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Blog marxista destinado a la lucha por una nueva sociedad fraterna y solidaria, sin ningún tipo de opresión social o nacional. Integrante del Colectivo Avanzar por la Unidad del Pueblo de Argentina.
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  • 07/19/17--03:25: Perú hace 40 años
  • Hace 40 años, el 19 de julio de 1977, el Perú vivió la que finalmente sería considerada una de las más trascendentes jornadas del siglo XX: el Paro Nacional convocado por la CGTP y decretado por el Comando Unitario de Lucha, al que se sumaron organizaciones sindicales independientes de las centrales existentes, pero activas en la acción reivindicativa de los trabajadores.
    Hoy todos recuerdan el escenario concreto en el que tuvo lugar esta movilización que comprometió a más de un millón de peruanos, y que generó un giro político en el país. Pocos, sin embargo, habrán de situar los hechos en el nivel que les corresponde, como parte de un sugerente periodo de la historia nacional. Veamos:
    Desde comienzos del siglo XX se dio en el Perú la lucha por más altos salarios y mejores condiciones de vida para los trabajadores. En el inicio de esta batalla, se sitúa la formación de las primeras organizaciones sindicales, la lucha por la Jornada de las 8 horas, y el Mensaje de José Carlos Mariátegui referido al 1 de Mayo y el Frente Único. En la circunstancia, el deslinde entre la prédica del anarco sindicalismo y el mensaje clasista de Amauta, resultó, sin duda, la piedra angular de una historia rica en trascendentes episodios.
    La muerte de Mariátegui, en abril de 1930 y la sucesión de gobiernos fascistas en los años 30, sembró el camino de los trabajadores, de opresión y de miseria. Y dejó una estela de sangre que frustró las expectativas del pueblo. El fin de la dictadura de Odría -1956- abrió paso al dominio de administraciones formalmente democráticas, empeñadas en salvaguardar los privilegios de la clase dominante. Pero como tampoco para “los de arriba” la dicha es plena, asomó en 1968 el Proceso de Velasco.
    Entre 1968 y 1975 –como certeramente lo resumiera Héctor Cornejo Chávez un memorable debate en el que hizo papilla a su contrincante de entonces, el hoy santificado Luis Bedoya Reyes- “el Perú vivió 7 años de Revolución sin crisis” en contraste con “los 2 años de crisis sin Revolución”, que significó el gobierno de Morales Bermúdez, entre 1975 y 1977.
    En el Perú, en contadas ocasiones la clase dominante tuvo una clara sensación de miedo. Pero quizá la primera -y la que le dejó una huella que aún no se borra- ocurrió justamente cuando la voz ronca y tronante de “Juan Sin Miedo” abrió los ojos a las grandes mayorías nacionales e impulsó trascendentes reformas económicas y sociales de un claro sesgo anti imperialista y anti oligárquico. Quizá si el miedo comenzó en Washington, pero pronto se instauró en Lima, cuando la reforma agraria y la reforma de la industria, abrieron paso a una participación activa de campesinos y obreros en la construcción de un nuevo modelo social.
    El Imperio se llevó la mano al cinto, al ver en el escenario continental a un núcleo de militares patriotas. “Los generales rojos” -dijo la Casa Blanca con voz trémula- cuando a Velasco no le tembló la mano para nacionalizar empresas norteamericanas. Y lanzó contra el Perú una lluvia de “Enmiendas” -la Hickenlooper, la Hollan, la Pelly- y amenazas que en lugar de intimidar a los gobernantes del Palacio Túpac Amaru -así llamó Velasco la antigua “Casa de Pizarro”-, los acicatearon para seguir en la brega.
    El Proceso de Velasco significó también un conjunto de conquistas valiosas para los trabajadores. Pero ellas, no fueron tampoco, un obsequioso presente de los gobernantes. Ocurrió más bien que ellos abrieron campo a una confrontación social de amplio espectro, en la que los trabajadores pudieron –por primera vez en la historia- luchar sin tener las manos atadas. Así, una a una, lograron conquistas en fragorosos combates de clase.
    El respeto a la organización sindical, al empleo, al derecho al trabajo, unidos a las mejores condiciones de vida para la población y los trabajadores; le dieron forma social a las transformaciones revolucionarias de entonces, y contra las que actuaron abiertamente la oligarquía y el Imperio. La caída de Velasco, fue producto de la acción concertada de una, y el otro; y abrió paso a un peligroso retroceso. Ese fue el significado del gobierno de Morales Bermúdez, que terminó entregando el Poder a los Partidos Tradicionales en los comicios del 80.
    El Paro del 19 de julio del 77 no se hizo para restaurar el Perú Oligárquico. Ni para asegurar el dominio del capital financiero, ni preservar los privilegios de una clase envilecida y en derrota. Al contrario: se hizo para defender las conquistas sociales de los trabajadores y los avances del país, amenazados por la ya entonces creciente derechización del régimen. Por eso el Paro fue temido, y combatido por la reacción. Si alguien lo duda, podría revisar las páginas de la prensa reaccionaria de entonces: El Semanario de Alfonso Baella Tuesta -“El Tiempo”- hablaba de “El Martes Rojo”, y lo atribuía a la “iniciativa de los comunistas”.
    El gobierno lo sintió del mismo modo. Por eso hizo uso de una estrategia extremadamente perversa: no se limitó a reprimir a sangre y fuego a los trabajadores dejando una dolorosa estela de 6 muertos y decenas de heridos; sino que –mediante los Decretos Legislativos 010 y 011- facultó a las empresas a despedir a más de cinco mil trabajadores.
    De este modo el Gran Capital le cortó la yugular al movimiento obrero y desangró pérfidamente a los sindicatos. Todo el Estado Mayor de la Clase en todos sus niveles, fue seccionado. Todos los cuadros sindicales, esforzadamente forjados en la lucha y educados en una línea de clase por la CGTP, fueron dejados en la calle sin remordimiento alguno. A los gobernantes de entonces, y a los empresarios, les importó una higa el destino de los trabajadores y la suerte de sus esposas y de sus hijos.
    Como lo acaba de recordar Francisco del Carpio aludiendo al tema de los Humala, el año 77, la burguesía fue “implacable y cruel”. El Odio de Clase lo expresó en disposiciones patronales, que fueron refrendadas -todas- por el Ministerio de Trabajo de entonces.
    Esa fue, si se quiere, la lección histórica de la Jornada de Julio de 1977. Nos enseñó que de los explotadores, sólo puede esperarse castigo y venganza.
    Recordar, entonces los episodios ocurridos hace 40 años en el Perú, nos debe llevar a enarbolar tres banderas: la defensa resuelta del proletariado, el rechazo categórico a la política de los patronos y la lucha sin cuartel contra toda forma de opresión y explotación.

    Gustavo Espinoza M. Colectivo de dirección de Nuestra Bandera.

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    Se realizó el plebiscito de la MUD y el simulacro de la oposición. Aunque los números que dio la oposición son difíciles de corroborar, y era más que sabido que el gobierno los iría a cuestionar, lo más esperado era observar la demostración de fuerzas en este domingo y la tan mencionada “hora 0” con lo que alardeó la MUD.

    En la doble jornada del domingo ambos sectores utilizaron la táctica del embudo, es decir, la entrada goteada a votar, lentificar todo el proceso y los pocos centros de votación si se compara con una elección normal, buscando mostrar una mayor concentración en importantes puntos. Y funcionó, pues alrededor de los mismos, se mostraron aglomeraciones importantes, pero en términos generales, la oposición se mostró más activa y con mayor dinámica de participación que el chavismo.
    Los datos arrojados por la oposición sobre el referendo se declaró para sí más de 7 millones de votos comprobables, y la participación masiva del “ensayo” que declara el chavismo al que se "acudió por millones a sus centros electorales" en relación a los niveles históricos de votantes que ha tenido, que no pueden corroborarse, ya que en el caso del simulacro del chavismo, de hecho, no han dado aún ninguna cifra concreta”. Tanto unos como otros manipulan buscando mostrar fortaleza en la crisis política que vive el país.
    Aunque es de destacar, como reportó La Izquierda Diario en un artículo pasadas las horas del mediodía del domingo, la importante participación en el plebiscito de la MUD en zonas populares de Caracas y otras ciudades, dando por descontando obviamente las zonas de clase media y alta donde mantiene un predominio. En el caso de Caracas, en parroquias como Catia, El Valle, Caricuao, Antímano, Petare, eran verdaderamente grandes las colas y la movilización. Si bien es cierto que el gobierno también mostró bastante participación en algunas de estas zonas, lo sintomático es que al contrario no ocurre, es decir, el gobierno no puede mostrar alta participación en su simulacro en las zonas de clase media y alta, y eso marcó en cierta manera la diferencia real en la doble jornada del domingo: que la oposición haya logrado arrastrar tras de su consulta a importantes franjas de las zonas populares donde históricamente el chavismo era hegemónico.
    La oposición tanto en su declaración del final del día mostrando sus resultados, como al mediodía del lunes se mostró envalentonada, anunciando mediante el vicepresidente de la Asamblea Nacional, Freddy Guevara, e integrante del partido Voluntad Popular de Leopoldo López, el plan de "la hora cero", una serie de acciones contra el gobierno que comenzarán este martes con una agenda de cuatro puntos para esta semana, como antesala de lo que llaman histriónicamente la "escalada definitiva" para frenar la Constituyente convocada por el gobierno. De estos puntos, el que sobresale es su llamado a un “paro cívico” de 24 horas en todo el país pues realmente, si es capaz de paralizar efectivamente el país como declaran sería una verdadera demostración de fuerzas.
    El otro, que a partir del miércoles comenzarán a “conformar un gobierno de unidad nacional”, no pasa de la propaganda, ya que más allá que no se pueda sostener en sí mismo es un agravamiento más de la crisis, pues estaríamos hablado de una especie de gobierno paralelo, que escalar más el conflicto, podrá incluso probar el reconocimiento de algunos de los países imperialistas, organismos internacionales o gobiernos de derecha de la región, así sea en el marco de presionar in extremis para una negociación; el resto de los puntos, como la elección de los magistrados para el Tribunal Supremo de Justicia hace tiempo que lo ha venido anunciando, y tampoco tiene manera de efectividad, aunque significaría una nueva vuelta de tuerca en la crisis institucional y de poderes, puesto que estaríamos hablando de duplicidad de magistrados del TSJ –estando los actuales reconocidos por el Gobierno-., agregándose a la duplicidad que ya hay de Vicefiscales generales, el que nombró la Fiscal y la que nombró el TSJ. Y el de que conformarán “asambleas populares en los más de 2.000 puntos de votación” del plebiscito está por verse si consiguen la concentración que piensan.
    Maduro ya anunció que la convocatoria a su Constituyente se mantiene, declarando este mismo lunes que: "Así la convoco, a una Constituyente por la independencia y soberanía y que Europa diga lo que quiera decir, no nos importa lo que diga Europa", en alusión al llamado que hizo la Unión Europea a deponer dicha convocatoria en vista al resultado del plebiscito. Pero aún faltan trece días para el 30 de julio, y todos los escenarios están abiertos.
    La dirigencia de la MUD alardea de “escalada definitiva” indicando confrontación, en el mismo tono que hace Maduro de que “truene, llueva o relampaguee la Constituyente sí va”, todos estos movimientos no pueden dejar de leerse como presión para negociar en mejores condiciones. Es que una salida negociada a la crisis está sobre el tapete como hemos venido escribiendo, y no es de extrañar que se estén realizando reuniones discrecionales. Es más, analistas políticos más afines a la oposición apuntan en este sentido, como declara Luis Vicente León: “así, convertir el plebiscito en el disparador de la masificación real de la protesta y lograr fracturar al adversario, lo que podría presionar una negociación política que lleve a una oportunidad pacífica de cambio. Ese creo que es el objetivo real del plebiscito.” Y entre “fracturar al adversario” obviamente se encuentran las Fuerzas Armadas, que con una mayor escalada de la crisis política termine de provocar alguna acción por parte de sectores de los militares o incidir en algún sector de ellos, conscientes de que es el sector castrense el que sostiene a Maduro en el gobierno. El propio dirigente de la MUD, Fredy Guevara, hizo alusión este lunes a la “discusión” y “negociación”, obviamente hablando de “condiciones” para ello.
    Hay que considerar que el llamado a Constituyente por parte de Maduro está en crisis, solo se ha inscripto el propio chavismo, y el movimiento del simulacro de este domingo no revierte esta situación. El movimiento fue tanto del chavismo que hasta se pedía al ingreso al “ensayo” de las elecciones, el “carnet de la Patria” y al que no lo tuviera se le ofrecía sacárselo allí mismo. Si Maduro decide avanzar sí o sí en su Constituyente, que ha sostenido que será “plenipotenciaria”, concentrando todos los poderes bajo la tutela del gobierno, y nombrando nuevos integrantes de otros poderes públicos como el de la Fiscalía y obviamente anulando de facto la Asamblea Nacional, la única manera de imponerla, en estas condiciones, no puede ser otra que de la mano de un mayor autoritarismo, lo que solo se puede leer como un autogolpe sostenido con los militares.
    No es de olvidar que el gobierno de Maduro hasta el momento ha ido concentrando cada vez más poderes políticos, incluyendo aquellos que no son de competencia del Ejecutivo, a la par de una creciente militarización del país, en lo que denominamos una mayor bonapartización con el apoyo de las Fuerzas Armadas y toda una burocracia política, militar, corrupta y antipopular, en el marco de una gran debilidad política y la decadencia del propio chavismo. Por lo tanto este último escenario de “autogolpe” no está descartado, disfrazándolo con la farsa de la Constituyente.
    Pero tampoco es de descartar, si la oposición apunte a niveles de mayor escalada en su política de enfrentamiento al gobierno, terminar de lograr incidir en las Fuerzas Armadas o en sectores importantes de la misma, actuando por mutuo propio frente a una situación que se transforme incontrolable, lo que evidentemente sería de bienvenida por la oposición, donde los ruidos de sables terminarían de imponerse.
    Como escribe Eduardo Molina en un reciente artículo, “la larga confrontación entre el gobierno chavista -que no logra contener su desgaste pero conserva el sostén de las FANB -con gran peso en la vida nacional y el manejo del Estado-, y la MUD - apoyada por la alta burguesía y las capas medias y con el respaldo imperialista-; se extiende sin resolver el “empate catastrófico” en la relación de fuerzas mientras se agravan las penurias entre los trabajadores y el pueblo, los más golpeados por la brutal crisis económica.
    En este cuadro, de putrefacción de las condiciones objetivas sin irrupción obrera y de masas, los tiempos de la crisis se alargan preparando el terreno para una salida reaccionaria. A esto colaboran, con todas sus diferencias y disputas, el bonapartismo chavista y la oposición ‘republicana’ pro-imperialista de la MUD, que también comparten el temor a un “estallido social”, es decir, son enemigos de que las masas intervengan de manera independiente”. Por esto es el gran temor frente a fenómenos que comienzan a surgir de descontentos de sectores más empobrecidos, como se vio no hace mucho en la ciudad de Maracay, donde tanto la MUD como el gobierno de Maduro salieron a condenar. Esto puede ser también una fuerte presión para avanzar hacia una negociación o a una salida militar si el cauce de la confrontación llegue a situaciones que no puedan conjurar.

    Milton D'León
    Caracas @MiltonDLeon

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  • 07/20/17--09:28: Las falacias en su centro
  • La verdad social puede ser escurridiza. No basta con pretenderla para hallarla. A diferencia de la manzana de Newton, no siempre cae hacia abajo. En gran medida su descubrimiento depende de nuestros ojos; y más que de los ojos, de nuestra mirada, o para ser más exactos, de nuestro ángulo de visión, de nuestra atalaya. Existe con independencia de los individuos; pero la guerra en torno a su legitimación expresa intereses. Las simplificaciones más comunes acogen extremos falsos: que la verdad está repartida entre todos, que es la suma de todos los ángulos de visión; que sin la verdad de los explotadores es parcial e incompleta la verdad de los explotados. Es curioso, pero los extremismos se ubican, paradójicamente, en la comodidad del centro.
    Algunos textos de apreciados colegas que fueron publicados en medios digitales y la entrevista que Cubadebate me hiciera –aparecida también en las páginas de Granma–, todos sobre el supuesto centrismo de corrientes ideológicas que intentan asentarse en Cuba, provocaron un enorme revuelo en diversas plataformas digitales, algunas de abierto perfil contrarrevolucionario. Lo paradójico es que, al menos en las primeras jornadas, los aludidos y los que no habían sido aludidos –pero sintieron que podían serlo–, en lugar de discutir los argumentos, invirtieron los roles: nos acusaron de victimarios, de censores. La exigencia de que hablásemos de los problemas de la agricultura, o de la burocracia, o de cualquier asunto no resuelto, y no de tendencias ideológicas, paralizaba el debate. Pero la excusa es insostenible: ninguno de los problemas actuales que enfrenta el país podrá ser resuelto si perdemos la Revolución (1).
    Iniciaré estas reflexiones, que pretenden rescatar el debate extraviado, con una breve referencia al artículo que Cuba Posible –principal plataforma en la web del más sutil pensamiento restaurador– coloca como primera respuesta a la denuncia de su intención desmovilizadora, e iré abriendo el análisis a otros tópicos. El autor del texto, Lennier López, acepta y reivindica el término desde el propio título: La centralidad del tablero es radical, demócrata, socialista e ilustrada. Para ello apela a dos o tres ideas muy simples, impracticadas e impracticables: hay que eliminar los “discursos polarizadores”, la “política de guerra”, porque según su aséptica comprensión, la política “es la administración efectiva del poder”, y no “una batalla desleal, sin reglas”, por eso propone sustituir el eje “izquierda-derecha” por “la centralidad del tablero (…) de una partida en desarrollo”. Todo esto, reconozcámoslo, dicho de forma elegante, desde una torre que llaman “laboratorio de ideas” –como se autodenomina esa Cuba que solo sería Posible si perdemos a Cuba–, construida, según declaración reciente de sus fundadores, para propiciar “una evolución gradual del actual modelo sociopolítico cubano”, mientras otros desde Washington, y desde algunas otras sedes alternas y subcapitalistas de América Latina, mueven en Caracas los hilos de la “política de guerra”, de la violencia, o alternan funciones en el reparto de zanahorias y garrotes para Cuba (Obama dixit).
    Lennier insiste en la metáfora de la partida de ajedrez –empleada antes por el derechista Aznar, cuando era primer ministro de España y respondida por Fidel– para entender la política: “las piezas –dice el articulista citado– están dispersas ocupando columnas, diagonales y casillas en todos los sectores del tablero. La centralidad resulta, entonces, un intento de hacer política desde la transversalidad”. Viene al caso la respuesta de Fidel al político español: “hubo un caballerito que como en un tablero de ajedrez me dijo que si Cuba movía fichas, ellos movían fichas y yo le dije que el destino de un país no se juega en un tablero de ajedrez”. Lennier, desde luego, no pretende una discusión de pueblo, aunque la invoque y enumere deficiencias o carencias no estructurales, que cualquiera reconocería, para eludir los temas de fondo.
    Hay señales de olor en el texto que atraen al público entendido, capaz de “degustarlo”; actitudes correctísimas, que prestigian mucho: Lennier defiende, por supuesto, la Razón y adopta el discurso de la Ilustración, el de la burguesía en ascenso, en una suerte de utopía reaccionaria, aunque se declara, a la vez, moderno, postmoderno y postestructuralista. Pretende estar en el centro, ser antidogmático, pero asume todos los dogmas de la derecha. Hay que reconocer que fue creativo al utilizar el término Centralidad… ¡qué hallazgo! Como me comentaba alguien que no respeta esa portentosa imagen: es un gato en el centro del tejado de zinc caliente. Y en un quejido lastimero declara: “¡Qué desperdicio para una nación el dejar fuera de la participación política a varios segmentos de sí misma!” ¡Sí, qué desperdicio, digo yo, que haya clases y lucha de clases, naciones opresoras y naciones oprimidas, patriotas y vendepatrias! Lennier es tan socialista como Felipe González.
    Porque en lo común no se trata de perspectivas o de opiniones diferentes, sino de intereses contrapuestos. Repito y preciso: intereses de clase. El conflicto histórico de los Estados Unidos con Cuba, el que hoy todavía nos separa, nada tiene que ver con una diferente comprensión de los derechos humanos. Batista, Trujillo, Somoza, Pinochet, fueron socios –en el sentido cubano del término– del imperialismo (no hablo únicamente de los gobernantes estadounidenses). Donald Trump acaba de regresar de Arabia Saudita, adora a los jeques sauditas –el nombre del país se deriva del apellido de la familia real–, y les venderá armas con componentes israelíes. No se confundan: no es el abrazo final de árabes y judíos, es el abrazo de árabes ricos, judíos ricos y estadounidenses ricos en contra de sus respectivos pueblos. En los 70 del siglo pasado, los hippies enfrentaron al sistema con audacia y candor: “hagamos el amor y no la guerra”, decían y recibían una paliza tras otra como respuesta, mientras los B52 partían con sus armas químicas –ahora son drones o misiles “inteligentes”, la muerte se administra por computadora–, sordos de ira, hacia Viet Nam. La guerra imperialista en Indochina terminó porque el pueblo vietnamita expulsó con las armas en la mano a los invasores y a sus mercenarios locales ¿Es cosa del pasado?

    ¿Los frentes amplios de la izquierda son centristas?

    Todo pareciera conducir en el mundo al centrismo: los movimientos revolucionarios construyen frentes amplios que incorporan a una militancia no tradicional, históricamente desmovilizada y descreída, que exige el cumplimiento estricto de la democracia burguesa. Ello es saludable, es un paso de avance y una estocada de muerte, ya que sabemos que en tiempos de crisis el sistema ni quiere ni puede cumplir con unas reglas que fueron concebidas para reproducir el poder burgués, no para socavarlo. Sin embargo, el proceso debe servir para educar a las masas, y sobre todo, a los dirigentes; la democracia burguesa solo los llevará al gobierno si está rota, si alguno de sus conductos de oxigenación está obstruido por la crisis, y aún así, nunca al poder; entonces, ya en el gobierno, tendrán dos alternativas: o mantienen un perfil anodino, de infinitas dejaciones y concesiones, de espaldas al pueblo, lo que desilusionará a los electores en la próxima ronda (y no evitará la cruenta demonización mediática) o intentan tomar el poder, es decir, radicalizarse.
    Si anuncian que van a por más, que quieren el poder, el tigre (que no es de papel) saltará al cuello, a morder la yugular; y si lo anuncian y no se mueven, la pierden. Si, en cambio, permanecen en los límites precisos de la democracia burguesa y a pesar de ello entorpecen los proyectos de enriquecimiento trasnacional –de los que la viceburguesía antinacional obtiene siempre alguna ganancia–, el ALCA por ejemplo, el sistema judicial encargado de proteger a los ricos intentará castigarlos de manera drástica. Para eso existe la “separación” de poderes, todos en manos de una minoritaria clase social. Escoja usted la variante más eficaz: golpes de estado judiciales (Honduras, Paraguay, Brasil), procesos y condenas a expresidentes “indisciplinados” que conservan el apoyo de las masas y pueden regresar al Gobierno –nunca tuvieron el poder– (Dilma y Lula en Brasil, Cristina Fernández en Argentina).
    Finalmente, si el frente amplio toma el poder, será declarado totalitario, antidemocrático, y populista (una palabra que despojan de sus significados históricos y concretos para reducirla a la acepción más grosera, la de demagogia). Y vaya paradoja, los restantes frentes que puedan existir en el mundo en lucha electoral, tendrán que moderar aún más el lenguaje, evitar hablar de los que consiguieron llegar, desmarcarse de ellos. Da igual, el sistema los acusará de ser sus cómplices o peor, sus seguidores: ahora por ejemplo está de moda espantar al electorado colonizado –y a los políticos “correctos”– con la amenaza de que la nueva izquierda quiere convertir el país en otra Venezuela, o en otra Cuba.
    Así las cosas, mientras el sistema hace aguas en medio mundo, sus ideólogos intentan reciclarlo asfixiando revoluciones y retornándolas de vuelta al redil. Si le exigen a una Revolución en el poder que restaure la democracia burguesa (separación de poderes, pluripartidismo y medios de comunicación privados), porque esa democracia es importante (para que ellos puedan recuperar lo perdido, desde luego), y sitúan como ejemplo a quienes buscan el poder en países burgueses construyendo frentes amplios –a estos los acusan de ser como nosotros, a nosotros nos acusan de no ser como ellos–, ya sabemos lo que quieren.
    Entiéndase esto: la única validación aceptable para el sistema de que hemos introducido correctamente esos instrumentos suyos, es que perdamos las elecciones, el gobierno y el poder. Venezuela es un ejemplo clásico: el respeto estricto a todos los códigos de esa democracia nunca obtuvo la certificación imperialista. Porque si esa “democracia” existe para impedir que la voluntad popular derribe el sistema de dominación, allí donde este ha sido derribado y en los siguientes cinco o diez años no ha logrado restaurarse –esto puede afirmarse de modo “científico”–, funciona mal.
    En realidad queremos democracia, sí, eso son las Revoluciones, grandes saltos democráticos, y de lo que se trata es de echar a andar la nueva visión que tenemos de ella, no de restaurar sus viejos postulados. No estamos conformes con el nivel alcanzado en el ejercicio de esa nueva democracia, pero no porque queramos la otra, la que ya sabemos inservible: la comparación es y será con nuestros propios ideales. Porque, hay que recordarlo, en Cuba no pretendemos tomar el poder, ya lo tenemos.
    Es cierto que Fidel, como Martí en el siglo XIX, fue el artífice de la unidad de todas las fuerzas revolucionarias. Fidel salvó para la Revolución a seres humanos honestos, que eran revolucionarios o que se hicieron revolucionarios con los acontecimientos o que nunca fueron contrarrevolucionarios, pero no integró de manera ecléctica diferentes tendencias ideológicas, ni incluyó a una sola persona pagada desde los Estados Unidos o Europa. Blas Roca como presidente y Raúl Roa como vicepresidente de la primera Asamblea Nacional, conformaron un dúo simbólico: ambos pusieron su talento y su capacidad creadora al servicio de la más radical de las miradas posibles, la de Fidel, la del Partido, que bajo su liderazgo todos contribuyeron a construir. Fidel no hizo pactos, construyó un nuevo consenso, el que emanaba de la justicia social postergada y anhelada por el pueblo. Rechazó el Pacto de Miami, en momentos en que parecía más necesario que nunca, con argumentos diáfanos: “lo importante para la revolución –escribió Fidel–, no es la unidad en sí, sino las bases de dicha unidad, la forma en que se viabilice y las intenciones patrióticas que la animen”. No adoptó el camino socialista porque el gobierno estadounidense fuera hostil, esa es una afirmación reductora, aunque sin dudas aquel fue un factor catalizador. En septiembre de 1961 escribió:
    La Revolución no se hizo socialista ese día [16 de abril]. Era socialista en su voluntad y en sus aspiraciones definidas, cuando el pueblo formuló la Declaración de La Habana. Se hizo definitivamente socialista en las realizaciones, en los hechos económicos-sociales cuando convirtió en propiedad colectiva de todo el pueblo los centrales azucareros, las grandes fábricas, los grandes comercios, las minas, los transportes, los bancos, etc.
    El germen socialista de la Revolución se encontraba ya en el Movimiento del Moncada cuyos propósitos, claramente expresados, inspiraron todas las primeras leyes de la Revolución.
    El 16 de abril se reafirmó y se llamó por su nombre, lo que orientaba ya hacia el ideal socialista desde el día mismo en que, frente a las aspilleras de la fortaleza militar de Santiago de Cuba o en sus celdas de tortura y muerte o frente a los pelotones de criminales –que defendían un poder caduco–, daban su vida casi un centenar de jóvenes que se proponían lograr un cambio total en la vida del país. Y dentro de un régimen social semicolonial y capitalista como aquel, no podía haber otro cambio revolucionario que el socialismo, una vez que se cumpliera la etapa de la liberación nacional.
    En su última alocución pública, que a la postre fue su despedida, frente a los delegados al Congreso del Partido –abril de 2016–, Fidel reafirmó su credo comunista: “A todos nos llegará nuestro turno, pero quedarán las ideas de los comunistas cubanos”, dijo.
    No me sorprende que Arturo López Levy, uno de los asiduos ideólogos de Cuba Posible, en uno de los artículos más transparentes de la última semana, escribiera: “La pregunta central de este debate sobre opciones ideológicas no debe formularse en términos históricos, sino políticos [olvidemos la historia, pedía Obama]. No debe ser sobre lo que hubiese hecho Fidel Castro hoy (…) Cuba pertenece a las generaciones actuales de cubanos”. Este autor, que se declara socialdemócrata y sionista, coloca varias carnadas en su anzuelo, pero en un comentario al debate abierto en un blog, termina donde debe terminar: “El día en que se acabe el bloqueo/embargo, soy partidario de que se inicie un proceso hacia la instauración de una democracia multipartidista en Cuba, con libertades de prensa, asociación, y todas las otras recogidas en la Declaración Universal de Derechos Humanos, tal como se entienden por los comités que han estado a cargo de manejar su interpretación”. El título del artículo, sin embargo –que manipula una frase de Martí, el más radical de los cubanos– revela ya su sentido: La moderación probada del espíritu de Cuba. Volveremos a él.

    ¿Lo mejor de uno y otro sistema?

    ¿Por qué ha causado tanto escozor mi afirmación de que no es posible integrar “lo mejor” del capitalismo y lo “mejor” del socialismo? Tal manera de concebir la coexistencia (nada pacífica en términos sociales) de elementos de uno y otro sistema, algo que es inevitable, parece establecerlo como fin y no como punto de partida. Hablo desde la perspectiva de un revolucionario (que defiende los intereses de los desposeídos), que es diferente a la de un reformista (que le teme a las masas aunque las invoque mientras procura resguardar sus intereses). La prensa trasnacional hegemónica, al mencionar los cambios que el pueblo cubano decidió introducir, utiliza el vocablo “tránsito” –reiterado por Veiga, uno de los fundadores de Cuba Posible– como si fuese el inicio de un proceso de restauración capitalista.
    La promoción de cambios no es per se revolucionaria; tampoco es reaccionaria o conservadora la intención de conservar algo. Todo depende de lo que se quiera cambiar y de lo que se pretenda conservar. En ambos casos, el punto determinante está en las necesidades de los más humildes (“con los pobres de la Tierra quiero yo mi suerte echar”, escribía Martí), solo en relación a ellos se es o no se es revolucionario. La condición del revolucionario no se mide ni por los métodos que se utilizan, ni por la intención de cambios; puede sintetizarse en dos cualidades: va a la raíz de los problemas (es radical) y siente como agravio personal la injusticia, donde quiera que se cometa. Pero aviso a los académicos burgueses (sordos, ciegos y mudos para la verdad): en el siglo XX lo que fracasó, definitivamente, fue el capitalismo. Y los que aman las estadísticas deberían saberlo: el un por ciento de la población mundial tiene tanto dinero como el otro 99 por ciento (datos de la ONG Oxfam divulgados por la BBC). Según RTVE, nada sospechosa de infidencia, el un por ciento de los españoles acumula tanta riqueza como el otro 88 por ciento, lo que significa decir que 466 mil personas poseen tanto como 37,3 millones de conciudadanos.
    Algunos autores que desde una supuesta moderación abrazan la idea de “fundir” los dos sistemas, es decir, retornar al capitalismo, aseguran con cinismo que se preservarían las conquistas sociales y la soberanía nacional, aunque saben –claro que lo saben, y los que no, amigos, son unos ignorantes– que a la larga se perderían ambas, por eso exigen que se “profundicen” los cambios. Sabemos el sentido que tiene para ellos el verbo profundizar. Por eso en la entrevista que me hizo Cubadebate insistí en la necesidad de desentrañar la direccionalidad discursiva de cada discurso, no a partir de la posición que cada cual se atribuye, sino a partir de una pregunta simple, que Lenin usó con efectividad: ¿a quién sirve? La palabra cambio implica para los revolucionarios cubanos que se perfeccione el socialismo; para los contrarrevolucionarios, que se desarticule, que evolucione hacia su contrario. Esta no es una discusión teórica ajena a los intereses del pueblo: todas las dificultades, insuficiencias, errores, que hoy padecemos, tendrán solución o no, en la medida en que triunfe o fracase el socialismo cubano. Por eso, sin subestimar las contradicciones (antagónicas) que los elementos de capitalismo y de socialismo generan en Cuba, como en cualquier otro lugar, las preguntas claves son estas: ¿a cuál de los dos sistemas se subordinan?, ¿a cuál sirven?, ¿hacia dónde nos proponemos ir?
    La Conceptualización del Modelo, discutida y aprobada por decenas de miles de cubanos en reuniones auténticamente democráticas, que recogían y clasificaban cada criterio, y en la Asamblea Nacional, con las enmiendas derivadas de esos debates, dice en su primer capítulo:
    [Este documento] (…) sirve de guía para avanzar hacia la materialización plena de la Visión de la Nación: independiente, soberana, socialista, democrática, próspera y sostenible, mediante el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social a largo plazo, y otras acciones.
    Los objetivos estratégicos de la actualización del Modelo son: garantizar la irreversibilidad y continuidad de nuestro socialismo afianzando los principios que lo sustentan, el desarrollo económico y la elevación del nivel y calidad de vida con equidad. Todo ello, conjugado con la necesaria formación de los valores éticos y políticos, en contraposición al egoísmo, el individualismo y el consumismo enajenante y depredador.
    Desde luego, la interacción y lucha de elementos capitalistas y socialistas en el mundo en el que vivimos es una realidad de múltiples aristas. De una parte, el capitalismo, en su guerra por la sobrevivencia, ha incorporado ciertos mecanismos y visiones socialistas de carácter colateral: las luchas sindicales, de género, las victorias anticolonialistas, las revoluciones del siglo XX, la existencia de experiencias, fallidas o no, de construcción socialista, han introducido elementos de justicia social, sobre todo en los países más ricos. No cometamos el error de atribuirle al capitalismo –en su versión de Bienestar Social, en países que fueron usufructuarios del sistema colonial y neocolonial, tuviesen colonias o no, y de la injusta división internacional del trabajo, o simplemente, a sus conquistas laborales–, los huevos de la nueva sociedad (uso de manera libre una imagen de Lenin), engendrados por la resistencia al capitalismo. El capitalismo, como sistema, es el mismo en todos los países ¿Por qué tomamos de ejemplo a los países nórdicos y no a los del Sur, que comparten nuestra historia de expoliaciones, y son, además, la mayoría? ¿Por qué el capitalismo en Cuba –si solo se tratara de copiar un sistema– nos llevaría a ser como Suecia, Suiza o Reino Unido y no como Honduras o Haití? Pero en Suecia, dicho sea también, hay elementos del nuevo orden socio-económico por el que luchamos, que niegan en alguna pequeña medida, el que allí existe.
    Es decir, la superación del capitalismo ocurre por diferentes vías, de manera simultánea. Cuando los países latinoamericanos, por ejemplo, adoptan una posición común que se opone a la injerencia imperialista o rescatan la soberanía nacional –que solo puede ser defendida como valor regional–, más allá de sus razones puntuales, están golpeando al sistema. Si un sector de la burguesía argentina o de la brasileña decide reivindicar sus intereses y enfrentar la hegemonía económica y política del imperialismo, el golpe no es bilateral, es sistémico. Todo golpe al imperialismo es un golpe al capitalismo. Los sectores más radicales de esos países en ocasiones no perciben que ese gobierno burgués, a pesar de sí mismo, es un aliado de “lo nuevo que nace”. El imperialismo, por el contrario, sí lo percibe, y le declara la guerra.
    Por otra parte, la cultura socialista (anticapitalista) existe como contracultura aún en los países donde hay gobiernos revolucionarios, e incluso en aquellos donde las transformaciones han sido más radicales, porque la cultura del capitalismo (hablo de sus modos de vida, de sus conceptos de éxito y de felicidad) es hegemónica. La base material que sustenta a la nueva cultura es aún débil, de resistencia, tiene un alcance limitado. Un partidario e incluso un protagonista de la revolución, puede ser también un adicto acrítico a los realitys shows de Miami o un reproductor de la cultura del tener, es decir, del capitalismo; puede trabajar durante toda la semana por la consolidación del Gobierno revolucionario, y reproducir en su vida privada, en sus sueños más íntimos, los valores del sistema que combate.
    Como el triunfo en el capitalismo se asocia indefectiblemente al dinero, sin importar su origen, y el esfuerzo personal en el trabajo no suele conducir al éxito prometido, el sistema abre pequeñas válvulas de entrada, ajenas al aporte social del individuo: la herencia, el juego en todas sus modalidades, el matrimonio de conveniencia, lo mismo para la mujer que para el hombre, el robo de cuello blanco o de pistola en mano (siempre que el autor logre evadir la justicia). El mercado del deporte se convierte para los pobres en un camino a transitar. Ningún otro relato clásico expresa la esencia de este postulado como el de Cenicienta: un cuento recreado y actualizado de todas las maneras posibles. La corrupción es un subproducto del capitalismo. Si el origen del dinero no es importante, y su posesión establece el rango de éxito o fracaso social del individuo, las vías fraudulentas son un recurso tolerado. Decir que el socialismo genera también burocratismo o corrupción, significa reconocer que hay bolsones de capitalismo en su seno.

    ¿Qué supone la normalización de relaciones con los Estados Unidos?

    Se ha dicho que quienes nos oponemos a las máscaras de centro, conformamos un grupo duro opuesto a la normalización de relaciones entre los Estados Unidos y Cuba. Nada más ajeno a la realidad. Es una idea que reproduce el esquema que otorga una falsa paridad a los supuestos extremos de La Florida y La Habana: si bien el extremo floridano pudiera asociarse al terrorismo y a la politiquería anticubana, es decir, al lacayismo proimperialista ¿a qué se asocia el de La Habana?, ¿a la defensa de la Patria socialista? Ningún revolucionario cubano viajó en lanchas rápidas para ametrallar poblados floridanos, ni colocó o pagó para que colocasen bombas en industrias o centros recreativos de Miami. Ni siquiera quemó banderas estadounidenses. Pero existe un tercer elemento, que es decisivo: el imperialismo de ese país. Un blog contrarrevolucionario ya de capa caída, publicó hace algunos años un artículo esclarecedor de un tal Castillón:
    Pocos luchan mejor por sus países de adopción que los inmigrantes. La historia norteamericana está llena de ejemplos […] Posada Carriles ha sido soldado estadounidense en tiempo de guerra y eso le da derecho a estar en Estados Unidos. Porque Posada, a pesar de haber luchado en un campo de batalla diferente, no es tan distinto de todos esos otros soldados. Porque aunque nos hayamos olvidado de ella y la hayamos relegado a ese cajón en que se guardan los recuerdos molestos, la Guerra Fría fue una guerra real. Una guerra en la que participaron numerosos exiliados en contra de los estados que dirigían sus naciones.
    Es aquí donde aparecen las reminiscencias autonomistas y anexionistas. Ambos proyectos decimonónicos, que no conciben el desarrollo nacional sin la presencia dominadora de una potencia extranjera, empalman con el reformismo contemporáneo, gústele o no a López Levy. Evidentemente, no existe concordancia entre el extremismo lacayo y la defensa radical de la soberanía nacional. Permítaseme que me cite brevemente: “¿Qué significa ser extremista? –decía en el artículo La Patria posible–, ¿cuáles son los extremos del debate nacional? Para los revolucionarios cubanos, el extremista es quien adopta de manera irreflexiva consignas y frases hechas, cuyo fondo conceptual ignora o no comprende, y es incapaz por tanto de discernir qué es esencial y qué no lo es. El extremismo conduce al dogmatismo y a la doble moral. (…) Pero nada tiene que ver con la visión radical –que va a las raíces–, y a la postura revolucionaria frente a la realidad”.
    Los revolucionarios cubanos (no pertenezco a ningún grupo) abogamos por unas relaciones “normales” entre vecinos civilizados; no obstante, lo que me parece más peligroso de esa suposición que se nos imputa es que revela lo que algunas personas entienden por normalización. Ya se sabe que el restablecimiento de relaciones diplomáticas es el primer paso, y que la normalización, tal como la proyecta Cuba, implica la derogación absoluta del bloqueo económico, comercial y financiero, la devolución de la Base Naval de Guantánamo y el cese de las actividades subversivas en el país. Sin embargo, López Levy es osado y –no puedo evitar la palabra– cínico, al escribir:
    No caben dudas de que como priorizamos los intereses de desarrollo económico y bienestar del pueblo cubano, así como el alejamiento de un conflicto militar con Estados Unidos que puede ser devastador para Cuba, los “centristas” tenemos visiones distintas a las de Iroel Sánchez y Enrique Ubieta sobre las relaciones a buscar con Estados Unidos. Una política de distensión, incluso de acciones persuasivas de corte hegemónico, es preferible a la estrategia de coacción imperial por sanciones y financiamiento directo de opositores. (…) Este ambiente distendido permite, también, avanzar en reformas dirigidas a una economía de mercado y a una sociedad más plural en lo político, con afinidades a posiciones como las nuestras, pues Cuba tendría una interacción mayor con un mundo más favorable a ese rumbo.
    De esa manera, casi al finalizar su artículo, el socialdemócrata López Levy declara abiertamente su respaldo al proyecto obamista de eliminar el bloqueo por ineficaz –en términos políticos– y no por inmoral y criminal, y sustituirlo por otra política igualmente injerencista, pero menos confrontativa, que reinstaure en Cuba el capitalismo (y la subordinación a Washington). Aceptamos el reto –creemos que este pequeño David puede batir a Goliat en el terreno de las ideas–, a pesar de que el articulista sabe, más por viejo que por diablo, que se trata de una guerra de baja intensidad, con financiamiento a proyectos subversivos de corte no confrontacional como Cuba Posible. Pero igual, cobren o no, el que intente retornar a Cuba a un pasado de capitalismo semicolonial, es mi enemigo. No creo en los centrismos; nadie, ni ellos mismos, creen que sea posible “estar en el medio”.

    Enrique Ubieta
    Cubadebate

    Nota
    (1) El debate en las redes sociales se aleja del debate. Es la fiesta de los asombros, cuando aparece, esta vez sí, un grupo. El “sabio” Pedro Monreal casi escribe un tratado para reivindicar la importancia de las estadísticas –Julio Carranza, antes o después que él, insiste en ello–, a partir de una lectura primitiva y/o tendenciosa de mi entrevista. Se quedan en los marcos de la puerta, sin entrar. Un tal Domingo Amuchástegui me endilga todas las culpas y desvíos del espíritu revolucionario, ocurridos desde mis tres años de vida y aún antes. En cambio, algunos de los protagonistas de esos desvíos, censores y adoradores de manuales, escriben largas peroratas sobre la flexibilidad del pensamiento y la dialéctica. Haroldo Dilla, expulsado de la politiquería dominicana por su desmedido oportunismo, propone que se me expulse del debate político de la Revolución cubana.

    Lea la entrevista de Cubadebate a Enrique Ubieta:
    ¿Es posible unir lo mejor del capitalismo y el socialismo? Responde Enrique Ubieta (+ Video)

    Enrique Ubieta Ensayista y periodista cubano. Director de la publicación “La calle del medio”.

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    #LaPupilaTV hace una aproximación al documental "La sal de la Tierra", sobre la vida y obra del fotógrafo Sebastião Salgado. Siempre con nuestras secciones "Aunque no esté de moda", "Pupila Ilustrada" y "Futuro inmediato

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  • 07/20/17--10:05: Venezuela, la oscura causa

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    Reseña del libro La ciencia del exterminio. Psiquiatría y antropología nazis (1933-1945), de Benno Müller-Hill

    Sobre el autor: Benno Müller-Hell nació en Friburgo, la ciudad de la que fue rector en tiempos turbulentos Martin Heidegger, la también ciudad universitaria de Eugen Fischer, uno de los principales representantes de la antropología aria. El autor es actualmente profesor de Genética de la Universidad de Colonia e investigador científico, ámbito en el que es conocido por sus descubrimientos en torno al represor lac y la proteína precursora amiloidea.
    Su preocupación e investigación política-cultural: estudiar el papel que jugaron los antropólogos y psiquiatras eugenésicos del Tercer Reich, sorprendido por la escasa bibliografía existente sobre la cuestión.
    Su posición política general en el ámbito de la política científica: oposición radical y documentada hacia “la actual eclosión de los proyectos empresariales que, en nombre de la eugenesia positiva, alientan el control de los genotipos de la población”.
    Sus ideas gnoseológicas y su pregunta central: Las ciencias naturales, sostiene, “tienen una historia de la formación de su estructura y una historia de sus efectos”. Toda persona dedicada al cultivo de las ciencias naturales, prosigue, “siente la inquietud de seguir la formación de las estructuras de su ciencia, pues incluyen belleza y verdad a un tiempo. Así, la historia de la genética es, por una parte, la historia del descubrimiento de la verdad de los organismos vivientes y, por otra, la historia de sus efectos”. Basta una ojeada a un puesto de venta en cualquierl mercado “para apreciar los hermosos frutos obtenidos por antiguos y modernos cultivadores…”. Lo mismo ocurre con las crías de animales. Pero la cuestión central: “¿qué ocurre con los efectos de la genética en los seres humanos?”.
    Su posición humanista alarmada: “Cuando ahora pienso en la historia de los efectos de la genética en la antropología y la psiquiatría, contemplo desiertos de ruinas y destrucción. El derramamiento de sangre de millones de seres se olvidó con la mayor celeridad. La historia más reciente de los efectos de estas ciencias humanas vinculadas a la genética es confusa y está llena de actos delictivos; sólo es comparable a una pesadilla” (p. 13)
    La estructura del libro, de un ensayo muy recomendable: 1. Prólogo. 2. Una cronología alemana. Cronología de la identificación, segregación y exterminio de los diferentes (¡vale la pena leerla con detalle!). 3. De la discriminación de los judíos a la esterilización de los enfermos mentales. 4. De la matanza de enfermos mentales a la matanza de judíos y gitanos. 5. El aprovechamiento de los desposeídos en la investigación psiquiátrica y antropológica. 6. Sobre el papel y la autojustificación de algunos antropólogos. 7. Nueve preguntas. 8. Advertencia y testimonios de gratitud. 9. Conversaciones.
    ¿Les interesa la relación entre ciencia, poder y fascismo?
    ¿Les interesa el papel de la ideología en el quehacer de los científicos en un marco irracionalista y antihumanista generalizado?
    ¿Les preocupa que se haya desvirtuado la realidad y los resultados obtenidos para complacer al poder y sus “verdades incuestionables”, mostrando todo ello como ciencia, como buena ciencia?
    ¿Les preocupa la responsabilidad de los científicos en el ámbito de las ciencias humanas?
    ¿Creen en la neutralidad de la ciencia sin numerosos y decisivos matices complementarios?
    ¿Somos conscientes de la importancia poliética de los científicos concernidos y comprometidos en coyunturas negras o muy oscuras? ¿De sus riesgos?
    ¿Podemos arrojar la verdad a la cuneta -¡todo vale!, ¡no hay verdades!- y situarnos en el ámbito de la posverdad como ahora se afirma y promueve?
    ¿Fueron ignorantes los científicos alemanes de la ignominia en la que estaban inmersas las ciencias que muchos de ellos practicaban?
    ¿Tenemos consciencia y recuerdo de los científicos y científicas que fueron capaces de resistir presiones y sobornos en circunstancias nada fáciles?
    ¿Llegaron a matar algunos científicos para obtener ojos, sangre y cerebros? ¿Fueron ayudantes suyos? ¿Colaboradores externos? ¿Prácticas “externalizadas” tal vez?
    ¿Fue una excepción el Dr. Mengele? ¿De verdad de la buena? Si lo fue, ¿qué tipo de excepción fue la suya?
    ¿Es justo el autor, hablando epistemológicamente, cuando escribe: “La objetividad abrió a los científicos la puerta a las mil barbaridades. Los alemanes dedicados a las ciencias físicas y naturales y a la medicina vivían en un mundo sin valores. Los de los judíos no les eran propios. Los de los cristianos tampoco eran reconocidos por ellos. Los de la Ilustración y la Revolución francesa nunca habían sido populares entre ellos. Así, por pura objetividad, los científicos y los médicos estaban dispuestos a todos” (p. 177)? ¿Por pura objetividad? ¿Vale, nos vale como explicación?
    ¿Fueron muchos médicos alemanes mensajeros del exterminio? ¿Por qué no se rebelaron? ¿Por qué consintieron? ¿Fueron sus prácticas, como las de antrópologos y psiquiatras, parte de un experimento funesto?
    ¿Como una mediocridad filosófica como Rosenberg pudo convertirse en un filósofo-pensador de referencia para muchos miembros de las comunidades científicas de uno de los países más avanzados científica y culturalmente del mundo?
    ¿Sinrazón de la ciencia o científicos con ideas irracionalistas? ¿Podemos hablar de una ciencia perversa, de una ciencia nazi? ¿Ninguna, osamos preguntar, de todas aquellas investigaciones, ideológicamente sesgadas, tiene validez científica?
    ¿Hablaron estos científicos después de 1945? ¿Justificaron sus acciones y omisiones? ¿Les cegó su ideología, el miedo, la situación? ¿Por qué los tribunales de la RFA decidieron que habían proscrito sus delitos? ¿Justifican los herederos, muchos de ellos científicos, las prácticas de sus progenitores?
    ¿Como se consiguió que el exterminio de enfermos mentales, de judíos, de opositores, fuera un misterioso secreto para la mayor parte del “pueblo alemán”, incluso para sus élites científicas?
    ¿Llegaron a sentir entusiasmo los psiquiatras y antropólogos cuando Hitler llegó al poder? ¿Le vieron como un promotor de sus ideas? ¿Es insensata esta última pregunta
    ¿Creían muchos científicos alemanes y en base a qué que los comunistas y los judíos eran los responsables de la derrota de Alemania en la I Guerra Mundial?
    ¿Los científicos, como señala el autor, subliman su sexualidad en la ambición y su instinto mortal -destructor- en el análisis? ¿Ya antes del nazismo antropólogos y psiquiatras “habían comenzado a despojar de toda sublimación su instinto de muerte”?
    Hay muchas más preguntas, me quedo aquí.
    ¿Les interesan estas temáticas? ¿Les conciernen estas preguntas? Si es así, este es un libro absolutamente recomendable, estemos o no de acuerdo con todos los compases y notas de esta sinfonía aún inacabada, siempre inacabada probablemente.
    Se echan a faltar un glosario básico y un índice onomástico y analítico. Poco más. Tal vez también, calibrar el inmenso horror que el nazismo y sus científicos causaron, específicamente, en las clases trabajadoras alemanas
    Una recomendación complementaria sobre este asunto inagotable que deberíamos tener siempre muy presente: Alejandro Andreassi, El compromiso fáustico. La biologización de la política en Alemania, 1870-1945, Vilassar (Barcelona), El Viejo Topo, 2016.
    No se lo pierdan. Tampoco este último.

    Salvador López Arnal
    El Viejo topo

    Barcelona, editorial Dirección única, 2016, 308 páginas. Traducción de José María Balil Giró. Nota de la edición castellana: Falconetti Peña.
    Fuente: El Viejo Topo, mayo de 2017

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    La reforma laboral produjo la satisfacción del conjunto de la clase capitalista. Establece el pago por debajo del salario mínimo y jornadas laborales de hasta 12 horas, consagra la preeminencia de los convenios por empresa por encima de los convenios colectivos de la industria, autoriza a tercerizar la actividad principal de la empresa y precarizar los trabajos, obliga a las mujeres embarazadas y lactantes a trabajar en lugares insalubres, habilita pagar según productividad y eliminar las protecciones al trabajador. (Ver nota: Los puntos de la reforma)
    Sin embargo, este monumental ataque no asegura que Temer salve su pellejo; algunos señalan que sería echado una vez que se sancione la otra gran asignatura: la reforma previsional. La ofensiva judicial es impulsada desde el norte. La operación Lava Jato y las revelaciones de los hermanos Batista, fogoneadas desde Estados Unidos, han apuntado a quebrar la articulación industrial y financiera armada en torno de Petrobras y el sistema de contratos y concesiones otorgadas desde el Estado.
    Odebrecht está haciendo un esfuerzo por salvar sus posiciones en Brasil, y procura negociar -a cambio de las revelaciones- la continuidad de sus negocios. Pero una destitución de Temer desbarataría todos los arreglos hechos en el último año con las constructoras y empresas coimeras y Brasil asistiría a una enorme transferencia patrimonial entre capitales extranjeros y nacionales.

    La condena de Lula

    Algunos comentaristas destacan que la “coincidencia” entre el anuncio de la condena de Lula y la sanción de la reforma laboral apuntó a cambiar el foco de atención de la opinión pública. El cerco judicial contra el ex presidente refuerza la presión de la burguesía para que el PT no saque los pies del plato. Más allá de la denuncia encendida contra la amenaza de proscripción de su candidatura, el PT y la CUT no promovieron una movilización contra la destrucción de los derechos laborales. Ambas organizaciones jugaron un papel clave para que el paro del 30 de junio tuviera un menor alcance que el del pasado 28 de abril. En lugar de impulsar la huelga general y la acción directa, el planteo del PT es esperar a las elecciones previstas para finales de 2018. La consigna de “directas” ha quedado cajoneada. Lula incluso cuestionó la validez de las acusaciones que activarían el juicio político contra Temer.
    Un retorno de Lula, sin una movilización política de gran alcance, es inviable; en especial para operar como contención. Sería una carta que la burguesía reserva en caso de desmadre.

    Los desafíos

    ¿Cómo responde la izquierda a este impasse, en medio de un ataque estratégico contra la legislación laboral?
    El PSOL ha conformado recientemente un “Frente Amplio” con el PT y otros nucleamientos, para reclamar elecciones directas inmediatas. Pero ha quedado pedaleando en el aire, pues el PT ha arriado esa bandera.
    EL PSOL tiene la apariencia de un frente de izquierda, pero es un aparato que se encuentra al arbitrio de una camarilla parlamentaria de viejos dirigentes del aparato petista. No se puede hablar de un “partido de tendencias”, pues las tendencias no deciden ni determinan la orientación del partido. En la mayoría de los casos, los candidatos centrales han sido hombres y mujeres que han participado de gobiernos capitalistas (como Erundina, ex alcaldesa de San Pablo).
    En las elecciones estaduales del año pasado, en el segundo turno, el PSOL cerró un acuerdo con el PMDB (el partido de Temer) en Belén (capital de Pará) y el candidato del PSOL, en Cuiabá (Mato Grosso), fue el procurador Mauro, un evangelista contrario al derecho al aborto y al casamiento gay, entre otros. Ha tenido siempre una fuerte influencia clerical, consentida por el arco izquierdista. El candidato del PSOL, en Río de Janeiro, Marcelo Freixo, hizo campaña con el planteo de que “sería absurdo demonizar al capital privado”.
    Esta política no ha sido un obstáculo para la colaboración de las diversas corrientes de la izquierda “radical”. Tal es el caso del MES (enrolada en el MST argentino), que ha apoyado entusiastamente las candidaturas más reaccionarias del PSOL y recibido incluso apoyo financiero de la siderúrgica Gerdau. La CST, corriente afín a Izquierda Socialista de la Argentina, denuncia estas candidaturas, mientras las acompaña en las listas. El Movimiento Revolucionario de Trabajadores (MRT-PTS) ha renovado el pedido de ingreso al PSOL. A este arco se ha sumado el Movimiento para una Alternativa Independiente (Mais), la fracción que rompió con el PSTU, favorable a una campaña por las ‘diretas’ con el PT. La supuesta “autonomía” para justificar la permanencia en sus filas sirve como excusa para desarrollar una complicidad política con un planteo y una dirección atada por toda clase de vínculos con las patronales y el Estado. El PSOL es, probablemente, la versión más derechista de los “partidos amplios” y “plurales’ que han fracasado en otras partes del mundo, como es el caso de la griega Syriza.

    Congreso de bases

    La cuestión inmediata de derrotar las reformas previsionales, laborales y fiscales -y dar continuidad a las dos huelgas generales últimas-, que amenazan socialmente al conjunto del movimiento obrero, plantean la necesidad de un congreso de bases de la CUT y Conlutas. Es necesaria una campaña de agitación en esta dirección y promover, al mismo tiempo, congresos regionales o por sindicatos y plenarios de activistas, para romper la atomización obrera que promueven el Estado y sus partidos. Tomada en su conjunto, la situación brasileña se encamina hacia crisis aún mayores que las que han tenido lugar hasta ahora. Son una oportunidad para impulsar movilizaciones de masas que pongan fin al régimen existente.

    Pablo Heller

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    Con sencillez y profundidad, Oscar Ugarteche y Armando Negrete, del Observatorio Económico Latinoamericano (Obela), trazan las nuevas fracturas tectónicas en la región en un breve y documentado artículo titulado Perspectivas de las economías latinoamericanas frente a la economía mundial (goo.gl/vGQV48).
    El argumento central es que el giro proteccionista, en Estados Unidos con Trump y en Inglaterra con el Brexit, acelera los cambios económicos (y geopolíticos) en la región, donde las economías son cada vez más dependientes y están estructuralmente abroqueladas en el patrón de acumulación de la década de 1950, o sea, exportación de materias primas e importación de bienes industriales.
    En este marco de profundización de la dependencia, la emergencia de China como actor central en el sistema-mundo ha provocado una fractura estructural en América Latina: Sudamérica ha virado hacia China y la cuenca del Caribe ha estrechado su histórica relación con Estados Unidos, sostienen Ugarteche y Negrete.
    Para graficar esa fractura, muestran las tendencias comerciales de los países de América del Sur, por un lado, y los de América Central, México y el Caribe, por otro. El resultado es que México envía 81 por ciento de sus exportaciones a Estados Unidos, en tanto Brasil exporta sólo 12 por ciento y Argentina 5 por ciento a ese destino. El color de los gobiernos no es lo fundamental: el derechista argentino Macri ha renovado y profundizado los lazos con China, por razones estructurales.
    El país que está en el centro de esta fractura es Venezuela. El párrafo decisivo, a mi modo de ver, es el siguiente: De un lado la inversión extranjera más importante de EU es de capital de PDVSA en la forma de CITGO, una de las principales empresas refinadoras y distribuidoras de gasolina después de Exxon. De otro, Venezuela le vende crecientemente a China y se endeuda con Rusia, lo cual crea un escenario bélico en la cuenca del Caribe, mare nostrum americano.
    La conclusión es sencilla, aunque trágica: Por primera vez existe una posibilidad real de una guerra de alta intensidad propiamente dicho, frente a la eventualidad de problemas de pagos de deuda con PDVSA. Los miembros de Obela creen que es muy posible una quiebra de la petrolera y un cese de pagos, lo que generaría un problema internacional mayor.
    En opinión de Ugarteche y Negrete, la solicitud de Colombia para ingresar a la OTAN se relaciona con el este futuro bélico, así como la declaración de Barack Obama de que Venezuela es una amenaza para Estados Unidos.
    En este punto, vale recordar los análisis del brasileño José Luis Fiori, quien se apoya en Nicholas Spykman (1893-1943), el teórico geopolítico que tuvo mayor influencia sobre la política exterior de Estados Unidos en el siglo XX, para actualizar los debates latinoamericanos durante la transición sistémica en curso.
    Para Spykman, señala Fiori, el Caribe, más Colombia y Venezuela, forman una zona de influencia donde la supremacía de Estados Unidos no puede ser cuestionada, ya que los consideraba un mar cerrado cuyas llaves pertenecen a Estados Unidos, lo que significa que quedarán siempre en una posición de absoluta dependencia (goo.gl/9ti7oW).
    En esta mirada de la región, Fiori sostiene que Estados Unidos y Brasil se enfrentarán inevitablemente a lo largo del siglo XXI, ya que son los dos únicos países con capacidad de liderar la región con proyectos propios. Y concluye: El problema es que la posición de Washington es clara, pero no sucede lo mismo con la mayor parte de los gobiernos progresistas de la región.
    Si la confrontación es inevitable; si la guerra es posible, deberíamos colocar esa perspectiva en los análisis de los movimientos antisistémicos para adecuar la organización y la conciencia ante esos escenarios. De allí se desprenden algunas consideraciones.
    La primera es que la llamada crisis de la democracia, la desarticulación del Estado-nación y de las organizaciones que giran en torno a sus instituciones (desde los partidos políticos hasta las grandes centrales sindicales), son tendencias de carácter estructural que no puede ser revertidas por tal o cual caudillo, dirigente o administrador.
    Tomarse en serio la democracia electoral, mientras la clase dominante le apuesta a la militarización y prepara masacres, es una irresponsabilidad para quienes queremos cambiar el mundo. Eso no quiere decir que se deba darle la espalda a las urnas, sino que el eje central debe girar en torno a la organización de los sectores populares y no en torno al apoyo a los representantes, porque éstos no pueden hacer gran cosa, aunque realmente quieran hacer algo.
    La segunda tiene que ver con la guerra. Hace poco más de un siglo, cuando la socialdemocracia alemana votó los créditos de guerra y apoyó a su propia burguesía en la primera guerra mundial (1914-1918), el internacionalismo se hizo añicos y una profunda crisis carcomió las entrañas de las fuerzas revolucionarias. Alguna lección deberíamos aprender de aquella penosa historia.
    Frente a quienes apoyaban a los gobiernos y los Estados, los rebeldes rusos delinearon una estrategia bien distinta: convertir la guerra interimperialista en guerra de clases para hundir a la burguesía. Las cosas hoy no son idénticas. Pero en los momentos de grandes virajes y conflictos mayores, no deberíamos caer en la trampa de apoyar a los gobiernos-Estados sino aprovechar el colapso institucional que sucede durante las guerras, para construir/expandir el poder de los de abajo.
    Los grandes cambios en la historia de la humanidad suceden durante guerras. La historia del siglo XX debe persuadirnos de esa triste realidad.
    El análisis económico de los miembros de Obela nos debería quitar la venda de los ojos y evitar que el pragmatismo oscurezca la ética. ¿Cómo nos estamos preparando para los momentos álgidos que se vienen? El paso fundamental se relaciona con la disposición de ánimo, lo que supone mirarnos al espejo para decidir a qué estamos dispuestos.

    Raúl Zibechi
    La Jornada

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    Al menos 200 activistas ambientales, una cifra récord, fueron asesinados en el mundo en 2016, el 60% de ellos en países de América Latina, indica un informe de la ONG Global Witness publicado este jueves.
    El balance, que dobla el de hace dos años, es el más grave desde que la organización empezó a contabilizar los asesinatos de ecologistas en 2002.
    Se trata del reflejo de una ola de violencia en la que "las empresas mineras, madereras, hidroeléctricas y agrícolas pisotean a las personas y al medio ambiente en su búsqueda de ganancias", lamenta la organización.
    En 2016 los asesinatos de activistas ambientales se extendieron ademas geográficamente, hasta 24 países distintos, comparados con los 16 países de 2015.
    Brasil, Colombia y Filipinas acaparan más de la mitad de los asesinatos, seguidos por India, Honduras, Nicaragua, la República Democrática del Congo y Bangladés.
    "La despiadada lucha por la riqueza natural del Amazonas hace que Brasil sea, una vez más, el país más mortífero del mundo", con 49 asesinatos en un año, indica el informe.
    Al mismo tiempo Honduras sigue siendo el país más peligroso por su número de asesinatos per cápita durante la última década.
    El 60% de los asesinados tuvieron lugar en países de América Latina y el 40% de víctimas eran miembros de grupos indígenas, indica la ONG.
    "La lucha por proteger el planeta se intensifica rápidamente y el costo puede ser cuantificado en vidas humanas. Más personas en más países se están quedando sin otra opción que plantarse en contra del robo de sus tierras o la erosión de su medio ambiente", lamenta Ben Leather, de Global Witness, citado en el informe.
    De los asesinatos que han podido ser relacionados a una actividad en concreto, la minería es la industria más sangrienta, con al menos 33 asesinatos vinculados al sector.
    Por su parte también aumentaron las muertes vinculadas a empresas madereras (de 15 a 23 en un año), mientras que hubo 23 asesinatos relacionados con proyectos de la industria agraria.

    Récord histórico en Colombia

    En el caso de Colombia, el número de asesinatos alcanzó un máximo histórico de 37, que Global Witness atribuye a las consecuencias inesperadas del proceso de paz, con las áreas que hasta ahora estaban bajo el control de las guerrillas convertidas de pronto en objetivo de "la codicia de compañías extractivas y paramilitares".
    El informe también cita el testimonio de Jakeline Romero, una líder indígena colombiana amenazada por manifestarse contra El Cerrejón, un de las más grandes minas del mundo a cielo abierto.
    "Te amenazan para que te calles. No me puedo callar", dice esta activista que lucha contra la mina, propiedad de las mineras suiza Xstrata, británica Anglo American y australiana BHP Billiton.
    Proteger los parques naturales —donde actúan los cazadores furtivos para cazar elefantes y recuperar sus cuernos— también es una actividad peligrosa, como demuestran los nueve asesinatos de 2016 en la República Democrática del Congo.
    La mayoría de la violencia está localizada en países tropicales, donde la falta de regulación del sector minero y maderero facilita la contaminación del agua, la confiscación de tierras y el desplazamiento de pueblos indígenas.
    La corrupción y el abuso de autoridad llevan también a veces a los representantes de la ley a actuar en contra de los activistas de su propio país en vez de protegerlos, según Global Witness. La consecuencia es que policías y soldados han sido identificados como sospechosos en al menos 43 asesinatos en 2016.
    "El asesinato es el resultado extremo de una táctica que consisten en silenciar a los activistas, incluyendo amenazas de muerte, arrestos, abusos sexuales, secuestros y agresivos ataques legales", indica la ONG.
    El informe de 60 páginas reúne testimonios de activistas que se han visto enfrentados a la intimidación y a la violencia por protestar ante lo que consideran el pillaje de su tierra.
    "Hemos realizado 87 marchas, exigiéndoles que respeten nuestros derechos y no hemos tenido respuesta. Como respuesta, solo hemos recibido balas", explica Francisca Ramírez, una nicaragüense de 39 años que se opone al proyecto de canal para conectar los océanos Atlántico y Pacífico.
    En 2016 fueron asesinados en Nicaragua once defensores del medioambiente, lo que lo convierten en el país más peligroso del mundo en número de muertes per cápita este año.

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    La responsabilidad por la muerte prematura de Liu Xiaobo corresponde al gobierno del Partido Comunista Chino (PCC). Nadie debería ingresar en prisión, y mucho menos verse abandonado allí hasta pudrirse, por el mero hecho de ejercer la libertad de expresión. El PCC fue incluso tan lejos como para inmiscuirse en los preparativos de su funeral por parte de su familia y disponer que las cenizas de Liu se dispersaran en el mar sin el consentimiento expreso de su esposa, Liu Xia. Todavía más indignante es que el régimen siga manteniendo a Liu Xia bajo arresto domiciliario, tratando de asegurar que el legado de Liu no adquiera visibilidad. Quienquiera que siga pensando que el gobierno del PCC alberga de alguna manera cierto grado de “legado socialista”, como hacen ciertos “neoizquierdistas” chinos, deberían repensárselo. Lo que tenemos ahora en Pekín es uno de los regímenes de extrema derecha más bárbaros que hay en el mundo. Es este régimen el que debería ser llevado a juicio por el pueblo.
    Basta recordar cómo el Kuomintang (KMT) trató al líder más conocido y atrevido de la oposición en la década de 1930 en comparación con la actitud actual del PCC. En 1932, el KMT buscó y detuvo a Chen Duxiu, quien había sido dirigente del PCC, que en la época ya había abandonado las ciudades para practicar la guerrilla rural. Pese a que Chen había sido expulsado del partido, todavía se le consideraba un peligro grave para el KMT. Por eso, Chiang Kai-chek quería al principio someter a Chen a un tribunal militar para poder disponer de su destino a su libre albedrío. Sin embargo, la noticia se propagó y de inmediato se lanzó una iniciativa nacional de apoyo a Chen Duxiu, secundada por personalidades del propio KMT, como Soong Ching Ling, Bai Wenwei, Cai Yuanpei, etc.
    Chiang Kai-chek no tuvo más remedio que someter a Chen a un tribunal ordinario para que lo enjuiciara. Cai Yuanpei encontró rápidamente a un famoso “intelectual público”, Zhang Shizhao (más tarde un académico obediente bajo Mao), para la defensa de Chen. En el juicio, el fiscal acusó a Chen de “defender la idea de derrocar al Kuomintang y por tanto acabar con la República de China”. Zhang Shizhao se levantó y dijo que Chen Duxiu ya no era miembro del Partido Comunista y había formado su propio grupo, la Oposición de Izquierda, que no tenía nada que ver con la guerra de guerrillas del PCC y que por tanto suponía una ayuda efectiva para el Kuomintang. Chen Duxiu se levantó de inmediato y declaró que “la defensa de Zhang solo representa su punto de vista personal. En cuanto a mi posición política, está reflejada exclusivamente en mis documentos”. Entonces leyó su propio alegato de defensa, admitiendo abiertamente que seguía siendo un revolucionario pese a que esto pudiera acarrearle una sentencia grave, incluida la pena de muerte.
    Lo que vale la pena señalar es que en la época del KMT, en la década de 1930, no todos los dirigentes y miembros del partido obedecieron al líder supremo para condenar al reo o guardar silencio, como ha ocurrido en el caso de Liu Xiaobo por parte del PCC, sino que algunos miembros destacados del KMT acudieron en ayuda de Chen para asegurar que tuviera un juicio justo. En contraste con el juicio farsa montado por el PCC, el KMT tuvo que organizar un proceso público para enjuiciar a Chen, por lo que las vistas y los interrogatorios del tribunal quedaron plenamente reflejados en la prensa, que no pertenecía al partido, sino que era independiente; algunos de los periódicos estaban dirigidos por intelectuales conocidos que creían sinceramente en la libertad de expresión.
    En cambio, en la China actual no hay ni un solo periódico independiente. Por eso, mientras que la prensa reprodujo fielmente el alegato de Chen contra el KMT, la declaración pública de Liu Xiaobo, en que este afirmó que el PCC “no es mi enemigo”, fue censurada en la China del PCC. Además, el KMT también dio a Chen en la cárcel un trato mejor que el maltrato aplicado por el PCC a Liu. Pese a que miles de revolucionarios murieron en las cárceles del KMT, al menos Chen recibió un trato correcto. Le permitieron reunirse regularmente con su esposa en privado, incluso más allá del límite de tiempo oficial. Al final, mientras que Chen fue puesto en libertad en 1937 y pudo lanzarse de inmediato a la lucha contra la invasión japonesa y criticar la tibia guerra defensiva organizada por el KMT, Liu ha muerto bajo custodia y su esposa sigue siendo prácticamente una prisionera.
    En la década de 1930, el KMT estaba en proceso de convertirse rápidamente en un régimen fascista. En nada se parecía a un “absolutismo benevolente”. Sin embargo, si comparamos el trato que dio a Chen con la manera en que el PCC ha tratado a Liu y muchos otros, todavía se puede ver una diferencia. Desgraciadamente, hay progresistas en el mundo que lo ven de otro modo.
    Dicho esto, la afirmación de que Liu fue un gran pensador demócrata es un poco exagerada. Es un mártir y como tal un hombre de gran valentía moral, y así será recordado. Sin embargo, no fue un gran pensador demócrata. Políticamente mostró repetidamente cierta ingenuidad y se contradijo a sí mismo. Hay que apuntar en su haber que defendió ideas democráticas liberales que llevaron a su encarcelamiento y su muerte en prisión. Pero también fue un arduo defensor de la privatización de las empresas públicas y de las tierras agrícolas estatales, y cabe preguntarse qué tendría eso de democrático. Era conocido por su defensa de la no violencia, pero el cuadro completo es más complicado. Apoyó de todo corazón la guerra de Bush contra Irak en 2003 y condenó a la ONU por no apoyar la invasión por parte de EE UU y el Reino Unido, calificando al dúo de “representante del régimen de libertad y benevolencia”.
    El hecho de que se ofreciera a Liu el premio Nobel de la paz fue como un intento de cuadrar el círculo. Pero no seamos duros con Liu en estos momentos, pues ni él mismo pretendió ser un “gran pensador” ni hizo nada para convencer al Comité del Nobel de Noruega de que le concediera el galardón. Esto es responsabilidad de quienes desean utilizar a Liu. Ahora debemos seguir centrándonos en exigir que Pekín libere a Liu Xia. Deberíamos plantearnos lanzar un boicot internacional contra el capitalismo burocrático chino con el fin de presionar al PCC a que respete los derechos humanos básicos y en particular a que libere a Liu Xia. Expresemos nuestro dolor por la muerte de Liu Xiaobo y solidaricémonos con Liu Xia.

    Au Loong-Yu
    Viento Sur

    Au Loong-Yu es miembro del Movimiento sin Fronteras de Hong Kong.

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    Jornadas de hasta 12 horas, tercerización, trabajo precario, abaratamiento de despidos y liquidación de la negociación colectiva

    La reforma laboral, auspiciada por el golpista Michel Temer y que acaba de aprobar el Parlamento brasileño significa un retroceso de características históricas para la clase obrera del país vecino.
    Consagra un régimen de superflexibilización, dando “valor legal a los acuerdos negociados por sector o empresas aunque no se ajusten a la normativa vigente” (Página/12, 11/7). En base a esto, se habilitarían jornadas laborales de hasta 12 horas, la reducción del intervalo entre las jornadas y que las vacaciones anuales sean divididas hasta en tres veces. El asunto llega al punto de revocar los 15 minutos de descanso antes de las horas extra para las mujeres y de habilitar la negociación de los horarios de almuerzo (!).
    También se prevé una ampliación de la tercerización; se introduce la "jornada intermitente", con el pago de salarios sobre una base horaria o por jornada, y no mensual; se elimina el pago de las horas de desplazamiento.
    La liquidación de la capacidad de negociación colectiva está en el centro de la reforma. Se habilitan acuerdos por sector, se retira la obligación de negociar con sindicatos despidos colectivos y se crea una comisión de representantes de los empleados para negociar directamente con la empresa. También vuelve más costoso y dificultoso el acceso a la Justicia del Trabajo y limita los valores para indemnizaciones.
    La reforma fue impulsada por Temer y por el ex presidente Fernando Henrique Cardoso, de acuerdo al libreto escrito por la Confederación Nacional de la Industria (CNI), la Confederación Nacional de Agricultura (CNA) y la Federación Brasileña de Bancos (Febraban). Con Temer en la picota, en medio de la discusión en Diputados sobre su posible suspensión para ser sometido a una investigación por corrupción y niveles de rechazo popular inéditos, sus posibles sucesores -empezando por el jefe de la Cámara de Diputados, el conservador Rodrigo Maia- declararon su compromiso a fuego con la reforma. El ataque a las condiciones laborales -junto a la reforma previsional en trámites y al congelamiento del gasto público por veinte años, votado el año pasado- es una prioridad para la burguesía brasileña.

    La burocracia, entregada

    El PT protagonizó una puesta en escena durante la votación en la Cámara Alta, siendo que ha permitido el avance del ajuste del gobierno golpista. Mientras la reforma laboral se discute desde noviembre, la CUT -central sindical vinculada con el partido de Lula-, se limitó a convocar a paros aislados sin ninguna perspectiva. Su horizonte está puesto en 2018. Por su parte, la otra central mayoritaria, la amarilla Fuerza Sindical, directamente se bajó del último paro general y agachó la cabeza frente a la reforma, a cambio de algunas prebendas.
    La lucha contra el gobierno ajustador y sus avanzadas le plantea a la clase obrera brasilera una acción independiente, sacándose el lastre de la burocracia sindical.

    Alerta, trabajadores argentinos

    Ambito Financiero tituló: “La reforma laboral de Brasil acelera el cambio de rumbo en la Argentina”, en un artículo donde anuncia que Macri prepara “una reforma de cuño flexibilizador, con foco en las cargas sociales, el empleo joven y en convenios colectivos que la Casa Rosada y el Ministerio de Hacienda consideran disfuncionales al cambio de régimen económico que se busca” (14/7) para después de octubre.
    Los capitalistas locales ya han aseverado que la reforma en Brasil atiza la necesidad de una similar en Argentina. De esta manera, "el Mercosur se convierte así en un instrumento para la flexibilidad laboral de los trabajadores de ambos países” (Prensa Obrera, 13/7).
    Las reformas a la baja de los convenios colectivos de petroleros, lecheros y marinos mercantes, la instauración del presentismo entre los estatales, los acuerdos de flexibilidad con el Smata, la reforma ultraregresiva de las ART y la guerra declarada del gobierno de Macri contra la “industria del juicio” son anticipos en esta dirección.
    La clase obrera argentina debe tomar nota de esta reforma negrera para preparar los combates por venir.

    Tomas Eps

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    El ingreso de León Trotsky al Partido Bolchevique se concretó en el VI Congreso del Partido, llamado de Unificación y celebrado en la clandestinidad del 27 de julio al 3 de agosto de 1917. Junto a él se incorporó la Organización Interdistrital, con dirigentes de la talla de Joffe, Ryazanov, Lunacharsky y unos cuatro mil trabajadores, su fuerza militante en ese momento. Ya en abril, Lenin había llamado a constituir un partido con “los mejores elementos del bolchevismo”, un planteo que no se detenía en las fronteras del propio partido y llamaba a la unión a las organizaciones que habían adoptado un punto de vista internacionalista consecuente. El Congreso de julio fue expresivo de hasta qué punto el partido aún llamado socialdemócrata había recogido lo mejor del movimiento obrero revolucionario en función de esta política -una afluencia de “corrientes y arroyos”, diría Karl Radek-, que no debía ser anulada asimilándola simplemente a la fracción orientada por Lenin que comenzó a gestarse en 1903. Sólo un partido política y organizativamente preparado pudo canalizar el ingreso masivo del activismo obrero y juvenil, casi en las vísperas de Octubre. ¿Cuántos miembros componían a esta altura, el Partido Bolchevique? Según el informe de Sverdlov al Congreso, el partido había pasado de 80.000 militantes en la Conferencia de Abril a 240.000 a ese momento -es decir había triplicado sus fuerzas a pesar de los golpes recibidos en las Jornadas de Julio.
    En este Congreso cristalizó una política que Lenin logró hacer aprobar en la Conferencia del POSDR de San Petersburgo -del 27 de abril al 5 de mayo. La resolución acerca de la unificación de los internacionalistas planteó “reconocer la necesidad de un acercamiento y de una unión con los grupos y tendencias que se colocan de hecho en el terreno del internacionalismo, indispensable como base para romper con la política pequeño burguesa de traición al socialismo” que, en ese momento, envolvía a los socialistas revolucionarios, mencheviques y socialdemócratas independientes. En su mayoría, estos últimos compartían la posición del “defensismo revolucionario” lo que significó apoyar la guerra imperialista (votaron por el empréstito para aprovisionar el ejército ruso y sostuvieron al Gobierno Provisional, ejecutor de esta política y agente del capital). A quienes rompieran con esta perspectiva, Lenin los llamó a sumarse al Partido Bolchevique. No mirar atrás, sino afirmarse en las coincidencias estratégicas del presente para sumar elementos conscientes al estado mayor de la revolución.

    Lenin toma la iniciativa para sumar a Trotsky

    En una nueva resolución (18 de mayo), el CC invocó aquel planteo votado en la Conferencia ratificando la necesidad de “un acercamiento y una fusión” con grupos y corrientes internacionalistas y, concretamente, en relación con los internacionalistas orientados por Trotsky, “que considera muy deseable la unión con los miembros de la Organización Interdistrital - mezhraionzi- y ha sometido a éstos las siguientes propuestas (…presentadas en principio sólo en nombre del camarada Lenin… pero que más tarde aprobó también la mayoría del CC): es de desear la inmediata fusión; se propondrá al CC del POSDR incorporar a la redacción de cada uno de los dos periódicos (el actual Pravda, que debe convertirse en un periódico popular para toda Rusia, y del órgano central que ha de crearse en un futuro cercano) un representante de la Organización Interdistrital”. Proponía, además, la creación de una comisión especial para convocar al VI Congreso con la participación de delegados de la organización liderada por Trotsky y extendió esta posibilidad a los mencheviques partidarios de Mártov si éstos rompían con el “defensismo revolucionario”. Tan o más importante que lo anterior es que los puntos en debate entre ambas organizaciones tendrían libre discusión por medio de hojas polémicas que serían publicadas por la editorial Priboi (afín al partido) y en la revista “Kommunist” -es decir que se haría en forma pública. ¿Que respondió la Organización Interdistrital? Que la unidad de las fuerzas revolucionarias pondría al proletariado a la vanguardia de la lucha para desbrozar el camino hacia el socialismo y que esta unión debía ser alcanzada, además, bajo las banderas de las Conferencias de Zimmerwald y Kienthal.
    J.J. Marie relata que en la primera reunión formal para tratar la fusión con los bolcheviques, “Trotsky pregunta irónicamente a Lenin si sigue pensando que la revolución rusa es democrático burguesa” aludiendo a que la victoria completa de la revolución democrática en Rusia sólo era concebible bajo la dictadura del proletariado, secundada por los campesinos y que indefectiblemente pondría en el escenario no sólo las tareas democráticas sino las socialistas. Trotsky era quien más lejos había llegado en la caracterización de la naturaleza de la Revolución Rusa en esta época, aún en un terreno común con los bolcheviques en cuanto a denunciar la estrategia de los mencheviques de entregar las riendas de la revolución a la burguesía. En 1917, Lenin se vio obligado a alterar su perspectiva y abandonó el planteo de dictadura democrática de obreros y campesinos en abierto enfrentamiento con los viejos cuadros de su partido.
    En su introducción a La Guerra y la Revolución (1922), Trotsky reconocerá que en relación con la Gran Guerra en curso, su organización rechazaba el derrotismo y que los bolcheviques temían que su planteo de “lucha por la paz” tuviera un contenido pacifista y le oponían la guerra civil. Pero, concluiría, “la Revolución de Febrero barrería estas diferencias”.

    “Nada podría justificar… un fraccionamiento de fuerzas”

    Es lo que sostendría el CC bolchevique en el final de la resolución sobre la organización liderada por Trotsky, dirigida no sólo a éstos sino a todos los que hubieran roto consecuentemente con el socialpatriotismo y el defensismo ante la guerra. Era la ejecución del método desenvuelto por Lenin en las Tesis de Abril. Llamado a la “fusión” a los internacionalistas, participación en el Congreso del Partido Bolchevique (incluso en su convocatoria), llamado a integrarse a la dirección y al consejo de redacción del periódico central. El nuevo CC surgido del VI Congreso es una prueba de esta conjunción de fuerzas bajo el liderazgo bolchevique: Lenin es elegido miembro con 133 votos sobre 134 posibles, le sigue Zinóviev con 132 y Trotsky y Kamenev con 131. De los 21 miembros, 16 son bolcheviques. Entre ellos, una única mujer, Alejandra Kollontai. Lenin es el más “viejo”, con 47 años, la edad promedio no llega a 40.
    (Es el CC que va a dirigir la Revolución de Octubre y que veinte años después habrá sido asesinado en su inmensa mayoría por el estalinismo).
    Broué relata que Trotsky deseaba un congreso fundacional y no insertarse en el Partido Bolchevique. “Lenin no puede aceptar tamaña concesión… está orgulloso del partido y de su tradición, tiende a salvaguardar también el amor propio de los bolcheviques veteranos que han sido considerablemente vejados durante las discusiones de abril y le reprochan su alianza con Trotsky…”.

    Democracia interna

    ¿De qué partido hablamos? De un partido con escasa disciplina a los ojos externos. Lenin perdió las primeras votaciones de las Tesis de Abril; el 30 de mayo debió hacerse presente, mandatado por el CC, en la reunión del Comité de San Petersburgo para convencer a sus miembros de la inconveniencia de sacar su propio periódico. Perdió la votación (16 contra 12). Sólo trabajosamente y luego de una dura lucha política, Lenin logró una votación favorable en el CC sobre la insurrección -10 contra 2. Zinóviev y Kámenev se opusieron abiertamente, haciendo conocer públicamente su postura. La indisciplina puso en riesgo los preparativos de la toma del poder, Lenin los llamó “esquiroles” (rompehuelgas) y exigió su expulsión del partido denunciándolos en Pravda, que se convirtió en el vehículo de todo el debate. Finalmente, uno y otro quedaron fuera del CC y fueron conminados a no volver a tomar posiciones públicas contra lo resuelto por el partido. Lenin volvió a perder. El Partido Bolchevique tendrá un crecimiento aluvional que no interrumpirá el reflujo de julio y le permitirá multiplicar sus fuerzas en octubre del 17. El activismo fluía y fluía en el año de la revolución y el debate era en este tono y con esta fiereza. ¿Cómo vencer a un partido así, cada vez más multitudinario, cada vez más joven, cada vez más impertinente?
    El contraste de este desarrollo tiene un parangón ominoso. En la XIII Conferencia, momento de la consolidación de la burocracia estalinista, a días de la muerte de Lenin, se resolvió la “Promoción Lenin” que sumó 200.000 nuevos obreros industriales. La ruptura con los métodos de Lenin fue total: “una leva casi oficial que se lleva a cabo en el ámbito de las fábricas, bajo la presión de los secretarios… los recién llegados carecen totalmente de instrucción o la poseen en un grado ínfimo” (Broué). En 1924, el propio Stalin reconoció que el 57% de los miembros del partido eran analfabetos. Molotov, funcionario de la burocracia, declarará: “El futuro desarrollo del partido se basará, sin lugar a dudas, en la Promoción Lenin”.

    Christian Rath

    Fuentes:

    Varios autores, ver la saga A 100 años de la Revolución Rusa en www.por.org.ar
    León Trotsky: Stalin, El Yunque, Buenos Aires, 1975
    León Trotsky: La Guerra y la Revolución, CEHUS, Buenos Aires, 2016.
    V.I. Lenin: Obras Completas, Tomo XXIV, Cartago, Buenos Aires, 1957.
    J.J. Marie: Lenin, POSI, Madrid, 2008.
    Varios autores: La Revolución Socialista en el Siglo XXI, Rumbos, Buenos Aires, 2008.
    E.H. Carr: Historia de la Rusia Soviética, Alianza Universidad, Madrid, 1985.
    Tags: revolucion-rusa, centenario-revolucion-rusa, lenin, trotsky

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    Breve recorrido histórico desde la Comuna de Asturias, el golpe del 36, la revolución en Cataluña y las estrategias de la izquierda. Por qué no triunfó y por qué la victoria era posible.

    La descomposición del régimen

    Por 1931 España se encontraba en un contexto de crisis económica y política, provocados por el crack de la bolsa de Wall Street del 30 y debido al fin de la Primera Guerra Mundial, donde se perfiló como exportadora de materias primas para las grandes potencias. El régimen monárquico español estaba en descomposición y las viejas clases sociales, como la nobleza y el clero, se aliaban con la alta burguesía que no podía resolver las principales demandas democráticas como la reforma agraria, absolutamente necesaria para millones de campesinos en estado de pobreza, y la libertad de los pueblos oprimidos de la península ibérica (Cataluña, País Vasco principalmente) y del protectorado de Marruecos que pasará a ser el principal bastión de la reacción.
    Con la caída de Primo Rivera, que había entrado al gobierno mediante un golpe, la corona real quedaba muy debilitada y terminó cediendo a la presión de las movilizaciones obreras, campesinas y estudiantiles a convocar elecciones municipales.

    El Panorama político

    Fue aplastante el triunfo en las elecciones municipales por parte de los socialistas y republicanos, el 14 de abril de 1931, situación que determinó la caída de Alfonso XIII y la instauración de la Segunda República.
    Para el revolucionario ruso León Trotsky, a partir de la caída del antiguo régimen se abría un proceso revolucionario largo. Una situación mucho más dilatada en tiempo, sin embargo, a la que vivió el proletariado ruso.
    Cataluña se encontraba en pleno proceso de radicalización y las masas laboriosas pujaban por la independencia. Es en esta locación donde Izquierda Comunista Española (ICE) liderada por Andreu Nin y Juan Andrade, que se identificaban con el trotskismo, y el Bloque Obrero y Campesino (BOC) cuyo dirigente era Joaquín Maurín tenían mayor desarrollo. Los dirigentes anarcosindicalistas de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) aglutinaban importantes facciones de la clase trabajadora pero se dividieron entre quienes se sumaron a la ilusiones republicanas y quienes se lanzaron a aventuras insurreccionalistas, situación que expuso y debilitó a importantes sectores de la vanguardia. El pequeño Partido Comunista Español en aquel momento se encontraba a la deriva debido a un período de marcado sectarismo que tenía por entonces la Tercera Internacional: tachaban de socialfascista a la socialdemocracia y esto no les permitía tener un diálogo fluido con amplios sectores de la clase trabajadora, situación que sin embargo revieron más adelante.
    En este contexto de radicalización, las juventudes del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) giraron a posturas más hacia la izquierda, momento en el cual Trotsky planteaba la entrada del ICE de Nin al Partido Socialista aprovechando el llamamiento que hacían algunos dirigentes de este partido al trotskismo para ayudarlos a luchar contra el ala derecha del PSOE. La ICE tomó una postura sectaria aquí y optó por fusionarse con el BOC de Maurín, partido cuya estrategia era hostil al trotskismo y cuyo programa había sido criticado hace tiempo por Trotsky y el mismo Nin. Años más tarde esta alianza daría lugar al Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM).
    Trotsky calificó a este partido de “centrista”, en sus palabras “el centrismo de izquierda, sobre todo en condiciones revolucionarias, está siempre dispuesto a adoptar de palabra el programa de la revolución socialista (…) siempre piensa que es prematuro, hay que preparar la opinión de las masas, en cambio teme a romper sus relaciones amistosas habituales con sus amigos de la derecha (…)” (La Victoria era posible, CEIP, Introducción).
    Fue una primera oportunidad perdida. Las diferencias entre Nin y el revolucionario ruso se iban profundizando porque, como indicaba Trotsky, si bien el PC era un partido diminuto llevaba consigo las banderas que había usurpado de la Revolución de Octubre y de esta manera logró capitalizar el desencanto de la juventud socialista con sus direcciones, ensanchando su corriente militante y dándole paso al estalinismo en el territorio español.

    La Comuna de Asturias

    El periodo en el cual republicanos y socialistas ocuparon el gobierno se lo denomina bienio reformista y fue un proceso en el cual las masas hicieron su experiencia y quedaron desencantadas al ver que las promesas de reforma agraria eran insuficientes para un campesinado que empezaba a tomar la demanda por iniciativa propia. En este contexto fueron reprimidos por la República en la Masacre de Casas Viejas. Esto significó la pérdida de un importante apoyo popular que desembocaría en la caída del gobierno socialista de Manuel Azaña en las elecciones del 33, donde llega al poder la unión de Derechas y Agrarios, dando inicio al conocido bienio negro.
    Fue un periodo caracterizado por el ascenso de la represión y prisioneros políticos; donde se dieron procesos revolucionarios cada vez más radicalizados. En el 34 dos paros nacionales, en Madrid y Barcelona, son derrotados en gran parte porque sus direcciones terminaron claudicando. Distinto fue en Asturias donde las direcciones se ven sobrepasadas por las masas llegando a la insurrección. La dirección de la CNT anarquista jugó un papel nefasto y en lugar de paralizar el servicio de trenes, evitando la llegada de las tropas de Franco, dejó ingresar a las mismas y la Comuna termina sucumbiendo con un saldo de centenares de muertos y miles de presos, generándole una importante herida a la vanguardia obrera.

    A propósito del Frente Popular y el golpe del 36

    El Frente Popular estaba constituido por la socialdemocracia, los republicanos, el PC -y años después de su fundación- se integrarían el POUM y los anarquistas de la CNT llegando a ocupar cargos en la Generalitat de Cataluña. Estaba basado en la colaboración de clases y la protección de la propiedad privada amenazada por los obreros que pusieron a producir las fábricas y los servicios de transporte bajo gestión propia; también postergaban la reforma agraria por tiempo indefinido. Mientras, los trabajadores impulsaban organismos de autoorganización y potenciaban el doble poder. Ya antes del ingreso del POUM, que se había distanciado de Trotsky y llegó a la expulsión de los trotskistas de la Cuarta Internacional del partido, este frente se dedicó a desarmar las milicias obreras, a reforzar el ejército republicano oficial y a reprimir abiertamente las huelgas campesinas.
    Gran parte del ejército oficial, cuando fue la insurrección franquista de 36, se pasó al bando reaccionario. La política criminal de no armar al pueblo en defensa de la república, por parte del Frente Popular, fue desoída por los trabajadores que una vez más tomaron las armas. Pero ésta contrainsurrección proletaria entró en su fase de retroceso y en el 37 se le puso fin al heroico proceso revolucionario español, no sin antes derramar ríos de sangre de la clase trabajadora.

    La Victoria era posible

    Siguiendo a Trotsky “La responsabilidad de esta situación recae directamente sobre los estalinistas, los socialistas y los anarquistas, o más exactamente, sobre sus dirigentes, que han subordinado la revolución a los intereses de la burguesía”.
    El revolucionario ruso insistía en que, ante la avanzada del fascismo, debía defenderse la democracia burguesa pero con los métodos de la lucha de clases que prepararía el derrocamiento de aquel sistema de opresión sobre la clase trabajadora, para reemplazarla por uno donde los obreros creen sus propios organismos de gobierno y dominio.
    “En el proceso de defensa de la democracia burguesa el partido del proletariado no debe asumir ninguna responsabilidad respecto a la democracia burguesa, no debe entrar en su gobierno, sino que debe conservar plena libertad de crítica, de acción, frente a todos los partidos del Frente Popular”, León Trotsky.
    Exactamente lo opuesto a las tareas que emprendió el POUM, debido en gran parte, a su balance de que en España no había situación de doble poder como sí la hubo en Rusia. A partir de tal conclusión el partido de Nin formó parte del Frente Popular suponiendo que la burguesía sería cola del mismo y ocurrió exactamente lo opuesto, el POUM se convirtió en el consejero “revolucionario” del resto de los partidos hegemónicos del frente, que exclamaban “primero la guerra y luego la revolución”.
    En España donde las condiciones estaban dadas para una revolución socialista hacía falta un partido con una perspectiva revolucionaria que, en lugar de hacer frente con el estalinismo y la burguesía, hiciera llamamientos al campesinado a tomar las tierras, armara a la clase obrera, e instara a que desarrollase sus propios organismos de autodeterminación en reemplazo de los de la democracia burguesa. La clave era organizar un Frente Único con el resto de los sindicatos y organizaciones de “izquierda” para ganar lo mejor para sus filas y repeler al fascismo y, en la retaguardia, luchar contra el "termidor" estalinista.
    He aquí la gran diferencia con la Revolución de Octubre. Pero a pesar de todo esto Trotsky siempre destacó la valentía de las filas de la CNT y del POUM, e inclusive de Nin, asesinado por el estalinismo. La enorme lucha que dio el proletariado y el campesinado español, y las sobradas muestras de la superioridad demostradas por la gestión socialista, permitieron la reducción de la jornada laboral y la puesta en funcionamiento de servicios esenciales, como el transporte, reduciendo ampliamente las tarifas. Quedan enormes enseñanzas para ser estudiadas con detenimiento por todo aquel que aspire a una sociedad sin opresores ni oprimidos. Para no repetir los mismos errores y dar con los mismos aciertos, porque ante todo, la victoria era y será posible.

    Santiago Fucík
    Estudiante Terciario Nº 46 | Ramos Mejía
    Marc Ferrer
    Barcelona

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    El paro de 24 horas tuvo un importante acatamiento. Sin embargo la dirigencia del PIT-CNT no prepara ningún plan de lucha para enfrentar los cierres de fábricas y el ajuste del gobierno. Sectores combativos realizaron un acto.

    Un paro importante

    Pasadas las 11 hs. en la sede del PIT-CNT la dirigencia sindical se disponía a dar su conferencia de prensa. A sala llena, los dirigentes destacaron el importante nivel de acatamiento de la medida y plantearon que el objetivo de la misma era “sensibilizar a la población acerca de las necesidades de la educación pública”.
    Se destacó que pese a que muchos patrones de CUTCSA habían salido a manejar los ómnibus, éstos iban vacíos. El paro tuvo un acatamiento casi total en la banca, la educación, y parcialmente en el transporte. En la industria la paralización también fue importante.
    En un gesto de provocación, Tabaré Vázquez desde la Cumbre del MERCOSUR en la Ciudad de Mendoza, lejos de dar respuestas a los reclamos de más presupuesto educativo, lleva la propuesta del gobierno uruguayo para que el bloque económico se integre de conjunto a la Alianza del Pacífico, en clara dirección hacia una mayor apertura con Estados Unidos, línea que comparte con los gobiernos de Macri y Temer.

    Cierres de fábrica y la política del gobierno

    En los últimos tiempos la vida del trabajador en Uruguay se ha vuelto difícil. Los cierres de fábricas se suceden sin que la dirección del PIT-CNT se plante claramente contra los despidos. La impunidad empresarial se puede ver en los cierres de FRIPUR, de Chery, Ecolat, La Spezia, Impresora Polo, Fanapel, y muchas empresas más.
    Desde el gobierno anuncian la recuperación de algunos datos económicos, como el crecimiento del PBI en 3,3% para este año, por encima de la proyección inicial. Astori y el equipo económico también festejan la baja inflación, que en el bolsillo del trabajador poco se nota, porque en los comercios y supermercados lo que si se nota es la carestía de la vida y que cada vez se puede comprar menos con el mismo dinero.
    El gobierno tomó nueva deuda para construir la infraestructura de UPM y para pagar intereses de deuda externa. Alejado de una intención de desarrollo de cualquier industria nacional autónoma y de construcción de una “burguesía nacional”, el Frente Amplio apuesta nuevamente a proyectos de inversión extranjera y al extractivismo puro y duro. Estamos frente a un gobierno que hipoteca los pocos recursos del país a favor de las trasnacionales y sus negociados.
    Mientras tanto, de cara a la Rendición de Cuentas, se siguen negando los recursos necesarios para una educación de calidad para los hijos de los trabajadores. El paro de ayer debería ser el comienzo de un verdadero plan de lucha debatido por todos los trabajadores por más presupuesto para la educación.

    Una perspectiva de lucha

    En Argentina las trabajadoras y trabajadores de PepsiCo están dando una gran lección de cómo enfrentar a los despidos y cierres de fábricas. Enfrentados contra la patronal, jueces y fiscales, el gobierno y su policía, se han transformado en la lucha más importante de la actual etapa contra los despidos en nuestra región y en un símbolo de lucha de todo el movimiento obrero de Sudamérica. Luchas como esta por las fuentes de trabajo nos marcan el camino.
    En nuestro país, por el contrario aun no hemos tenido una lucha de estas características. El miércoles asistimos a la asamblea de los trabajadores de Tienda Inglesa que, entre la espada y la pared, fueron obligados a aceptar recortes de sus conquistas históricas a cambio de mantener su fuente laboral. Los trabajadores y trabajadoras del sector habían rechazado las propuestas de la patronal en repetidas asambleas, pero lamentablemente la patronal contó con el trabajo de la dirección de FUECYS que realizó un trabajo de desmoralización de todo el sector para terminar el conflicto de esta manera.

    Acto de los sectores combativos

    En el mismo momento que la conferencia de prensa, en la Explanada de la Universidad se llevaba a cabo un acto convocado por AFFUR (no docentes de la universidad) y apoyado por la FEUU. El acto tuvo el apoyo de organizaciones sindicales y políticas de la izquierda, y de agrupaciones combativas del movimiento estudiantil. Es un primer paso en mostrar que la clase trabajadora no debe hacer los paros para quedarse en su casa, sino que deben ser activos y mostrando voluntad de lucha para defender y ampliar sus conquistas.
    Un acto minoritario pero simbólico, donde se expresaron sectores en conflicto tanto de la educación, como los trabajadores del Banco República que luchan contra los cierres de sucursales y la reestructuración, entre otros. La tarea del momento es poner todas las energías militantes para reagrupar a la vanguardia del movimiento obrero bajo un programa de independencia política y recuperar el sindicato para los trabajadores.

    Damián Recoba

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    Lev Lvóvich Sedov, conocido como León Sedov, fue el tercer hijo de León Trotsky y el primero de su relación con su segunda compañera de vida Natalia Sedova.

    El joven revolucionario

    Nació en febrero de 1906 en San Petersburgo mientras su padre se encontraba en la cárcel por órdenes del zarismo tras haber participado del primer intento revolucionario en 1905.
    León Sedov, de los hijos de Trotsky, fue el más militante y entregado al proyecto revolucionario. Formó parte de la generación de jóvenes militantes revolucionarios que vivió la insurrección de Octubre de 1917 y que enfrentaría la degeneración de la URSS y, la persecución y aniquilación de los oposicionistas por el estalinismo.
    Toda su vida, desde su infancia hasta su vida como adulto, está marcada por la agitación del acontecimiento revolucionario de la época y de quien desde muy joven se fue orientando a defender la revolución obrera y socialista de forma activa.
    Con tan sólo 11 años, Sedov presenció la transición de la Revolución de Febrero a la de Octubre en 1917. Aumentó un año a su edad real para poder ingresar a las filas del Komsomol (Juventud Comunista) que en ese momento hervía con la pasión de la juventud que despertó a la revolución.
    Desde muy pequeño su orientación política se iría definiendo al renunciar a los privilegios que tenía acceso por la pertenencia de su padre al Kremlin y al acercarse a los obreros-estudiantes enseñándoles matemáticas, en las cuales él tenía talento, considerando ésto como un servicio a su clase. Mientras estudiaba en la Academia Superior Técnica se dedicaba a la revolución.
    En 1923, con tan solo 17 años y siendo ya un revolucionario consciente, Sedov se lanzó a la construcción de la Oposición de Izquierda, tarea a la que se dedicaría con pasión hasta el final de su vida.
    A la edad de 22 años en 1927, momento en que la Oposición comenzó a ser masacrada Sedov decidió dejar sus estudios y a su familia partió al exilio rumbo a Asia Central junto con Trotsky y Natalia.
    En Alma Ata su trabajo consistió en que Trotsky mantuviera la comunicación con la Oposición en Moscú. Cada dos semanas le hacía llegar a Trotsky el correo secreto de Moscú, y llevaba las cartas y manuscritos de Trotsky a un mensajero que los llevaría a Moscú. León Trotsky narra en su carta titulada “León Sedov: hijo, amigo, luchador” que el contacto con el exterior dependía enteramente de Sedov ya que se alojaban en una casa que estaba rodeada por las instituciones de la GPU y sus agentes.
    En esa misma carta Trotsky reconoce que: “Entre abril y octubre recibimos aproximadamente 1.000 cartas y documentos políticos y alrededor de 700 telegramas. Durante este mismo período enviamos 550 telegramas y no menos de 800 cartas políticas, incluso una cantidad de trabajos sustanciosos, tales como la crítica del Proyecto del Programa de la Internacional Comunista, y otros. Sin mi hijo, no podría haber realizado ni siquiera la mitad de este trabajo.”
    En enero de 1929, el Buró Político decidió deportar a Trotsky de la URSS, situación que llevó a Sedov a dejar a su familia (esposa e hijo) para siempre e ir con Trotsky rumbo a Turquía.
    De nuevo en ese periodo fungió como secretario y colaborador, guardián y vínculo con el exterior. Los archivos y la biblioteca de Trotsky estaban en manos de Sedov. La Historia de la Revolución Rusa al igual que La Revolución Traicionada, dice Trotsky, no hubieran sido posibles sin la investigación y recopilación que hizo su hijo.
    Por insistencia de sus padres para retomar sus estudios de ingeniería se fue a Alemania en 1931, en donde además de estudiar prestó sus servicios a la Oposición Internacional de Izquierda.
    Cuando llegó a Berlín se hizo totalmente cargo del Boletín de la Oposición Rusa en el cual ya era editor desde su surgimiento en 1928.
    En 1933, luego del ascenso de Hitler al poder y de haber llevado un trabajo en la clandestinidad, decidió partir de Alemania rumbo a Francia. En Francia reinició sus estudios en la Facultad de Física y Matemáticas de la Sorbona. Aunque en París estuvo en condiciones difíciles, logró terminar sus estudios y obtener un diploma a la par que seguía en la actividad revolucionaria y colaboraba con Trotsky en sus trabajos literarios.
    En sus últimos años colaboraba de manera sistemática en la prensa de la Cuarta Internacional.
    En 1936, cuando comenzaron los Juicios de Moscú, los procesos difamatorios contra viejos bolcheviques, Sedov realizó una defensa férrea frente a la opinión pública. Su principal obra literaria fue El Libro Rojo de los Juicios de Moscú que dedicó al Proceso de los Dieciséis y en donde responde a las difamaciones.

    Asesinato

    Los últimos años de su vida los transcurrió en París en donde estaba rodeado de peligros ya que los agentes de la GPU le daban seguimiento a sus actividades robando sus cartas y archivos, e interviniendo sus conversaciones telefónicas. Algunos matones vivían en departamentos junto al suyo.
    A pesar de ser alertado sobre los riesgos que corría de mantenerse en París, él decidió permanecer ahí realizando sus tareas revolucionarias.
    El 16 de febrero de 1938 Trotsky recibió en México una carta que daba cuenta de la muerte de su hijo. Sedov días antes había sufrido un aparente ataque de apendicitis y “Étienne” (Mark Zborowski), un infiltrado agente soviético que se había vuelto un colaborador cercano y de confianza, lo llevó a una clínica cuyo director mantenía lazos con la GPU.
    Luego de la cirugía todo indicaba la mejora de Sedov. Sin embargo, días después de su mejora fue encontrado caminando en los pasillos de la clínica en una pérdida de la consciencia, en un estado delirante.
    Los médicos dijeron que su muerte podría haber sido por “causa naturales”. Trotsky dedica una serie de escritos a la situación de muerte de su hijo en donde señala la contradicción que existe entre decir que murió por “causas naturales” y la mejoría que veían los médicos, en donde el médico principal que atendía a Sedov se sorprendió de lo que pasó.
    Trotsky denunció la resistencia de las autoridades a llevar un caso sobre la muerte de su hijo que llevara como línea de investigación el asesinato por envenenamiento por parte de agentes de la GPU. Se negó a que se pasara por alto que su hijo era militante revolucionario perseguido por el estalinismo y que su muerte fuera presentada como consecuencia de las “causas naturales” cuando existían motivos políticos de Stalin para acabar con su vida. De hecho meses antes ya habían existido intentos de asesinato contra Sedov.
    Sedov, quien murió a la edad de 32 años, formó parte de esa generación de niños y jóvenes que vieron el alzamiento de las masas contra la explotación del zarismo y la burguesía y que más tarde los motivó a dedicar su vida a la lucha contra la opresión y explotación del capitalismo y la burocracia estalinista.
    Su vida es fuente de inspiración para las juventudes revolucionarias del siglo XXI.

    Trotsky termina el obituario a su hijo diciendo:

    Legamos tu recuerdo irreprochable a las generaciones más jóvenes de los obreros del mundo. Con justicia tú vivirás en los corazones de todos aquellos que trabajan, sufren y luchan por un mundo mejor. ¡Jóvenes revolucionarios de todos los países! ¡Aceptad de nosotros el recuerdo de nuestro León, adoptadlo como vuestro hijo - es digno de ello - y dejad que, a partir de ahora, participe invisible de vuestras batallas, ya que el destino le ha negado la dicha de participar de vuestra victoria final!

    Leah Muñoz
    @DanmunozDan

    Referencias:

    Trotsky, L.: León Sedov: hijo, amigo, luchador
    Trotsky, L.: ¿Fue asesinado León Sedov?
    Archivo León Sedov

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    Rodolfo Walsh y Enrique Raab, dos escritores desaparecidos por la dictadura argentina.

    Entrevista a María Moreno, curadora de la exhibición-homenaje a Rodolfo Walsh y Enrique Raab

    El viernes 21 se inauguró en el Espacio Cultural de la Biblioteca del Congreso de la Nación, Bar Piglia, Alsina 1835, CABA, con entrada libre y gratuita la muestra “Periodistas hasta la muerte” compuesta por emblemáticas notas de dos autores desaparecidos por el Terrorismo de Estado: Rodolfo Walsh y Enrique Raab.
    Participaron de la inauguración la Presidenta de la Comisión Administradora de la Biblioteca del Congreso de la Nación, la Diputada María Teresa García, el escritor Martín Kohan y la escritora, periodista y curadora de esta exposición María Moreno, quien en diálogo con Tiempo Argentino se refirió a las particularidades de la muestra, a las características de ambos periodistas y al lugar que ocupan dentro del periodismo argentino.
    -¿En qué consiste la muestra "Periodistas hasta la muerte"?
    -Es una muestra en el sentido de “para muestra basta un botón” ya que no intenta la exhibición del enorme material de la hemeroteca de la Biblioteca del Congreso, en este caso notas periodísticas firmadas por Enrique Raab y Rodolfo Walsh , sino aquellas paradigmáticas de sus métodos o procedimientos. Por ejemplo la nota de Raab dedicada a Isabel Perón en Chapadmalal donde se puede encontrar toda una historia político social en los detalles cuando afirma que de los nueve hoteles ubicados en la Unidad Nacional Chapadmalal, sólo tres quedan en la llamada Zona de Seguridad, que muy cerca se está edificando un gran estadio para el mundial del 78, que la concesión gastronómica es de la misma empresa que sirve al Jockey Club y que Dazeo Inmobiliaria hizo las refacciones luego de investigar a cada albañil, cada plomero. El dato, de apariencia menor, va trazando un retrato político del peronismo. O La isla de los resucitados de Walsh donde, seguramente por la influencia del grabador, empieza a registrar tonos, estilo de los personajes que prestan testimonio, sus giros lingüísticos, sus novelas familiares o sus anécdotas para el archivo de una picaresca popular.
    -También forma parte de la muestra un video, ¿no es así?
    -Sí, forma parte de la muestra, el video El Walsh de la investigación de Fabrizio Pérez sobre la agencia clandestina ANCLA . Ahí los sobrevivientes Carlos Aznárez, Lila Patoriza y Lucila Palglai cuentan cómo Walsh solía analizar exhaustivamente la prensa pública lo que le permitía encontrar entre líneas elementos útiles para su labor de contrainformación en los mismos partes del enemigo, como los del Primer Cuerpo del Ejército a través de los que deducía contradicciones internas en las tres fuerzas que le permitían tanto afinar sus estrategias de combatiente de una organización político militar (Montoneros) como satisfacer ese plus de jugador de juegos de guerra y de ingenio que solía frecuentar hasta la obsesión en su vida civil. La sección de avisos fúnebres y de sociales de La prensa, La nación y La razón le permitían descubrir alianzas entre cúpulas militares, eclesiásticas y financieras que , cotejadas y matizadas con su archivo personal –lo llevaba desde la época de Operación Masacre– en donde tenía fichas que registraban las actuaciones de la Policía Federal y miembros del Ejército; junto con los testimonios, las escuchas clandestinas y las de onda corta de los noticieros internacionales, le permitían afinar sus hipótesis.
    - ¿Qué representan las figuras de Walsh y Raab en el periodismo argentino?
    -En este momento forman parte de una pedagogía de urgencia. Luego de la utilización de un niño, como hizo Jorge Lanata para lograr rating con métodos parapoliciales, de lo que Raúl Zafaroni denomina “Plan Cóndor Judicial” para atentar contra cualquier política de resistencia electoral al avance del totalitarismo corporativo en Latinoamérica, cabe recordar a estos dos periodistas críticos que ponían la investigación, las evidencias, el testimonio y la interpretación para desentrañara verdades ocultas que no tenían nada de post.
    -¿Qué características distinguen a ambos?
    -Creo que Walsh utiliza más el modelo judicial y detectivesco mientras que Raab es más un cronista y un crítico y que Walsh garantiza su credibilidad en sus pruebas mediante la reconstrucción, la toma de testimonios y la búsqueda de indicios mientras que Raab lo hace en su propia autoconstrucción como archivo, por ejemplo cuando le recordaba a Enrique Pavón Pereyra, secretario de Cultura de la Municipalidad de la Ciudad, durante un cruce de cartas polémicas, que él no era el primer entrevistado de su carrera: antes había entrevistado a Bertrand Russell, Jean Paul Sartre y Alberto Moravia.

    Mónica López Ocón
    Tiempo Argentino

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  • 07/23/17--08:37: Dos buenos amigos


  • Hoy es el Día del amigo. No de mis amigos, sino del amigo en general, saludamos a todos los que suponemos tienen amigos, aunque esos amigos no seamos nosotros. Es cómo el día del padre que se saluda a los padres de otras personas.

    Supongo que ese saludo es entonces una contraseña: un saludo en el día del amigo no supone amistad personal sino que supone la posibilidad de tener, en algún lado, con alguien, el vínculo maravilloso, uno de los vínculos maravillosos que se bastan a sí mismos, como el amor.
    No ser saludado en este día significa que nos piensan abandonados de la caricia de la amistad, relacionados socialmente por lazos de utilidad y beneficio, de practicidad.
    Porque un amigo no "sirve" para nada. Es un vínculo autónomo, auto referencial, casi psicótico entre personas. Es un porque sí caprichoso, racionalmente insostenible, Y necesario a la vez.
    Y quizás porque no sirve para nada es que las amistades logran tantas cosas. De tantas amistades que andan por el mundo yo saludo en especial a estos dos tipos, que eran tan amigos que se pusieron de acuerdo en buscar un mundo más adecuado para la amistad, menos competitivo y más fraterno.
    Ese mundo se llama socialismo y los tipos Carlos y Federico. Feliz día, amigos!!!

    Ricardo Maldonado

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    El 23 de julio de 1935 la denuncia de los negociados de las empresas imperialistas en la Argentina y la complicidad de sus representantes en el gobierno llevaría al asesinato de un senador de la Nación

    El golpe de Estado que derrocó a Yrigoyen en septiembre de 1930, y la dictadura que estableció tuvieron como gran objetivo mitigar los efectos de la crisis capitalista desatada en 1929 sobre la ganancia de los poderosos terratenientes y mantener el pago de la deuda descargando la crisis sobre el pueblo trabajador: trataron de “equilibrar” el presupuesto, se disminuyeron los salarios de los empleados públicos, se crearon impuestos y aranceles a las importaciones.
    Se inauguraba una década de mayor sumisión al imperialismo, represión sobre la clase trabajadora y fraude electoral: la “década infame”. Los negociados, la corrupción y la dependencia del imperialismo son características de los países semicoloniales, como la Argentina. Pero en ciertas épocas, los gobiernos se transforman directamente en oficinas de los intereses dominantes en el país, así sucedió en estos años.

    Fraude y represión

    El General Justo asumirá el poder a comienzos de 1932 como producto de un abierto fraude en las elecciones que aseguraron el triunfo de la coalición conservadora que impulsó su candidatura, la Concordancia.
    El fraude electoral será, junto con la represión a la clase obrera, uno de los mecanismos políticos básicos de la “restauración oligárquica”. Este verdadero sistema de la estafa fue llamado “patriótico” por los ideólogos del régimen, que lo justificaron esgrimiendo como argumentos la “inmadurez de las mayorías” (Carlos Ibarguren), la falta de “madurez ciudadana” (Rodolfo Moreno) o la necesidad de la “tutela institucional” de las clases populares (Federico Pinedo). En la práctica, el fraude se hará costumbre durante todo el período: votaban los muertos, los opositores se encontraban con que alguien ya había depositado su voto, desaparecían o se cambiaban las urnas. Para hacer funcionar este sistema aparecerá entonces un definido sector de rufianes especializados en la instrumentación del fraude, que a la vez se encargaban de regentear garitos y prostíbulos, cuando no de organizar directamente grupos de matones patronales dedicados a romper huelgas y atacar a las organizaciones obreras.
    Serán años de persecución a las luchas obreras y las corrientes sindicales y de izquierda que sufrían la persecución, el ataque a sus locales y prensas, y la deportación. Amparada por el Gobierno, la Liga Patriótica de los años anteriores encontraba una continuidad en la Legión Cívica Argentina, una organización paraestatal de ideología nacionalista y fundamentalmente antiobrera que llegó a darse el lujo por aquellos años de desfilar con su propio uniforme por las calles de Buenos Aires.(1)

    Corrupción y negociados

    Frente a la crisis económica mundial que afectaba la principal fuente de divisas del país y de las ganancias terratenientes, la oligarquía buscó profundizar los lazos existentes con Inglaterra, intentando poner a resguardo las cuotas de exportación que la Argentina tenía con este país, en particular, las de carnes. Esta política no podía efectuarse más que al precio de aumentar la sumisión a las imposiciones imperialistas y el reforzamiento del carácter semicolonial del país.(2)

    Pobreza y desocupación

    La firma, en abril de 1933, del Pacto Roca-Runciman tenía el objetivo de mantener los niveles de exportación de carne argentina a Inglaterra. El gobierno argentino envió a Londres una misión especial encabezada por el vicepresidente, Julio A. Roca (h.), y Sir Walter Runciman, presidente del Board of Trade británico y magnate exportador. A cambio de mantener la cuota de carne Argentina otorgaba brutales concesiones: concedía el 85 % de las licencias de importación y establecía una discriminación en el manejo del control de cambios a favor de las empresas y exportadores británicos; mantenía libres de gravámenes el carbón y otras importaciones inglesas e incrementaba el vigente sobre otros productos, dando un trato preferencial a las inversiones inglesas; se obligaba a la Argentina a abandonar la política de reducción de las tarifas ferroviarias permitiendo a las empresas inglesas aumentar sus ganancias netas, ya que desde 1933 regía la rebaja salarial a los obreros ferroviarios. También se aseguraba la futura creación de la Corporación de Transporte, por la que los capitalistas ingleses pasaban a monopolizar el transporte de la Ciudad de Buenos Aires.
    Razones había para que fuera denominado “estatuto legal del coloniaje”. Al precio de aceptar condiciones humillantes y reforzar enormemente la condición de semicolonia del país, el sector más acomodado de los hacendados de Buenos Aires se aseguraba la continuidad de sus ganancias.
    El clima de corrupción generalizado en connivencia con las empresas extranjeras fue así una de las características ineludibles del gobierno de Justo. Seguramente el ejemplo más destacado fue el negociado de los frigoríficos, denunciado por Lisandro de la torre en el Senado de la Nación.

    Asesinato en el Senado

    El 8 de septiembre de 1934, el senador Lisandro de la Torre sostenía en el Congreso: “el ministro argentino, señor Duhau, parece el ministro de algunos de los dominios británicos… sabe perfectamente que los frigoríficos constituyen un monopolio escandaloso… que realizan ganancias ilícitas… pero nunca se ha visto un gobierno como el actual y sobre todo un ministro de Agricultura como el actual…”.
    Lisandro de la Torre expresaba, como dirigente del Partido Demócrata Progresista, los intereses de sectores terratenientes perjudicados por el pacto Roca-Runciman, en particular la burguesía santafesina y los frigoríficos de capital nacional. La investigación sobre el negocio de la carne lo llevó a denunciar al ministro de Hacienda Federico Pinedo y al ministro de Agricultura el estanciero Luis Duhau y al frigorífico Anglo por evasión impositiva. En su investigación se encontró con la negativa de las empresas británicas a abrir sus libros de contabilidad y del propio ministro Duhau a brindar información de dependencias del Estado. El informe presentado el 27 de mayo de 1935 establecía que existía un total monopolio del comercio de las carnes por parte de los frigoríficos ingleses y estadounidenses.
    La compañía Anglo, por ejemplo, declaraba 75.000 pesos nacionales de utilidades anuales, cuando en realidad sus ganancias en los últimos tres años llegaban a 37.800.000, todo ello avalado por el ministro de Hacienda.
    Lisandro de la Torre hizo una notable investigación y una contundente intervención en el Senado: acusó directamente por fraude y evasión impositiva al frigorífico Anglo y aportó pruebas irrefutables que comprometían directamente en el negociado a dos ministros del general presidente Agustín P. Justo: Federico Pinedo y Luis Duhau.
    El 21 de julio recibió, en plena sesión de la Cámara, una clara amenaza por parte del ministro Duhau: “¡Ya pagará todo esto el señor senador punto por punto!... ¡Ya pagará bien caro todas las afirmaciones que ha hecho!”.
    El 23 de julio seguían los debates y De la Torre presentaba más pruebas contra los ministros del gobierno de Justo. En un momento de gritos y empujones entre el senador y el ministro, alguien disparó contra De la Torre, pero hirió de muerte al senador santafecino Enzo Bordabehere.
    El asesino era un ex comisario de Vicente López, torturador y extorsionador de prostitutas y hombre de confianza del ministro de Agricultura. Fue condenado. Pero sus instigadores, miembros de la más rancia oligarquía, seguirán libres e impunes. Lisandro de la Torre dio por terminado el debate y su enfrentamiento con los sectores más poderosas de la oligarquía argentina.
    Así, pese a las valientes denuncias e investigaciones, la vergonzosa década infame no fue eficazmente combatida por los representantes de ningún sector burgués, serán sí los heroicos obreros de la construcción los que la enfrentarán meses después en una de más importantes luchas de la clase obrera argentina, desplegando las fuerzas de los demás sectores dela clase trabajadora en la huelga general de enero de 1936.

    Alicia Rojo
    Historiadora UBA

    Notas:

    1. Para el desarrollo de la década ver Cien años de historia obrera (1870-1969). Una visión marxista de los Orígenes a la Resistencia, Ediciones IPS, 2016.
    2. Al mismo tiempo, en defensa de sus intereses la clase dominante se inclinó hacia una política de creciente intervención estatal. Obligada a fortalecer el mercado interno ante la evidente disminución de la capacidad de importar fomentó, además, mediante un proceso sustitutivo de importaciones, la producción en el país de los productos que históricamente obtenía a través del intercambio comercial con el exterior. Ver Cien años…, op.cit.

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    La candidata “anticorrupción” que no resiste archivo. Apoyó a los sojeros en el conflicto del campo. Hoy es candidata del oficialismo tras haber denunciado a la familia Macri por corrupción.

    Como orgullosa integrante del espacio oficialista Cambiemos, Elisa Carrió competirá en la Ciudad de Buenos Aires bajo la denominación "Vamos Juntos" que la lleva como primera candidata a diputada nacional.
    Su campaña comenzó con todo. No escatimó declaraciones contra los trabajadores. Con ese porte de señora “bien” que la caracteriza, bien tostada y arreglada para la ocasión dijo, en sintonía con el gobierno nacional: "Tenemos que discutir el costo laboral porque es tan grande que en realidad un empleado te cuesta dos empleados, y si te cuesta dos empleados, falta el empleo para uno”.
    Así, sin que se le mueva ni un poquito el peinado, avala los despidos en la industria, que están siendo resistidos por los trabajadores como en PepsiCo, e intenta crear un “clima” favorable para que el gobierno imponga una reforma laboral como en Brasil.

    La anticorrupta que no resiste archivo

    “No avalaré delincuentes en Cambiemos”, disparó. A Cristian Ritondo, Ministro de Seguridad bonaerense, quien ordenó la represión a los trabajadores de PepsiCo, lo atacó por estar implicado en el narcotráfico y en manejos turbios con la policía. A Jorge Macri, actual intendente de Vicente López y vicepresidente del PRO en PBA, lo acusó de corrupto narcotraficante.
    También denunció mediáticamente a otros intendentes del PRO, a papá Franco y a empresarios amigos de Macri, como Calcaterra. Y confesó que Durán Barba la odia porque “tiene la estrategia de correr al radicalismo y, sobre todo, a mí”.
    “Es importante que Cambiemos gane para asegurarnos de que no vuelva a haber delincuentes en el Congreso", se despachó. No hace falta “Lilita”, los delincuentes también están en Cambiemos.
    Estas denuncias “bomba” contra referentes del espacio que integra junto a Mauricio Macri las hizo hace no más de dos meses, cuando se preparaban las listas para las legislativas de octubre. Buscaba mantener un perfil “anticorrupción” para negociar su candidatura a diputada por la Provincia de Buenos Aires, sin internas en las PASO e imponiendo así sus propias condiciones. En ese momento declaró que no quería “que la interna del PRO destruya a Cambiemos".
    Finalmente consiguió la candidatura a primera diputada por Ciudad de Buenos Aires, pero no reparó en lo contradictorio de su propio discurso. Todos a los que ella denunció hace pocas semanas continúan en el gobierno e incluso son parte del armado electoral como colaboradores u organizadores de la campaña de los candidatos de Cambiemos.
    Pero los “trapitos al sol” no terminan acá.

    De cuna radical, una trayectoria oscura desde sus inicios

    Nació en Resistencia, Chaco, en 1956 en una familia acomodada. Cursó sus estudios primarios y secundarios en su provincia natal, luego se recibió de abogada en la Universidad Nacional del Nordeste en el año 1978.
    En 1979 se convirtió en fiscal, durante la dictadura cívico-militar. Su contrato fue aprobado por decreto provincial N° 72 firmado por el Interventor de facto del Chaco General de Brigada Antonio Facundo Serrano.
    Sin embargo, su carrera política en las grandes ligas comenzó con la Constituyente de 1994, bajo “el Pacto de olivos”, en la que consiguió ser electa con ayuda de su padre, radical de siempre en la provincia de Chaco.
    Gracias a este “pacto” del que Carrió fue parte, el menemismo consiguió un mandato más, impulsando un serie de ataques a los trabajadores y el pueblo tales como la reforma laboral (1996), la ley de jubilaciones (1993), ley Federal de Educación (1993), entre otras aberraciones.
    Luego de su bautismo de fuego en la política fue candidata a diputada nacional en 1995 y 1999 por su provincia y en ambas oportunidades fue electa: primero por el radicalismo y luego por la Alianza encabezada por De la Rúa. Luego presentaría algunas diferencias con el Frente Amplio y entonces forma Argentinos por una República de Iguales (ARI), el primer espacio con este nombre. Fue en realidad una nueva farsa montada para recibir a los sectores de la centroizquierda desencantados con la Alianza. Lo demás, ya es historia conocida.

    Descarriada en acción

    Hace poco tiempo, cuando todavía era del ARI y de la Coalición Cívica, también lanzó duras críticas y acusaciones contra Macri, por aquellos años dirigente del PRO en la Ciudad de Buenos Aires. Eso de disparar contra los que después serán sus aliados ya es un estilo adquirido para la diputada.
    “Es un empresario ligado al robo del país en los años noventa". "Está claro que Mauricio Macri tiene una incompetencia feroz. Alguien le tiene que decir: ’You are stupid’". "Lo que gasta @mauriciomacri en campaña es un escándalo. Gastan millones que sale de la publicidad oficial, a mí me dio vergüenza".
    “Cómo funciona el régimen de saqueo en el país. Negocios entre contratistas privados o entre empresarios privados con negocios con el Estado o por defraudación por evasión impositiva, contrabando, etc. Se puede llamar Macri, Meller...”
    “Que haya sido derrotado Macri es un... La verdad era como un parto. Yo no lo podía creer, no sabía cómo le iba a poder explicar a mis hijos que empresarios ligados al robo del país pudieran ganar...”
    Estas denuncias intentaban construir una oposición viable al gobierno de Cristina bajo la imagen de una progresista, democrática y honesta. Pero resulta que su “lucha contra la corrupción” es adaptable a su juego por perdurar en el poder y se cuida de manchar a quién sea su socio político del momento.

    Con la vaca atada

    Como miembro de la Coalición Cívica había organizado una alianza junto a los radicales y los socialistas. El Acuerdo Cívico y Social (ACyS) surgió en 2008, con el fervor ruralista que le despertó a los opositores al gobierno de entonces el conflicto del campo. Todos apoyando a la Sociedad Rural.
    La “rebelión” del campo se desarrolló durante 2008 para evitar que el Gobierno de Cristina Kirchner impusiera retenciones a la renta sojera. Finalmente, con el voto “no positivo” del radical que había llegado al Congreso de la mano del kirchnerismo por su política de “transversalidad”, Julio Cobos, los poderosos del agrobussiness salieron triunfantes.
    En las elecciones del 2011 “Lilita” se presentó nuevamente por la Coalición Cívica, esta vez en alianza con la diputada Patricia Bullrich y su partido Unión por Todos. El objetivo era uno y claro: derrotar al kirchnerismo con el "Contrato Moral" como estandarte. En esas presidenciales obtuvo el último lugar, 1,82% de los votos.
    Pero volvió a intentarlo, ahora sumando de aliados a falsos “progresistas” prosojeros: organizó un frente con Pino Solanas, conformando el espacio UNEN, junto a Proyecto Sur, el GEN, el PS, algunos radicales y otros espacios más pequeños y nombres como el de Victoria Donda y Alfonso Prat Gay. El UNEN se unió a los radicales y al Frente Amplio y llegaron al FAUNEN. Pero Lilita volvió a irse antes de que lleguen las presidenciales del 2015.

    Progresismo sin derechos (no por ser mujer)

    “Yo aclaré perfectamente que estoy en contra de la despenalización del aborto. No estoy de acuerdo. ¿Está claro?”. Carrió se opone desde siempre a la despenalización del aborto, ni hablar de legalizarlo como exige la Campaña por el Derecho al Aborto hace más de una década a través de un proyecto de ley que siempre impidieron que se discutiera en el Congreso. De esta manera avala el aborto clandestino, motivo por el cual mueren 300 mujeres al año, lo que constituye un femicidio estatal.
    “Lilita” siempre se mostró fiel a los mandatos de la cúpula de la Iglesia católica, muchos la reconocen por su misticismo apasionado.
    Su subordinación al clero la llevó a abstenerse en la votación de la ley de matrimonio igualitario siendo una de las pocas de su bloque en el parlamento. Esta ley fue una conquista, después de años de lucha del colectivo LGTBI, y significó una ampliación de derechos.
    Al momento de la sanción de aquel proyecto el bloque de la Coalición Cívica votó en su mayoría afirmativamente con la salvedad de las tres abstenciones de Elisa Carrió, Alicia Terada y Alfonso Prat Gay. Además, no tan llamativamente, estuvo ausente cuando se aprobó la Ley de Identidad de Género y la Regulación del Trabajo doméstico.
    También se mostró contraria a ley de extracción compulsiva de ADN para chequear la identidad ante posible casos de hijos de desaparecidos apropiados por la dictadura, un proyecto impulsado por Abuelas de Plaza de Mayo en medio del debate nacional respecto de la posible apropiación durante la dictadura de los hijos de Ernestina Herrera de Noble (dueña del grupo Clarín).
    Gracias a esa postura, Carrió fue expulsada de la APDH (Asamblea Permanente por los Derechos Humanos) por decisión unánime de su comisión directiva.

    En campaña

    Desde el 2003 Elisa Carrió viene participando directa o indirectanmente de las elecciones en la Ciudad de Buenos Aires, en el que puede considerarse su bastión político. Con "Lilita" al frente como protagonista Cambiemos lanza su campaña con denuncias contra exfuncionarios kirchneristas como Julio de Vido, sin duda vinculado a la trama de corrupción del gobierno anterior en la obra pública.
    Pero la candidata lo utiliza para imponer otra agenda pública nacional, en la que no se hable de los verdaderos padecimientos que sufren las mujeres, la juventud y la clase trabajadora.
    Una vez más se pone la camiseta de los valores de la república. "Voy a controlar que Cambiemos cumpla y respete la Constitución", dice. Pero lo hace para jugar a lo que mejor sabe: legitimar un sistema social corrupto y a un gobierno que lleva adelante un plan de ajuste contra el pueblo trabajador, lavarle la cara denunciando lo humano y lo divino... hasta que dure el próximo recuento de votos.

    La más ausente del Congreso

    Carrió trató de vagos a los argentinos en enero pasado, pero en 2016 faltó al 80 % de las votaciones de la Cámara de Diputados.

    Reforma laboral

    Negó que falte trabajo: "Lo que no hay es gente capacitada, hace 20 años que lo veo".

    Sobre Macri

    "El presidente llegó millonario y se va a ir pobre”

    Frente al 2x1 a los genocidas

    Ausente en la votación en el Congreso defendió el fallo de la Corte, al que definió acorde con el derecho "positivo liberal".

    Prisión domiciliaria para los represores

    A favor de la prisión domiciliaria para los represores y genocidas: "No creo que responda al derecho humanitario que gente de 80 años esté detenida en cárceles comunes”.

    Liliana O. Caló
    Ana Sanchez

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    Una lucha obrera que se planta frente a los planes patronales. Una reactivación pírrica. ¿Qué viene después de octubre?

    La lucha de PepsiCo se instaló en la escena nacional gracias a la firmeza demostrada por las obreras y obreros en la defensa de sus puestos de trabajo.
    Irrumpieron en un escenario impregnado por la impotencia que burocracia sindical y la oposición patronal inyectan en la clase obrera frente al avance del ajuste de los CEO.
    Kirchneristas, massistas y randazzistas que le votaron leyes centrales a Cambiemos, generan una falsa expectativa sobre las elecciones de octubre como oportunidad para castigar al Gobierno.
    Luego del violento desalojo trascendieron los lamentos patronales debido a que PepsiCo habría “hecho todo mal”. Hasta Quilmes, que tiene la franquicia para producir la línea de bebidas de la multinacional yanqui, salió a despegarse de la patronal de PepsiCo.
    Incluso, varias empresas periodísticas afirmaron que el Gobierno postergó el impulso de una reforma laboral para después de octubre. Pero en los últimos días el macrismo y la UIA volvieron a instalar el tema “alertados” por la nueva ley laboral de Brasil que hace perder “competitividad” a nuestro país.
    Del resultado de batallas como la de PepsiCo dependerá la definición de la relación de fuerzas entre las clases para que el oficialismo pueda avanzar con sus planes de ajuste. Parafraseando al Che Guevara, hacen falta dos, tres, muchos PepsiCo para que la crisis la paguen los capitalistas.
    El oficialismo busca inclinar la balanza decididamente a favor de las patronales. Lo hace por convicción, pero también porque es corrido por derecha por quienes consideran que el gradualismo y la tibieza conducen a “chocar la calesita”.
    "Hacía falta un poquito de palos como en PepsiCo", escupió con desprecio burgués Carlos Rodríguez. Se trata de un economista que fue viceministro de Economía durante el Gobierno de Carlos Menem.
    Rodríguez, quien además teorizó el “modelo” económico de la dictadura cívico militar, considera que al Gobierno le "va a ir mal porque es una mala política. Estamos como el Perla Negra, navegando en aguas turbulentas. Macri no tiene plan económico. No sé si es liberal, radical, peronista".
    El macrismo intentará en las elecciones de octubre reunir capital político para avanzar en el sentido que le reclaman los Rodríguez y el establishment. Por eso volvió a la carga con las promesas de reforma laboral, tributaria y previsional.

    En cámara lenta

    Altos funcionarios del Gobierno dicen que la economía ya tocó fondo y está en vías de recuperación. Habría empezado un “veranito”. Hay parte de verdad y parte de exageración.
    Luego del derrumbe al que condujo la devaluación y el ajuste comenzado en diciembre de 2015, la economía exhibió cierta recuperación hacia finales de 2016, una nueva recaída en los dos primeros meses de 2017 y una tímida recuperación en marzo y abril.
    Observando los promedios anuales del Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE), se puede decir que la situación se encuentra a mitad de camino entre años malos, como 2014 y 2016, y un año de relativo crecimiento como fue 2015, donde parte del impulso estuvo explicado por las decisiones de empujar la demanda por necesidad electoral.
    Pero la economía todavía está lejos del pico de actividad de los últimos tres años y medio, que se alcanzó en junio de 2015: el último registró de abril de este año ubicaba el índice tres puntos debajo (148 versus 151).
    El moderado crecimiento se refleja también en que en el acumulado hasta abril la actividad apenas había crecido 0,4 % en relación al mismo período del año anterior.
    Este resultado pírrico en términos de actividad económica se da a pesar del enorme crecimiento del gasto en obra pública para mejorar las chances del oficialismo en las elecciones de octubre.

    Ganadores y perdedores

    Además de moderado, el crecimiento es totalmente desigual. En el primer trimestre del año, según la estimación provisoria del Producto Interno Bruto (PIB) que realizó el Indec, los ganadores son: agricultura, ganadería, caza y silvicultura (+4,3 %); transporte, almacenamiento y comunicaciones (+ 3,7 %); actividad inmobiliaria (+ 2,7 %) y el sector financiero (+ 2,4 %); servicios sociales y de salud (+ 2,1 %); construcción (+1,9 %), entre los más destacados.
    En sentido contrario, la industria manufacturera (- 2,2 %) y el comercio (-0,9 %) siguen en retroceso. Se trata de dos sectores con alto impacto en el empleo: explican casi el 40 % del empleo asalariado registrado en el sector privado.
    Por eso Macri reconoció que “hay gente a la que todavía no le llegó el cambio”. Estaba en un acto de campaña nada menos que en La Matanza, el corazón del conurbano. En los partidos del Gran Buenos Aires la tasa de desocupación trepa al 11,8 % de la población activa.
    La “gente” a la que sí le llegó el cambio es un puñadito: el gran capital del agropower vía devaluación y quita de retenciones; las finanzas internacionales con la “bicicleta financiera” y la escalada de la deuda externa; a las privatizadas de los servicios públicos con los tarifazos; a las petroleras con el modelo de flexibilización de Vaca Muerta; y no muchos más.
    En este resultado provisorio del primer año y medio largo de Cambiemos se vislumbra un muy parcial reacomodamiento de la estructura productiva agudizando la primarización económica.
    Para el resto del “mundo” no hay ningún derrame del pírrico crecimiento económico. Hay bolsillos vacíos, despidos y represión a los que no se resignan al ajuste, como en PepsiCo.
    En 2016, el poder de compra del salario cayó 6 % promedio para el sector privado registrado. Ese promedio oculta que fue mucho mayor la pérdida entre los trabajadores en “negro”, estatales o aquellos que ni siquiera tienen ingreso salarial.
    En los últimos años, entre los meses de mayo y agosto se observan los mayores aumentos salariales debido a las paritarias en cuotas. En la actualidad parece que eso no alcanzará a disimular la caída del consumo y el malestar social.
    María Eugenia Vidal debió recurrir a la medida “populista” de ofrecer un descuento del 50 % para las compras en supermercados con tarjetas del Banco Provincia. No sólo eso.
    El Gobierno nacional anunció que dará préstamos a cuenta de la Asignación Universal por Hijo: a los que están desposeídos de todo los obligan a endeudarse para morigerar su miseria en el período electoral. Una obscenidad descarada.

    El mar de fondo

    A pesar de haber llegado para “normalizar” la economía, el macrismo no hizo más que agudizar los desequilibrios económicos.
    La inflación sigue alta a pesar de la relativa desaceleración de los últimos meses. En julio se espera una reactivación de las subas de precios por el efecto del movimiento ascendente que tuvo el dólar recientemente.
    El Banco Central no para de alimentar la “bicicleta financiera”. Esta semana volvió a hacerlo con la nueva suba de la tasa de interés de las Lebac porque la inflación todavía no se ajusta a los parámetros establecidos por Federico Sturzenegger. Esta política, a la vez, pone límites a cualquier intento de reactivación de la actividad.
    El dólar está atrasado desde el punto de vista de la burguesía industrial y agraria. En la inauguración de la muestra anual de la Rural fue el propio ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, el que afirmó que el campo requiere un “mejor tipo de cambio” y que sufre “una presión impositiva asfixiante”.
    A pesar del anuncio del ministro de Hacienda sobre que el Gobierno superó la meta fiscal en el primer semestre, el déficit sigue elevado. El achicamiento del gasto público y del Estado es el principal grito de guerra del establishment financiero. Saben que eso es condición para garantizarse el pago de la deuda que está en una escalada notable.
    Cuando se termine el período electoral lo más probable es que se acabe el gasto en obra pública “indiscriminado”, se acabe el “populismo” de Vidal y Macri y vuelvan a escena las tareas centrales que fija la burguesía para “ordenar” el país.
    Esto no quita que el ajuste se detenga en estos meses, sino que después de octubre probablemente el oficialismo querrá avanzar más decididamente en sus planes. El resultado electoral también ayudará a definir los márgenes de acción con los que contará.
    La votación al Frente de Izquierda y los Trabajadores fortalecerá la perspectiva para que dos, tres, muchos Pepsico, puedan triunfar.

    Pablo Anino
    @PabloAnino

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    Aunque en el curso y al final del desastre ilimitado que significó la II Guerra Mundial, el “comunismo” logró victorias trascendentales, en el tiempo que sigue fue sufriendo una suma de crisis (Alemania 1953, Informe Kruschev, revolución húngara en 1956, “primavera de Praga” de 1968…), así como una desoladora derrota en la “guerra fría cultural” en la que el imperio tomó la iniciativa gracias a un pacto muy flexible e inteligente con la socialdemocracia europea, partes de un declive general que culminaría con la simbólica “caída del Muro de Berlín” y todo lo demás. En este proceso de desintegración, la vertiente estaliniana –invertida- del comunismo fue perdiendo base social hasta el punto en el Este, lejos de encontrar el apoyo de los trabajadores, en realidad los tuvo más bien a la contra como se demostró claramente en el caso de Polonia de Solidarność
    Con esta presunta ”victoria final” se cerraba el ciclo histórico iniciado con Octubre con una guerra civil en la que la revolución –gracias a un apoyo extraordinario de las masas obreras y campesinas- consiguió derrotar a los “blancos” que contaron con una “contra” sostenida por los países imperialistas y sus aliados. El mundo cambió de base y no precisamente en el sentido expresado por la Internacional, tanto fue así que el nuevo dictamen no dejaba espacio para hablar. Las controversias de antaño dejaron de tener sentido, el dios del capitalismo liberal ha vencido al pequeño dios de la fraternidad y la igualdad. De una vez por toda desaparece toda la historia de la lucha de clases, aquella de las que hablan las crónicas al menos hasta la Nicaragua sandinista, para llegar al infierno del Dante de “Lasciate ogni speranza, voi ch’entrate”. No la puede haber desde el momento en que la clase obrera ya nio es lo que era, los condenados de la tierra sueñan con vivir al menos como los pobres de Occidente, y la izquierda lo es de la derecha realmente existente. Los más erudito inciden en que el siglo americano ganó netamente al siglo soviético, y por sí faltaba algo, ahora resulta que la apertura de los ”archivos” permitieran efectuar una enmienda sin perdón a lo antes escrito.
    Especialmente a las aportaciones desarrolladas a lo largo de los años sesenta-setenta a través de una nueva hornada de historiadores tan diversos como rigurosos. Autores y ensayistas que conquistaron “el mercado” y a las “nuevas izquierdas” como Edward H. Carr, Marcel Liebman, Stephen F. Cohen, Ernest Mandel, Paul Avrich, Pierre Broué, con nombres como los de Manuel Sacristán y Francisco Fernández Buey entre nosotros, sin olvidar la recuperación de numerosas obras clásicas como las de John Reed, Trotsky, Arthur Rosenberg o Víctor Serge, abrieron con sus matices una vía de conocimiento y debate en oposición radical tanto a la historia oficialista producida por la “nomenclatura” estalinista y/o revisionista ulterior al Informe Kruschev, como a la historiografía de los “cold warrior” del tipo Robert Conquest que tan buena acogida tenían en los medios anticomunistas como era notorio bajo el franquismo. Esta “revolución” llegó a irrumpir hasta en el seno de los partidos comunistas, sobre todo en el británico y el italiano, en los que los patrones oficialistas entraron en franca decadencia.
    Aunque muy poco conocido entre nosotros, el nombre de Moshe Lewin es el de un historiador clave en el historial de la revolución rusa, y de algunos capítulos primordiales, y estoy pensando….Esta aportación pasó a ser uno de los objetivos a liquidar por parte de las emergente historiografía neoliberal heredera de la llamada “sovietología” siguiendo las trazas de “cold warriors” como Robert Conquest, y en la que –con diversos matices- se inscriben nombres como el de François Furet o Robert Service que suelen ser catapultados desde unos medias perfectamente aleccionados al respecto, con sus intelectuales orgánicos del tipo de Antonio Elorza o Santos Juliá que, como se ha hecho canon en los medias, repiten como papagayos las fórmulas aprendidas; Octubre=Gulag o Lenin=Stalin.
    Moshe Lewin estudió historia, filosofía y francés en la Universidad de Tel Aviv y luego en la Sorbona, y también fue profesor de historia en la Universidad de Pensilvania, Estados Unidos. Entre sus libros anteriores, algunos traducidos al castellano, cabe mencionar El campesinado y el poder soviético, El último combate de Lenin, La formación del sistema soviético, La gran mutación soviética, y finalmente, El siglo soviético, que sería, junto con el último Lenin, los únicos que yo sepa, que se tradujeron al castellano. Así pues, El siglo soviético se puede considerar como su “testamento”, y en su introducción, Lewin se despacha a gusto con la prepotencia “liberal” y con la presunción –tan repetida- que el acceso a los nuevos archivos convertían en obsoletos los grandes estudios operados por autores de los sesenta como los mencionados.
    En la reseña aparecida en Viento Sur se hacen mención de sus obras en francés y en inglés, que son, respectivamente:
    1) La grande mutation soviétique, Ed. La Découverte (1989); La formation du système soviétique, Ed. Gallimard (1987); Le dernier combat de Lénine, Ed. de Minuit (1967) (en español también está publicado El último combate de Lenin en Editorial Lumen, descatalogado).
    2). Russia-USSR-Russia. The Drive and Drift of a Superstate, Ed. New Press (1994) y Russian Peasants and Soviet Power: a Study of Collectivization, Ed. Norton & Co (1975). Y otras dos obras de una gran importancia para los debates socio-político-económicos: Political Undercurrents in Soviet Economic Debates, Plusto Press (1975); Stalinism and the Seeds of Soviet Reform. The Debates of the 1969s, Pluto Press (1991).
    El texto también hace hincapié en que “algunos militantes, no muy numerosos, antiestalinistas, pero comunistas, socialistas-revolucionarios –comprometidos en la acción política y social antes de 1968, fecha mitológica que ha sustentado otro mito pseudo-sociológico: “la generación de 1968”, del que algunos se reivindican fraudulentamente –la obra El último combate de Lenin tuvo importancia. El último combate de Lenin permitió reforzar sus críticas frente al sistema estalinista revalorizando a la vez las aprensiones del Lenín “que tocaba a su fin”. Al mismo tiempo, destacaba las fuerzas y las debilidades del aparato analítico de los comunistas críticos desde comienzos de los años 1920”. Este libro fue editado aquí por Lumen en 1970 en traducción de Esteban Busquets, y lamentablemente no se ha vuelto a editar.
    Muy por encima de cualquier otro breviario, El Siglo soviético (Ed. Crítica, 2006) es un gran acontecimiento que marca un viraje en el conocimiento de ese “continente desaparecido” que es la Unión Soviética. Echa por tierra clichés e ideas establecidas, así como también ciertas opiniones que evaden el verdadero análisis de lo que fue el régimen surgido de la revolución de Octubre. Abre también el camino a una reconsideración crítica de ese pasado, en una época en la que se asiste a tomas de distancia, a veces vergonzantes y otras veces reivindicatorias, que a menudo testimonian el desconocimiento de lo que efectivamente sucedió. Como lo indica su título, el libro de Moshe Lewin abarca todo el período soviético, desde la revolución de 1905 a la implosión-hundimiento del régimen a fines de los años ochenta. La primera parte trata del período estaliniano, la segunda del período post-estaliniano, de Jruschov a Andropov. La última parte vuelve sobre la totalidad del período, echando luz sobre rupturas y continuidades…
    Dicho de manera breva, la historia de la URSS de Lewin se sitúa en otro planeta frente a la mediocridad y el ideologicismo neoconservador de los actuales mandarines de la cultura oficialista.

    Pepe Gutiérrez-Álvarez

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    Cada día nos llegan más evidencias de las enormes consecuencias del calentamiento con su estela de confirmaciones de las razones que asisten a la comunidad científica sobre el papel trascendental “del hombre” o sea de la economía, y por lo tanto de las minorías que han incrementado sus riquezas a cualquier precio. Son estos últimos los que se permiten el lujo de financiar el llamado negacionismo climático cuyo peso en los “medios de comunicación” se está convirtiendo en algo desesperante.
    Mantienen en nómina a partidos y políticos sin escrúpulos como Aznar o Rajoy (y Felipe), a periodistas y escritores del renombre. Un caso “ejemplar” fue el del finado Michael Crichton, autor sin más ni menos de “Parque Jurásico”, un hombre que a pesar de haber escrito una novela cimentada en la ciencia y la paleontología, no creía en la idea del calentamiento global provocado por el ser humano: “El clima ha estado siempre cambiando y no se puede aspirar a regularlo”. Su caso fue de lo más emblemático ya que desde de la publicación de su novela Estado de miedo en 2004, Crichton intensificó, sobre todo, su participación en conferencias respecto al cambio climático, el calentamiento global y su crítica hacia lo que él denominaba: la nueva religión del ecologismo. Aunque, en realidad, gran parte de sus argumentos no eran nuevos como por ejemplo la crítica al amarillismo.
    En Estado de miedo, del año 2004, Crichton pone de manifiesto en ese momento, activismo negacionista ante el aplauso de los grandes potentados del Imperio, orientado a denunciar lo que él considera el componente sensacionalista y religioso del ecologismo, así como la incursión de la política en el campo de la ciencia. Rechazó el consenso científico que existe en torno a la actual teoría del calentamiento global. Como excepción al estilo habitual de Crichton, esta novela, sin dejar de ser una novela, podría considerarse incluso un ensayo del autor con un gran volumen de información adicional y contrastada. Así, Crichton le daba la vuelta a la verdad para pasar a advertir que los pies de página son todos verdaderos y los acompaña con un aparato de datos que no resisten el más mínimo análisis crítico y sobre todo, no resiste la inenarrable prueba de los hechos, hechos que ya son noticias cada día, desastres cada vez mayores pero contra los que los medios y los profesionales siguen actuando de mil manera. La más importante es sin duda la de cultivar la ignorancia y de la indiferencia mientras la clima se descompone.
    No creía porque o mejor dicho era capaz de actuar como un negacionista con tal de mantenerse en el candelero de la fama y del dinero…su actuación no se deriva de una posición crítica determinada, sino que responde desde la A hasta la Z con lo que proclaman los grandes señores a los que la crisis ecológica se las trae al pairo. Esos señores que hoy están detrás de Trump. Personaje tan siniestros como el Secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, ex director ejecutivo de ExxonMobil, viajó de Hamburgo a Estambul, Turquía, para recibir un premio a la trayectoria otorgado por el Congreso Mundial del Petróleo, donde elogió a la industria petrolera como “maravillosa”, antes de dirigirse a Arabia Saudí. Se dicen estas cosas justo cuando nos llega una noticia reciente sobre el cambio climático: una sección de la barrera de hielo Larsen C se desprendió de la Antártida. Se trata de un iceberg del tamaño del estado de Delaware, cuatro veces el tamaño de Londres. Los científicos prevén que si toda la Antártida se deshiela, el nivel del mar podría aumentar al menos 48 metros. El grupo de acción por el clima 350.org realizó una petición para nombrar al nuevo iceberg “Exxon Sabía 1” (Exxon Knew 1), en referencia al hecho de que ExxonMobil escondió su investigación sobre el cambio climático durante varias décadas.
    Mientras tanto, los impactos del cambio climático se sienten en todas partes afectando nuestras vidas. En el oeste de América del Norte, desde la frontera con México hasta British Columbia, en Canadá, y Yukon, Alaska, los incendios forestales siguen ardiendo. El organismo interinstitucional estadounidense denominado Grupo Nacional de Coordinación de los Incendios Forestales ha registrado 109 incendios forestales actualmente tan solo en Estados Unidos. En Phoenix, Arizona, el mes pasado, cuando las temperaturas alcanzaron los 49 grados Celsius, los aviones pequeños no pudieron despegar ni aterrizar, y American Airlines canceló alrededor de 50 vuelos debido a que el aire estaba demasiado caliente. El asfalto puede derretirse a causa de las temperaturas elevadas y las pistas de aterrizaje pueden volverse inutilizables.
    De ahí que una asociación como la Unión de Científicos Preocupados acaba de publicar un amplio estudio sobre los crecientes impactos del aumento del nivel del mar en las poblaciones costeras de Estados Unidos. Según el estudio: “En 2035, alrededor de 170 poblados, aproximadamente el doble que hoy, afrontarán inundaciones crónicas”. En 2100, la cifra aumentará a casi 500 poblados, algunos del tamaño y la vitalidad económica de Galveston, Texas, gran parte del área metropolitana de Nueva Orleans (ya vimos el daño que allí puede causar un huracán), Miami y Boston. El cambio climático, junto con la superpoblación y el consumo, es uno de los factores causantes de la sexta gran extinción de la Tierra, que los científicos denominaron esta semana “aniquilación biológica”.
    Resulta lamentable que todo esto suceda sin que se perciba desde la resignación, si bien nos llegan noticias según las cuales las movilizaciones están al orden del día en lugares tan decisivos como los Estados, por lo que cabe esperar que más pronto que tarde aquí entre nosotros esta cuestión abandone el reino de la pasividad para “calentar el clima” de las respuestas comenzando por las escuelas y siguiendo por pueblos y barriadas. Libros, documentales y argumentos no faltan.

    Pepe Gutiérrez-Álvarez

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    La derrota del ISIS es un hecho cada vez más cercano gracias a este pueblo milenario que hace años que está construyendo los cimientos de una sociedad más justa, igualitaria y feminista. Guerra y revolución en un mismo entramado que hace recordar a la gesta libertaria de la España de 1936. Por Kurdistanamericalatina.org

    Un pueblo sin historia es un pueblo sin memoria

    En Medio Oriente nada es accidental, todo tiene sus causas y consecuencias. Ni siquiera la geografía escapa a esta regla. La cadena montañosa que se ubica en la parte septentrional de la región, entre los ríos Tigris y Éufrates, es mucho más que un accidente geográfico; es testigo y guardián de las civilizaciones más antiguas del mundo. Es el lugar en el que actualmente luchan por su existencia los hombres y mujeres de la nación kurda.
    Considerándose los herederos de los Medos, pueblo que derrocó a los asirios en el 612 a.c., aseguran tener una presencia en la región que ya lleva 30 siglos. Son conocidos como el pueblo de las montañas y, en el presente, los 40 millones de kurdos se encuentran repartidos principalmente entre Irán (17% de la población), Irak (25% de la población), Siria (2 millones) y Turquía (25% de la población). A esta concepción milenaria de su cultura, los estados-nación de la región la resisten y, en la mayoría de los casos, les niegan el derecho a identificarse con sus tradiciones. Tanto en Siria como en Turquía el idioma kurdo se encuentra restringido.
    Para comprender mejor las razones del combate que el pueblo kurdo está llevando a cabo es necesario problematizar las concepciones políticas que hegemonizan las ciencias sociales y se constituyen como únicas herramientas para analizar la realidad. Es decir, pensar por fuera de la ideología dominante. Tarea compleja, pero útil para reflexionar sobre la actualidad de Medio Oriente.
    “La revolución francesa, como nos la venden los occidentales, no ayudó al progreso y al desarrollo de la sociedad. Al contrario, Francia es un cementerio de las culturas”, analiza Mehmet Dogan, antropólogo y documentalista kurdo que desde hace más de un año vive en Argentina. Al reflexionar sobre el Estado turco, que se constituyó en 1923 nutrido del ideario francés, concluye: “Una sola nación, un solo idioma, una sola religión y una sola cultura. Asimilación y etnocidio, eso son los fundamentos del estado-nación”.

    Divide y reinarás

    La desconfianza a Occidente no es caprichosa ni surge de una simple revisión de la historia europea. Al finalizar la Primera Guerra Mundial, se firmó en Francia el Tratado de Sévres, a través del cual se autorizaba a los kurdos y a los armenios crear sus propios estados nacionales. Los armenios, diezmados por el genocidio perpetrado por los Jóvenes Turcos, se encontraban dispersos en distintos países e imposibilitados de consolidar la totalidad del territorio sugerido. Los kurdos, por su parte, no conformaban una estructura nacional organizada, constituían clanes nómades.
    Frente a esta situación y tres años después, los mismos estados europeos se reunieron con los representantes del gobierno turco en Suiza y firmaron, el 24 de julio de 1923, lo que se conoce como el Tratado de Lausana, invalidando de esta forma el acuerdo de Sévres. La consecuencia de la negociación realizada en Suiza fue un nuevo reparto del territorio, que se concretó creando pequeños estados nacionales y delimitando el territorio de Turquía. La explicación a este cambio en la política exterior europea se debe, principalmente, al descubrimiento de yacimientos petrolíferos en la parte de Iraq e Irán actual por parte de Gran Bretaña en 1906. De hecho, en la actualidad, el 75 por ciento de petróleo de Irak, el 50 por ciento de Irán y casi la totalidad de las reservas de Turquía están en territorios kurdos. A esos hechos hay que agregarle que en el 2011, la empresa inglesa Heritage Oil informó que descubrieron 100 billones de metros cúbicos de gas, con el que se podría abastecer por varios años a Europa Central.
    Los intereses económicos de las potencias mundiales concretados a través de las alianzas que fueron realizando con clanes y gobiernos de los incipientes estados de la región fueron creando una situación donde se potenciaron relaciones sociales conflictivas. El proceso actual, que se podría calificar como una balcanización de Medio Oriente, no es novedoso para los pueblos que habitan el territorio. Pero, frente a esta realidad, la perspectiva de organizarse en comunidades federalistas, que cohesiona a la mayoría de los kurdos, fue adquiriendo adeptos entre otros pueblos que ven con buenos ojos la posibilidad de relacionarse pacíficamente.

    Un tablero de ajedrez

    “Voy en una camioneta con dos guerrilleros kurdos. La ruta es sinuosa y nos adentramos en las cadenas montañosas de Kandil, en Irak, cerca de la frontera con Irán. Pasamos varios retenes militares de los Pershmerga, que son las fuerzas armadas del Gobierno Regional del Kurdistán, hasta llegar a territorio controlado por el PKK. Me reciben dos guerrilleros que a sus espaldas tienen una pancarta gigante con la cara de Adbullah Öcalan, líder de PKK que está preso en Turquía hace 18 años”, relata Leandro Albani, autor del libro Kurdistán: crónicas insurgentes, en donde cuenta su experiencia con los guerrilleros kurdos en los campamentos de retaguardia que hay en Irak. Su periplo para poder llegar a este punto militar, desnuda el complejo entramado de intereses comunes y contrapuestos que teje la guerrilla kurda para hacer viable su proyecto: la alianza momentánea con el ejército regular kurdo que responde al gobierno del Kurdistán Iiraquí, aliado de Estados Unidos, es un buen ejemplo de ello. Su estadía fue tranquila aunque siempre estaba latente el peligro de algún bombardeo por parte del ejército turco o que entrara Al Qaeda. Si tiene que definir con una palabra lo que más observó en ese campamento, “camaradería” es la que mejor se ajusta.
    Pero no sólo la situación en Irak es complicada. En Siria, los kurdos controlan el norte y, si bien la relación con el presidente Bashar Al Assad no es buena, se han mantenido al margen del movimiento de la “Primavera Árabe” que intentó destituirlo. Respecto a Estados Unidos y las potencias europeas, “los kurdos marcan los objetivos, la coalición anti-islámica bombardea y la guerrilla avanza sobre el terreno”, explica Ezequiel Hernández, miembro del Comité de Solidaridad con Kurdistán en Argentina. La relación más tensa es con Turquía: “Tantos los kurdos como el gobierno sirio tienen documentaciones que prueban cómo Turquía ha financiado al ISIS. No sólo ellos, también las monarquías del Golfo Pérsico, aliadas de Estados Unidos”, sostiene Albani. La tregua entre el PKK y Recep Erdogán, presidente de Turquía, duró poco y nada y se están dando nuevamente enfrentamientos entre la guerrilla y el ejército. En caso de vencer al ISIS, los kurdos tienen un enorme desafío por delante para poder lograr la tan ansiada autonomía. Deberán resolver en cada país donde habitan, los escollos que le propone cada gobierno y las potencias aliadas.

    Guerra y revolución

    Mientras las milicias kurdas llevan adelante una guerra encarnizada contra el ISIS, también levantan los cimientos para una sociedad futura: asambleas por barrio, gobierno comunal, federalismo, democracia directa, producción a través de cooperativas y de comunas, y respeto por el medio ambiente. En Rojavá, al norte de Siria, millones de personas ponen en práctica los preceptos del Confederalismo Democrático, proyecto político y social propuesto por el PKK con el que se intenta solucionar el problema de la autonomía kurda y lograr una paz duradera en Medio Oriente. Guerra y revolución conviven un mismo entramado que hace acordar la gesta libertaria en la España revolucionaria de 1936. Albani considera clave el proyecto que llevan adelantes los kurdos para la situación actual: “Si no existiera esta propuesta política no sé hasta qué punto podrían mantener la guerra”. Hernández agrega que “el Confederalismo Democrático está haciendo mella no solo en los kurdos sino que se expande a otras poblaciones y ese es el verdadero temor de Turquía”.
    La decisión de pasar de una postura independentista a una autonomista no fue de un día para el otro: llevó varias décadas de discusión y de experiencias fallidas en el PKK. El partido se fundó en 1978 y en 1984 se levantó por primera vez en armas contra el Estado turco y pasó a estar en la lista de organizaciones terroristas que confecciona la OTAN. Le represión por parte de Turquía ha dejado 40 mil muertos y miles de militantes presos. Hernández explica los motivos del cambio político: “En los 80’ ellos planteaban la conformación de un Estado a través de una guerra de liberación nacional. Tenían como modelos el socialismo de los 70’, como el de Vietnam o el de Cuba. Pero caído el muro de Berlín y los socialismos reales en plena decadencia, la implementación de un Estado propio la evaluaron como una salida inviable”.
    El guerrillero Harun rememora el Congreso del partido de 1998 cuando deciden dejar de lado la reivindicación de un Estado kurdo para pasar a la idea del Confederalismo Democrático: “Teníamos que guardar nuestra ideología clásica y dejar el socialismo, o transformar el socialismo en el socialismo comunitario”, reflexiona en una entrevista incluida en el libro Kurdistán: crónicas insurgentes. Esta nueva política se hizo pública en 2002. Con Öcalan preso en Turquía, se anunció la decisión de abandonar la lucha armada y la de independencia, para a pasar a buscar la autonomía de la región, en donde se respeten los derechos colectivos de los kurdos y de los demás pueblos que habitan en Anatolia (Turquía), Mesopotamia, Persia y Medio Oriente. En el libro Confederalismo Democrático, Öcalan toma el modelo del teórico anarquista Murray Bookchin que plasmó en sus seis tesis del municipalismo libertario y en las que hace una fuerte crítica a la bases ideológicas de los estados modernos que tienen como necesidad para su existencia conformar una única identidad, nacional, cultural y religiosa.
    Los modelos de estado-nación de una u otro forma han contribuido en la enorme cantidad de conflictos nacionales, étnicos y religiosos que hay en Medio Oriente. “Las fronteras actuales fueron digitadas por los imperios. Entonces, si se instaura un estado kurdo, ¿qué van hacer con las minorías que hay ahí?”, plantea Hernández. Albani agrega que “los kurdos tienen como postura ideológica que a ese proceso se tienen que integrar todas las nacionalidades: por eso hoy en Rojavá, los kurdos gobiernan junto árabes, sirios, chechenos, armenios y todos los puestos de dirección están compartidos.” A la hora de definir el proceso, Mehmet reflexiona: “¿Es anarquismo?, puede ser. ¿Es marxismo?, puede ser. ¿Es socialismo? puede ser. Pero para mí no es ninguno de estos. La mirada filosófica política occidental define las cosas con ‘ismos’, pero el PKK hizo un análisis muy profundo de la historia de los pueblos milenarios de esas zonas que en la época neolítica vivían juntos de una manera confederada y esta propuesta es volver a esos orígenes”.

    La mujer y su revolución dentro de la revolución

    “Las quiero a todas por igual”, dice con mezcla de alegría y angustia una de las comandantes de las Unidades Femeninas de Protección (YPJ) al ver partir a sus compañeras milicianas al frente después de un mes de entrenamiento en la retaguardia. Esa escena se puede ver en el documental Mujeres kurdas: en guerra contra el ISIS. Sorprende la muestra de afecto en un ámbito como el militar tan poco propenso a este tipo de manifestaciones, pero es algo común entre las guerrilleras.
    Las YPJ son los grupos armados de mujeres que se crearon dentro de las Unidades de Protección Popular (YPG) que controlan la parte norte de Siria y están en pie de guerra contra el ISIS. El rol de la mujer se ha tomado como una verdadera prioridad dentro del PKK y los resultados son notorios tanto en la organización de la sociedad como en las milicias.
    En la propuesta organizativa del Confederalismo Democrático, todos los niveles organizativos tienen que tener una cuota de género de no menos del 40 por ciento. En el aspecto militar ocurre lo mismo: la cantidad de mujeres comandantes casi supera a la de los hombres. El miliciano Harún explica el éxito de los YPJ en el plano militar: “Ahora el PKK, acepta, gracias a nuestras prácticas, que una mujer en las áreas de guerra comete menos errores que un hombre. El hombre, porque viene de una historia machista, a veces se siente más fuerte y seguro, pero la mujer es más atenta y analiza punto por punto”.
    “La mujer de la casa es el orgullo de la familia, pero ese orgullo pasa entre sus piernas”, recuerda Albani la frase que le dijo la comandante Rengín cuando le contaba sobre las estructuras arcaicas que todavía están vigentes en la sociedad kurda. Las mujeres en gran parte Medio Oriente sufren aún más que en cualquier lado la opresión del sistema patriarcal que sostiene el capitalismo y encima, a eso hay que sumarle la influencia del islamismo más radical. En Confederalismo Democrático, Öcalan señala el machismo como uno de los pilares de dominación del estado-nación, y todos los guerrilleros y guerrilleras coinciden que la liberación de la mujer no puede llegar una vez lograda la revolución, sino que debe realizarse en la lucha con el fusil en mano. El PKK calcula que son 10 mil las combatientes que están en sus filas y su accionar se ha vuelto clave en el sostenimiento de la guerra contra el terrorismo islámico.
    La revolución que están llevando a cabo no es sólo en el frente de batalla. A mediados de junio se celebró la “Conferencia de Economía de Mujeres de Siria del Norte”. Según las declaraciones que hizo Mediya Serxwebûn, representante del Comité de Economía de la Mujer, para un informe de Welat Deniz, que apareció en lengua turca en Active News Agency el 9 de junio de 2017, la convocatoria responde al incremento de la participación de la mujer desde que liberaron Rojavá del poder de ISIS. Según las declaraciones de Serxwebûn, desde el 2014 hasta la actualidad existen 50 cooperativas y 15 mil mujeres involucradas. El propósito del congreso es implementar un plan económico a tres años.
    A la hora de explicar cómo funcionan, la representante del Comité de la Economía de la Mujer, afirma: “No queremos más valor. La cooperativa agrícola vende productos a bajo costo a la cooperativa de ganado, que vende su leche a la cooperativa de procesamiento de productos lácteos. Ésta última vende su producto a la cooperativa comercial, que luego lo vende a la gente a un precio barato. Así se eliminan cinco intermediarios”. Si bien reconoce que el trabajo de las cooperativas no es una solución absoluta a los problemas del pueblo, las entiende como herramientas que contribuyen a que las mujeres se integren en la vida social, consolidar la confianza mutua entre el pueblo y desarrollar una conciencia de la sociedad en la que quieren vivir.

    Julián Mileo y Guido de Caria
    Contratapa (http://www.contratapaweb.com)

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    En diciembre sesionará en Buenos Aires la Conferencia Ministerial de la OMC en plena contracción de los intercambios comerciales y cuando la Ronda de Doha y la propia OMC están estancadas desde hace años. El comercio electrónico surge como un nuevo campo de disputas.

    Creada en 1995 -la integran 164 miembros (países y asociaciones aduaneras)- la Organización Mundial de Comercio es la institución emergente de la hegemonía neoliberal de los años noventa. En su cuarta Conferencia Ministerial, en 2001, dio inicio la Ronda de Doha cuyos objetivos explícitos, impulsados por las grandes corporaciones multinacionales, son “la incorporación de los países en vías de desarrollo en los beneficios de la liberación del comercio mundial así como la ampliación de esta liberalización”. Sin embargo, y a pesar que desde su nacimiento convivió con un ciclo de recuperación de la economía mundial y crecimiento de los intercambios comerciales, está muy condicionada por los conflictos de intereses.

    Cuestiones en disputa

    Desde su inicio, EE.UU. vienen reclamando que la Unión Europea rebaje sus aranceles agrícolas. Por su parte, un grupo de países (UE, Brasil, India) exige que EE.UU. reduzca sus subvenciones a la agricultura; a su vez EE.UU. exige a la UE que modifique su política agraria común y a su vez disminuya su apoyo financiero a los agricultores. La comunidad europea no puede conceder esta exigencia ya que las contradicciones nacionales, más aún luego de la incorporación de los países del Este, están a la orden del día por los subsidios agrícolas que juegan un rol importante en los acuerdos políticos. Al mismo tiempo los países de capitalismo avanzado requieren como “compensación” a sus rebajas de subsidios que los de menor desarrollo amplíen la apertura de sus mercados industriales y comerciales y liberalicen sus legislaciones sobre inversiones extranjeras.
    En reuniones anteriores se trató de establecer mecanismos de salvaguardia especiales para los países en desarrollo, propuestas precisamente por el núcleo central de estos países (China, India, Sudáfrica, Brasil y Argentina entre otros). Los EE.UU. se opusieron a estas salvaguardias con el argumento de que podían dar lugar a abusos proteccionistas, mientras que India encabezó la defensa poniendo en el tapete de las discusiones la soberanía alimentaria, el sostenimiento de sus industrias y la defensa del mercado interno.
    Así los intentos de la Dirección General de la OMC de sacar de la inercia en que había caído la ronda de negociaciones multilaterales por medio de un acuerdo “Facilitador del Comercio” -eliminación gradual de subvenciones y derechos aduaneros- han caído en saco roto y por ahora no parece puedan concretarse.
    Si esto es así, y más allá de los objetivos generales de liberalizar los intercambios internacionales ¿cuál será el centro de los debates en Argentina?

    Nuevas controversias

    Si hasta ahora las discusiones giraban en torno a subsidios, aranceles agrícolas y apertura de mercados no agrícolas, la próxima cumbre ministerial verá aflorar un nuevo campo de disputas: el comercio electrónico (e-commerce). Es que luego de varios años en que la OMC fuera dejada de lado en las discusiones de los tratados de libre comercio, las grandes corporaciones necesitan reubicarse en la organización internacional a partir del estancamiento en que ingresó el acuerdo transpacífico (TPP) por la decisión de Donald Trump de retirar a EE.UU. del mismo.
    El sector más interesado es el de la tecnología de punta, que incluye a cinco de las siete empresas más grandes del mundo que quieren flexibilizar las normas para el comercio de datos. Uno de los principales argumentos de quienes proponen normativas que favorezcan el comercio electrónico es que impulsarían el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas en este campo que, según el director Roberto Azevedo, “podrían convertirse en prósperos comerciantes internacionales”. Sin embargo puestas las Pymes a competir lo más probable es que las principales corporaciones tecnológicas hagan valer su poder oligopólico.
    El conflicto es entre EE.UU. y la UE. Los países europeos tienen uno de los estándares más elevados del mundo en materia de protección de datos personales, mientras que EE.UU. no tiene protección alguna. Tratan entonces de introducir una cláusula especial para que empresas como Facebook, Google, Amazon, FedEx, entre otras, puedan operar en territorio europeo.

    Opiniones

    Consultada la especialista Evelin Heiden nos dice: “las empresas de base tecnológica buscan consolidar sus prácticas de autoregulación y flexibilizar a nivel mundial las leyes de protección de datos personales, para ello necesitan presentarlas como medidas que obstaculizan el comercio”.
    Para Deborah James, coordinadora de la red mundial, “nuestro mundo no está en venta”, “fijar normas para permitir a las empresas transferir datos alrededor del mundo sin restricciones negaría para siempre el derecho a los países de beneficiarse de sus propios datos e información en el futuro. Lo que denominan ‘obstáculos de localización’ son en realidad herramientas de los países para avanzar en su propio desarrollo”.
    El intercambio internacional de datos será tal vez el eje principal de las discusiones de la XI° Conferencia Ministerial y, según como se resuelva, acrecentará nuestra dependencia tecnológica y debilitarán aún más la soberanía de naciones como la nuestra. Al día de hoy los miembros de la OMC no disponen de mandatos para redactar nuevas normas sobre comercio electrónico. ¿Los obtendrán en Buenos Aires?

    Resistencias

    Estas discusiones y disputas irresueltas mantienen la Ronda de Doha y a la propia OMC en terapia intensiva. La Dirección General no ha logrado aún destrabar los principales puntos controversiales, es que los grandes países y las corporaciones privilegian sus intereses y solo proponen continuar y expandir el modelo de libre comercio. En paralelo crecen las tendencias proteccionistas y la resistencia en numerosos países.
    Precisamente las organizaciones y redes sociales, sindicales, de derechos humanos, territoriales, estudiantiles, de mujeres, políticas, campesinas y anti-extractivistas, reunidas el 24 de junio en Buenos Aires en el Encuentro Nacional contra la Organización Mundial de Comercio, han llamado a los pueblos del mundo a movilizarse en el marco de la XI° Reunión Ministerial, que tendrá lugar en Argentina entre los días 10 y 13 de diciembre de 2017.
    Para ello, convocaron a realizar en paralelo una Cumbre de los Pueblos en la ciudad de Buenos Aires que “colabore en la articulación de la resistencia contra el llamado libre comercio que sólo genera políticas de explotación y expoliación de nuestros pueblos y de la naturaleza y que avance en visibilizar y discutir las alternativas a este sistema productivo y comercial”.
    Como dicen en su declaración de convocatoria: “veinte años de tratados de “libre” comercio en la región muestran los efectos nefastos de la desregulación y del avance de los privilegios corporativos sobre nuestros pueblos y el medio ambiente”.

    Eduardo Lucita, integrante del colectivo EDI (Economistas de Izquierda).