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Blog marxista destinado a la lucha por una nueva sociedad fraterna y solidaria, sin ningún tipo de opresión social o nacional. Integrante del Colectivo Avanzar por la Unidad del Pueblo de Argentina.
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    Como es sabido por muchos, la empresa Google es una subsidiaria de la multinacional gringa Alphabet Inc., cuya especialización son los productos y servicios relacionados con Internet, software, dispositivos electrónicos y otras tecnologías. Su principal y más conocido producto es el motor de búsqueda de contenidos en Internet que lleva su mismo nombre, pero ofrece también muchos otros productos y servicios como el correo electrónico llamado Gmail, sus servicios de mapas Google Maps, Google Street View y Google Earth, el sitio web de vídeos YouTube y otras utilidades web como Google Libros o Google Noticias, el navegador web Google Chrome y la red social Google+, todos ellos de carácter gratuito, lo que les garantiza una inmensa cantidad de usuarios a nivel planetario.
    Según su propia publicidad cuenta con más de un millón de servidores y centros de datos operativos a todo lo largo y ancho del planeta, lo que le permite ser capaz de procesar más de 1.000 millones de peticiones de búsqueda diarias, haciendo de su motor de búsqueda el sitio web más visitado a nivel mundial; así mismo, desde comienzos del 2016 el correo electrónico Gmail cuenta con más de 1.000 millones de usuarios activos al mes.
    Edward Snowden, consultor tecnológico estadounidense que trabajó para la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) y Julian Assange, periodista y activista de Internet de origen australiano, fundador, editor y portavoz del sitio web WikiLeaks, quienes después de haber difundido miles de documentos secretos de los Estados Unidos han demostrado saber “algo” de ciber espionaje han declarado en numerosas entrevistas que tanto el correo Gmail, como el buscador de Google son las más importantes fuentes cibernéticas de información utilizadas por las agencias de inteligencia del imperio.
    En relación a Gmail ambos han señalado que sobre el mismo opera un nuevo patrón tecnológico de espionaje que permite interceptar todos los mensajes cursados al igual que sus anexos (fotografías, audios, videos, etc.), de un determinado país, para almacenarlos en gigantescas bases de datos, de las que posteriormente se extrae la información cuando es requerida. La interceptación se ve enormemente facilitada por el hecho de que todos los servidores de dicho sistema de correo electrónico están localizados en el territorio de los Estados Unidos.
    En relación a Google, el motor de búsqueda más grande del planeta, Julian Assange, en entrevista con el periodista Jorge Gestoso (1), dijo que cuando uno hace una búsqueda en Google, éste lo registra permanentemente, agregando que “Google te conoce mejor de lo que te conoces a ti mismo. Google recuerda lo que estuviste buscando hace dos días, hace tres horas. Google sí lo recuerda, te conoce incluso mejor que tu mamá”. Esa información es almacenada por Google, pero también es interceptada por la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), al pasar por Estados Unidos, según Assange.
    Según información divulgada por los diarios “The Guardian” (Gran Bretaña) y “The Washington Post” (USA), el acceso de los analistas de las agencias de seguridad a los datos confidenciales de los usuarios de estas aplicaciones de Google, al igual que a las de las otras grandes empresas de Silicon Valley, es posible gracias a un programa secreto de la Agencia Nacional de Seguridad de EE.UU., cuyo nombre código es PRISM (2), en el cual han estado trabajando desde el año 2007.
    Los mismos diarios dicen haber han tenido acceso a un documento en Power Point que al parecer fue utilizado para entrenar a los agentes de inteligencia sobre las capacidades del programa PRISM. El documento estipula "la recopilación (de la información) directamente desde los servidores" de Google y de los principales proveedores de servicios de Estados Unidos. El citado programa permite a la agencia acceder a los datos de cualquier usuario de Google, dentro o fuera de EE.UU. Imposible pensar que un programa de tal naturaleza y alcance pueda ser ejecutado sin el conocimiento de Google y más aún, sin su expresa colaboración.
    Sin embargo, el gobierno del imperio ha tratado por todos los medios de encubrir a Google, como lo demuestra un fallo de la Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia, Estados Unidos, que apoya la decisión de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de no publicar los documentos que prueben o refuten los vínculos de la Agencia con Google (3).
    A pesar de ello, viene a ser un hecho comprobado el que las agencias de inteligencia del imperio tienen libre acceso a los datos de todos los usuarios, a nivel mundial, almacenados en los servidores de Google y de las más importantes corporaciones tecnológicas de los Estados Unidos.
    A quienes esta última aseveración pueda parecerles un tema de literatura de ficción, generado por alguna mente Orwelliana, debería bastarles con conocer la defensa de la eficacia del PRISM, hecha en su momento por la Administración Obama, través de James Clapper, su Director Nacional de Inteligencia, el más alto cargo del espionaje en el imperio, quien en un comunicado llegó a afirmar sin pudicia alguna que, conforme a la legislación estadounidense, el sistema sólo es utilizado para obtener información de ciudadanos extranjeros que residan fuera de Estados Unidos (4). Como diría un abogado: a confesión de parte, relevo de pruebas.
    Esta última confesión tiene necesariamente que producir una extrema inquietud en nuestra región, más aún si se toma en consideración que según Raúl Zibechi (5), escritor y activista social de origen uruguayo, el 80% del tráfico internacional de datos de América Latina, aún entre países limítrofes, pasa por Estados Unidos, esto es, el doble que Asia y cuatro veces el porcentaje de Europa, así como también que el 99 % del tráfico de Internet desde Sudamérica es controlado desde Washington. En este punto considero necesario llamar la atención sobre la urgencia de evitar que en muchos de nuestros organismos y empresas públicas, aun en aquellos que cuentan con sus propios sistemas de correo, se siga utilizando Gmail para transmitir información sensible sin encriptar, sólo por la comodidad que representa su amplia capacidad de transmisión. ¿Quién podría saber cuánta información estratégica habremos entregado involuntariamente al imperio por esta vía?
    Antes de comenzar a tratar en detalle el tema de Google como censor de contenidos de Internet bajo la tutela del imperio, debo decir que Google siempre ha tenido gran vocación por censurar ciertos contenidos que juzga lesivos a sus intereses; en demostración de ello pasaré a relatar los siguientes hechos: durante un tiempo en el que la página www.ensartaos.com.ve tuvo que ser alojada en un servidor de Google, ante la negativa de las empresas que prestan este servicio en el país, era frecuentemente bloqueada sin motivo alguno, con la “excusa” de que difundía contenidos antijudíos y con lenguaje obsceno. En descargo del equipo editor de dicho portal, del cual tengo el orgullo de formar parte, debo decir que sólo atacábamos al “sionismo”, jamás al “judaísmo”, y que lo que Google llama en este caso lenguaje obsceno no es más que el uso de algunos “venezolanismos” de esos que en algunos casos son más descriptivos que 10 palabras. La defensa a ultranza del sionismo se explica por sí solo, sin embargo no deja de sorprender la falsa pudicia de una empresa que a través de su servicio YouTube difunde abiertamente contenidos pornográficos de distinto tipo.
    También ha establecido desde siempre cierto tipo de censura en los portales web alternativos de carácter revolucionario existentes en nuestro país, manipulando descaradamente hacia la baja los reportes sobre la cantidad de lecturas de algunos contenidos que juzgan lesivos a sus intereses, por medio de Google Analytics, o manipulando por medio de la herramienta de búsqueda “related:” que sirve para mostrar portales relacionados con uno cualquiera solicitado; en efecto, si con esa herramienta Usted intenta buscar www.laiguana.tv , que es uno de los portales alternativos revolucionarios de más audiencia en el país, no obtendrá ningún resultado, mientras que si los obtendrá conwww.lapatilla.com y con www.caraotadigital.net , que son portales de la contrarrevolución venezolana con ubicaciones muy parecidas a aquel según el ranking de Alexa (6).
    No obstante, lo que ha convertido a Google en un vergonzante censor cibernético global aplicado activamente a la defensa del imperio, es la implantación de un nuevo algoritmo de búsqueda anunciado a fines del mes de abril (7), con el falso propósito declarado de dificultar que sus usuarios podamos acceder a lo que ha llamado información de “baja calidad”, tales como “teorías de la conspiración” y “noticias falsas”, porque ya sabemos en atención a qué criterios subjetivos determinaría Google cuales contenidos representan una “teoría de la conspiración” y cuáles noticias son falsas, en estos tiempos del imperio de la “pos verdad” o de la “pos mentira”, como la ha llamado Fernando Buen Abad.
    El algoritmo en cuestión logra que aquellos contenidos que expresen puntos de vista políticos que la compañía considera objetables sean desplazados de las primeras páginas de resultados de cada búsqueda, dificultando el acceso a aquellos contenidos que no le convengan, hasta lograr de hecho “desaparecerlos”.
    Aquellos que como nosotros somos antimperialistas convencidos y confesos podríamos dar fe de la efectividad del nuevo algoritmo de búsqueda, que nos ha puesto a navegar a través de páginas y páginas de Internet cuando utilizamos los mismos criterios y trucos para la búsqueda que habíamos venido usado desde hace años. Si pone en duda este planteamiento, trate Usted de buscar información sobre las Maniobras Navales UNITAS LVIII, fase del Atlántico, que como es costumbre habrán de celebrarse entre los meses de noviembre y diciembre del presente año y sobre las cuales la armada del cipayo país anfitrión ya debe haber subido infinidad de contenidos, con el rastrero propósito de congraciarse con el amo imperial y hacer alarde de sus relaciones con él.
    Una evidencia importante de que Google está aplicando una verdadera censura política es aportada por una denuncia de David North (7), director de la Junta Editorial Internacional del World Socialist Web Site (WSWS), según la cual en los últimos tres meses después de su anuncio de intentar bloquear las “noticias falsas”, ha caído significativamente el posicionamiento global de tráfico de un amplio abanico de organizaciones izquierdistas, progresistas, contrarias a la guerra y a favor de los derechos democráticos.
    A pesar de todo lo señalado en estas notas resulta más que evidente que el ciberespacio sigue siendo aún un campo en disputa en el que actúan con ventaja las fuerzas del imperio y de todas las élites empresariales, políticas, religiosas y militares del mundo aliadas a él, que tratan de controlarlo y moldearlo de acuerdo a sus intereses y visiones mercantiles y militaristas, pero también están presentes actores que se oponen al capitalismo depredador proponiendo proyectos alternativos y promoviendo la paz y la democrática popular. Combatir en este auténtico campo minado y lograr quebrar la hegemonía del imperio y sus fuerzas asociadas es tarea inaplazable de todos aquellos que creemos que un mundo mejor es posible.

    ¡Hasta la Victoria Siempre! ¡Patria o muerte! ¡Venceremos!

    Carlos E. Lippo
    Barómetro Internacional

    (1) http://alainet.org/active/58171
    (2) https://actualidad.rt.com/actualidad/view/96688-nsa-google-facebook-apple-eeuu
    (3) https://mundo.sputniknews.com/spanish_ruvr_ru/2012_05_14/Google-servicio-de-inteligencia-seguridad-relaciones-estados-unidos/ (4) https://elpais.com/internacional/2013/06/07/actualidad/1370564066_752776.html
    (5) http://www.rebelion.org/noticias/2017/6/227948.pdf
    (6) https://www.alexa.com/topsites/countries/VE
    (7) http://www.radiomundial.com.ve/article/nuevo-algoritmo-de-google-limita-el-acceso-portales-de-izquierda

    celippor@gmail.com

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    A 35 años de Sabra y Chatila

    En Memoria de Vittorio Arrigoni (Vik) y Rachel Corrie.

    En 1982 en las comunidades libanesas de Sabra y Chatila se cometió uno de los crímenes más ruin de todos los registrados en el siglo XX. En su momento ningún gobierno se pronunció o hizo algo efectivo al respecto. No se movilizaron cascos azules, ni hubo ruptura de relaciones diplomáticas con ningún país, tampoco se expulsó a embajador alguno. Es necesario recordar ese hecho, para exigir justicia, castigar a los responsables y en primer lugar, no hacer cómplice a nuestro silencio.
    Entre las seis de la tarde del 16 de septiembre y las ocho de la mañana del 18 de septiembre de 1982 (38 horas), en plena guerra civil del Líbano y tras el asesinato del presidente electo Bashir Gemayel, la milicia falangista libanesa atacó los campos de refugiados palestinos ubicados en Beirut, en las poblaciones de Sabra y Chatila, asesinando a cientos de civiles, principalmente niños y mujeres. Los campos estaban bajo la supervisión del entonces Ministro de Defensa Israelí, Ariel Sharon. El crimen perpetrado contra los palestinos, aún carece de un número preciso de víctimas. El gobierno libanés reportó 450 muertos, el gobierno israelí entre 700 y 800 y la Cruz Roja Internacional cerca de 2400. En el reconocimiento de la masacre según los reportes de la ONU, la población palestina fue violada, torturada, mutilada y asesinada.
    El gobierno israelí hizo una investigación a través de la Comisión Kahan, creada el 28 de septiembre del mismo año, por el Primer Ministro Israelí Menajem Beguín, encabezada por Yitzhak Kahan En el informe presentado se condenó la participación de las falanges cristianas libanesas, se sencionó la grave negligencia del jefe del Estado Mayor Rafael Eytan, y acusó a Ariel Sharon por faltar a sus obligaciones. Señaló también como responsable a Amos Yaron, encargado de dirigir las acciones en el terreno y de poner el cerco a los campamentos, todo bajo las órdenes de Sharon. El Apéndice B del Informe Kahan no se ha publicado, se presume sobre su averiguación tener datos sobre la verdadera participación del ejército israelí. Tras algunas protestas, Ariel Sharon fue removido de su cargo, no obstante, su trayectoria en el gobierno continuó en los Ministerios de Infraestructura Nacional, Asuntos Exteriores, Vivienda y Construcción, Industria Comercio y Trabajo y Primer Ministro del 2001 al 2006. El informe Kahan revela la cooperación de los Ministros Sharon, Eytan y Yaron con las falanges libanesas. La gran interrogante es por qué ninguno de ellos ha sido juzgado ante ningún tribunal, sí la misma ONU ha declarado los hechos como un genocidio, entendiendo éste como la aniquilación o exterminio sistemático y deliberado de un grupo social por motivos raciales, políticos o religiosos.
    El 16 de diciembre de 1982 la ONU en la resolución 37/123 sección D, hizo referencia a las disposiciones de la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio considerando los acuerdos del Convenio de Ginebra y se dijo: “consternada por la matanza a gran escala de civiles en los campos de refugiados de Sabra y Chatila ubicados en Beirut”. Reconoció la indignación y condena universales causadas por este crimen. Resolvió que los asesinatos consumados fueron un acto de genocidio, el documento puede verse en:
    http://www.un.org/documents/ga/res/37/a37r123.htm
    La participación del ejército israelí y de las falanges cristianas libanesas no ha sido juzgada ante ningún tribunal internacional. Tras diversos intentos en tribunales de Bélgica y tomando como base el testimonio de los sobrevivientes, se intentó aplicar el Derecho Internacional y llevar el caso con los responsables señalados a la Corte Penal Internacional, todo esto sin éxito. La participación de los mandos militares israelíes no fue inocua, entonces, lo dicho por primer ministro Menajem Beguín pierde toda validez, “En Chatila, en Sabra, unos no-judíos han masacrado a unos no-judíos, ¿en qué nos concierne eso a nosotros?” Véase Jean Genet, Cuatro Horas en Chatila. p. 2. (Traducido por Antonio Martínez, Comité de Solidaridad Causa Árabe) http://www.nodo50.org/csca/palestina/4h_en_chatila2.pdf. Los sobrevivientes han narrado la participación de los soldados israelíes, han dicho: impidieron la entrada y salida de los campos al poner los tanques como barreras y contribuyeron a limpiar el lugar antes de hacer investigaciones y condenar a los responsables, entrevistados por Robert Fisk para The Independent (“La Gran Guerra por la Civilización”, págs. 1143-1149).
    En versión contraria a lo reportado en el informe Kahan, la comisión MacBride, también conocida como Voces múltiples, un sólo mundo -fundada en 1977 con la finalidad de hacer un contrapeso a las posturas unilaterales de los medios de comunicación-, publicó Israel in Lebanon, The Report of the International Commission to enquire into reported violations of International Law by Israel during its invasion of the Lebanon, 28 August 1982 -29 November 1982, Londres, Ithaca, 1983, donde consignó las violaciones a las Convenciones Internacionales ejecutadas por el ejército israelí en el caso de la masacre de Sabra y Chatila, no sólo por cercar la zona, sino por permitir el libre paso de los falangistas y no dar salida a los refugiados, además se le responsabilizó de tener conocimiento del posible daño que se haría a la población civil y los conflictos internacionales generados a partir de ese hecho. Los encargados de este informe mencionan un número de muertos superior a 3000 personas.
    En los últimos años las declaraciones de las potencias políticas, económicas y militares del mundo advierten sobre la necesidad de intervenir en diversos países, Siria, Irak y Corea del Norte, por citar algunos ejemplos. Los argumentos de brindar protección a la población civil y evitar inminentes ataques con armas químicas, guerras civiles, dictaduras y todo tipo de desastre militar han sido la justificación para propiciar conflictos armados y desequilibrio en las regiones. La supuesta búsqueda de la paz a través de la intervención militar y las consecuencias de ello, son selectivas. Sobre lo acontecido en las diversas operaciones “preventivas” contra la población civil palestina no hay el mismo interés y las reacciones son mínimas, son enunciativas la mayoría y todas sin efectividad real. El silencio sobre el acontecer diario en Palestina es el arma más letal contra ese pueblo, la normalización del estado de Apartheid en el que viven desde hace décadas debe frenarse ya. Participar de manera activa en la denuncia y apoyo a la causa palestina es un deber humano. Mantener viva la memoria de hechos como lo ocurrido en Sabra y Chatila es recordarles a los palestinos que no están solos y a los opresores que no van a quedar impunes. Seguimos siendo humanos.

    Ara Galán

    Nota

    * Sobre la participación de Ariel Sharon el Informe Kahan dice: “Somos de la opinión que debe achacarse al ministro de Defensa la responsabilidad por haber desestimado el peligro de actos de venganza y derramamiento de sangre de parte de las Falanges contra la población de los campamentos de refugiados, y por haber fracasado en tomar en cuenta este riesgo cuando decidió hacer efectivo este ingreso. Además, debe imputarse responsabilidad al ministro de Defensa por no haber ordenado las medidas apropiadas para evitar o reducir el peligro de masacre, como condición previa al ingreso de las Falanges a los campamentos. Estos errores representan un serio incumplimiento a las obligaciones que atañen al cargo de ministro de Defensa”. Véase Informe de la 'Comisión Kahan' sobre la responsabilidad de Ariel Sharon en las matanzas de Sabra y Chatila (extractos). En: https://www.nodo50.org/csca/palestina/com-kahan_83.html. Consultado en Septiembre de 2017.

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    Hoy se cumple el 40 aniversario del fallecimiento de uno de los más destacados luchadores contra el régimen racista instaurado en Sudáfrica. ¿Por qué es menos recordado que Mandela?

    “Septiembre del ´77. Port Elizabeth, buen clima. Como de costumbre, lo de siempre en la sala policial 619”, comienza describiendo el músico británico Peter Gabriel. El hecho: el asesinato del activista anti Apartheid Bantu Stephen Biko.
    Hoy se cumplen cuatro décadas de aquel 12 de septiembre de 1977, día del deceso de Biko. Pese al reconocido tema de Peter Gabriel e incluso de la película Grito de Libertad (Cry Freedom de 1987, protagonizada por Denzel Washington en el papel de Biko y que estuvo nominada al Oscar), la historia de este luchador contra el brutal régimen racista que dominó Sudáfrica hasta los años ´90 es mucho menos conocida que la de Nelson Mandela.
    Los motivos tal vez radican en que Nelson Mandela, pese a haber pasado 27 años de su vida en la cárcel y sin negar la importancia de su figura, fue moderando sus posiciones y las de su partido el Congreso Nacional Africano (CNA) hasta transformarse en el primer presidente negro de la República de Sudáfrica en 1994, luego de una transición negociada con los representantes del régimen del Apartheid (como el anterior presidente –blanco- Frederik De Klerk); es decir, Mandela se fue transformando en una figura aceptable para el imperialismo por encabezar una transición pacífica que –modificando formalmente al régimen político- permitió que sobrevivieran y se reciclaran los personeros del Apartheid. Su gobierno buscó la “paz y unidad nacional” y puso en funcionamiento una “Comisión para la Verdad y la Reconciliación” que garantizó la impunidad a los autores de los crímenes racistas y la violación de derechos humanos.
    Biko en cambio, además de pertenecer a otro movimiento político y de provenir del movimiento estudiantil, fue perseguido y asesinado en uno de los momentos más álgidos y radicalizados de la lucha contra la segregación racial en Sudáfrica, particularmente luego de los levantamientos de Soweto en 1976. Hay quienes consideran que su asesinato fue un punto de inflexión y que hizo que recrudecieran las protestas de la población negra.
    Cuando en 1966 había ingresado a estudiar medicina a la Universidad de Natal, se acercó a una organización estudiantil llamada NUSAS (Unión Nacional de Estudiantes Sudafricanos, una especie de coordinadora de estudiantes) pero la abandonó rápidamente porque estaba hegemonizada por estudiantes blancos de ideología liberal. El propósito de Biko era, además de ofrecer asistencia social en las comunidades negras, despertar una conciencia que disipara la sensación de inferioridad a la que estaba sometida la mayoría negra frente a la minoría blanca, recuperar la autoestima de esa mayoría para plantearse la lucha emancipatoria. Así fundó la Organización de Estudiantes Sudafricanos (SASO) en 1969.
    Desde SASO impulsó una coordinación con otras 70 asociaciones a la que denominaron Convención de los Pueblos Negros o “Conciencia negra”. Esa coordinación fue el motor de protestas y revueltas que desembocaron en el levantamiento de Soweto de 1976: en rechazo a una ley que imponía la enseñanza en lenguaje Afrikaans –el idioma oficial de la minoría blanca- se desató un movimiento de adolescentes y niños que exigía una educación en sus lenguajes originarios. La feroz represión policial desatada tuvo el saldo de unos 1000 muertos, entre los que se encontraban 500 chicos menores. Pero aunque ese levantamiento fue derrotado, con esa masacre el Apartheid iniciaba su declive.
    La persecución contra referentes como Stephen Biko se hizo más aguda. Ya desde 1973, el régimen le había impuesto la prohibición de escribir y difundir sus ideas, prohibición que Biko no acataba. En 1977 es detenido varias veces, pero en agosto de 1977 fue torturado tan salvajemente que –por un golpe en la cabeza- quedó gravemente lesionado. Los médicos que lo revisaron ignoraron a propósito el daño neurológico y el 11 de septiembre se descompuso estando aún detenido. La policía, ante las recomendaciones médicas de internarlo, lo trasladó a un hospital en Pretoria, haciéndolo viajar 1200 kilómetros semidesnudo y sin asistencia. Al llegar, el cuerpo de Biko no resistió. Con apenas 30 años, falleció aquel 12 de septiembre de 1977. Pero se transformó en un nuevo emblema de la lucha contra la segregación racial.
    El periodista Donald Woods, que era amigo de Biko, fue perseguido pero logró huir de Sudáfrica y se ocupó de dar a conocer lo sucedido, iniciando una campaña internacional por el esclarecimiento del crimen. La historia llegó al cine y a oídos de artistas como Peter Gabriel, que compuso el tema “Biko” para cerrar su tercer disco solista de 1980, o de bandas como Steel Pulse que lo homenajea con “Biko´s kindred lament” (“Lamentación de Biko”) en su disco Tribute to the Martyrs de 1979.
    Hoy, 40 años después, la lucha contra la segregación racial –aunque se lograron importantes conquistas- sigue vigente: allí está en EEUU el movimiento “Black lives matters” (“las vidas negras importan”) para recordarlo. También los reclamos de los pueblos originarios: en Argentina conmueve al país el caso de la desaparición de Santiago Maldonado, de quien no hay noticias desde el 1 de agosto cuando la Gendarmería reprimió ferozmente a una comunidad mapuche en el sur argentino. El reclamo por su aparición se está transformando en una causa nacional e internacional. Reivindicar la memoria de Bantu Stephen Biko, un héroe y mártir del movimiento negro, es en parte aportar a estas peleas.

    Augusto Dorado
    @AugustoDorado

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    En los primeros días de septiembre de 1867, hace ahora 150 años, se publicó el primer volumen de El Capital, la que es para muchos la obra cumbre de Karl Marx (1818-1883). Fue en una modesta tirada de mil ejemplares, pero a pesar de ello contribuyó decisivamente a transformar la forma en la que personas de todo el mundo venían nuestras sociedades.
    La idea original de Marx consistía en escribir un conjunto de seis libros, dedicados cada uno de ellos a los siguientes temas: el capital, la propiedad de la tierra, el trabajo asalariado, el Estado, el comercio exterior y el mercado mundial. Sin embargo, la pobreza y las enfermedades (su vida estuvo marcada por los exilios políticos y las carencias materiales y de salud) le retrasaron de tal modo que acabó optando por un proyecto editorial de tres volúmenes. Aun así, sólo publicó en vida el primero. Los volúmenes segundo y tercero, ambos inacabados, fueron editados y publicados por su amigo y camarada Friedrich Engels (1820-1895) a partir de los manuscritos que Marx había estado escribiendo durante los años previos a su muerte.
    El Capital es una obra densa y difícil. Leerla y entenderla requiere la dedicación de una ingente cantidad de horas de estudio. Y aunque corre el rumor de que todo comunista dice haberla leído y entendido, es improbable que sea cierto. A su naturaleza de material incompleto hemos de añadir el estilo del autor, que en algunos pasajes es ciertamente oscuro. De hecho, es habitual que los lectores inadvertidos se encuentren decepcionados tras consultar las primeras páginas. En ellas encontramos un alto nivel de abstracción teórica que dificulta mucho la lectura. Por decirlo de una forma breve, El Capital no es el típico libro que se puede leer mientras se va en el autobús. No es el Manifiesto Comunista. En efecto, el Manifiesto, escrito con Engels en 1848, había sido un material propagandístico elaborado para animar a los trabajadores en el contexto de las revoluciones europeas que estaban teniendo lugar entonces. Por el contrario, El Capital obedece a objetivos mucho más complejos y ambiciosos. Se aspira, nada más y nada menos, que a la comprensión exacta del funcionamiento del sistema económico capitalista. Y ello, a juicio de Marx, requería una exposición mucho más justificada y rigurosa. Una exposición que se parecía mucho más a los trabajos de los primeros economistas clásicos, como Adam Smith y David Ricardo, que a los textos publicados hasta entonces por los representantes del socialismo utópico, como Robert Owen o Saint-Simon. Para Marx, El Capital era un misil contra la burguesía precisamente por su capacidad para desvelar y desnudar las formas por las que una parte de la población explotaba a la otra parte.
    Se observará entonces que existía, y aún existe, una aparente contradicción. El Capital, como arma, parece de difícil acceso para los trabajadores, quienes por lo general, y por diversas razones, están menos preparados para abordar un libro de esta naturaleza. Precisamente por eso, han sido muchos los autores que han intentado resumir El Capital e incluso codificar esta obra en forma de catecismos. Así lo hizo Karl Kautsky, el primero en sintetizar en un buen libro las ideas principales de El Capital. O, por ser más precisos, lo que él consideraba que eran las principales ideas del libro de Marx.
    La interpretación kautskiana se convirtió en hegemónica durante el período de vigencia de la II Internacional (1889-1914), considerándose desde entonces, no en vano, como la visión ortodoxa del marxismo. Pero el trabajo de Kautsky no consistió sólo en resumir El Capital sino que trató de sintetizar toda la obra marxista disponible hasta entonces, convertida así en doctrina. De este modo, el producto vivo e inspirador del largo trabajo de Marx fue enclaustrado bajo la fórmula cerrada de una doctrina al servicio de los principales partidos socialdemócratas de la época –como después ocurriría lo mismo con la III Internacional (1919-1943) y la Unión Soviética-. Esta interpretación ortodoxa, si bien se inspiraba en algunas de las lecturas de Marx, convirtió en mera caricatura la riqueza del trabajo original marxista. De hecho, Marx nunca habló de materialismo histórico y tampoco de materialismo dialéctico, sino que éstas fueron construcciones posteriores, hechas por Engels y otros autores, que trataron de ofrecer a la clase trabajadora un producto más compacto y accesible del trabajo de Marx.
    Sin embargo, reducir la obra de Marx, entre ellas El Capital, a un producto cerrado implica ahogar gran parte de su capacidad para la investigación. La obra de Marx, como la de cualquier otro autor, está llena de elementos no del todo coherentes entre sí y que dependen, en gran medida, del contexto histórico en el que se escriben. En un ámbito bien distinto, como es el de la física, estas cuestiones también pasan. Aunque se califican de otra forma. El propio Einstein presentó su teoría de la relatividad especial en 1905, mientras que su teoría de la relatividad general tuvo que esperar a 1915, exactamente diez años después. En el período que media entre la primera y la segunda, Einstein publicó diferentes textos que pretendían resolver los problemas que enfrentaban sus planteamientos, aunque sin éxito. Nadie pretendería hoy, por ejemplo, recuperar y reivindicar aquellos intentos fallidos de Einstein. Eso es así porque en la física, a diferencia de lo que ocurre en las ciencias sociales, es posible llegar a consensos amplios sobre los resultados de una investigación. En el caso de las ciencias sociales eso es imposible; ello no quiere decir que toda opinión valga lo mismo, sino que los criterios de rigor para consignar que una explicación es cierta son distintos, más cuestionables, más abiertos. En realidad, toda la obra de Marx es un proyecto en construcción para dotar de una explicación a fenómenos sociales, cuya naturaleza es por defecto incierta, impredecible y en muchos casos incuantificable. Y el hecho de que sea un proceso en construcción, junto con la naturaleza específica de la ciencia social, hace fallido cualquier intento de crear una doctrina y, mucho menos, de elevarla al rango de ciencia.
    Es verdad, por ejemplo, que en algún momento Marx sí creyó haber descubierto las leyes de la historia. En el Discurso ante la tumba de Marx, el propio Engels explicó que «de la misma forma que Darwin ha descubierto las leyes del desarrollo de la naturaleza orgánica, Marx ha descubierto las leyes del desarrollo de la historia humana»[1]. Y en una carta a Ferdinand Lasalle (1825-1864), el propio Marx le explicó que «la obra de Darwin es de una gran importancia y sirve a mi propósito en cuanto que proporciona una base para la lucha histórica de clases en las ciencias naturales»[2]. La influencia de los descubrimientos de Darwin, unida a la teoría de la historia heredada de Hegel, proporcionaron a Marx un esquema histórico sobre el que, en teoría, toda sociedad debería desplegarse en el tiempo. En breve, al feudalismo le seguiría el capitalismo, y a éste el socialismo. Sin embargo, el último Marx, el de la década de 1870, se había estado reuniendo con amigos y revolucionarios rusos que contribuyeron a modificar su visión sobre la situación de Rusia, en particular, y la de los países atrasados, en general. Hasta el punto de que en una carta de 1877 escribió que «sucesos notablemente análogos pero que tienen lugar en medios históricos diferentes conducen a resultados totalmente distintos. Estudiando por separado cada una de estas formas de evolución y comparándolas luego, se puede encontrar fácilmente la clave de este fenómeno, pero nunca se llegará a ello mediante el pasaporte universal de una teoría histórico-filosófica general cuya suprema virtud consiste en ser suprahistórica»[3]. Como se puede comprobar, casi una enmienda a la totalidad a su antigua concepción de la historia o, cuando menos, a la versión vulgar que Engels había sistematizado como materialismo histórico.
    De ahí que, cuando la revolución rusa de 1917 tuvo lugar en un país severamente atrasado y prácticamente feudal, Antonio Gramsci (1891-1937) dijera que se trataba de una «revolución contra El Capital» y que «El Capital de Marx era, en Rusia, el libro de los burgueses más que el de los proletarios»[4]porque instaba a crear una burguesía e iniciar una era capitalista y no a que el proletariado tomara el poder en esas condiciones. Gramsci afirmó en aquel artículo que con la revolución «los bolcheviques reniegan de Carlos Marx al afirmar, con el testimonio de la acción desarrollada, de las conquistas obtenidas, que los cánones del materialismo histórico no son tan férreos como se pudiera pensar y se ha pensado»[5]. En realidad, lo que se ponía de manifiesto es que la interpretación ortodoxa del marxismo, y mucho más la interpretación del mismo que lo consideraba como ciencia pura, fallaba al enfrentarse con las cambiantes e impredecibles formas de la realidad. De ahí que no podamos considerar al marxismo más que como una, la más fértil, tradición política y de investigación.
    Otro elemento ciertamente crítico, y que conforma una laguna en la obra de El Capital, es el de la clase social. Como he tratado de demostrar en un libro de próxima publicación, Por qué soy comunista (Península, 2017), la lectura que hacemos sobre la clase social y el Estado condiciona absolutamente la práctica política de los partidos socialistas. Sin embargo, Marx no llegó a escribir nada compacto sobre ninguno de esos conceptos. Y, en el caso de clase, esta es una ausencia crucial porque conforma la espina dorsal de su pensamiento político. Es más, a cualquier seguidor de la obra de Marx le sorprenderá que su táctica política fuera tan diversa en el tiempo. Por qué, por ejemplo, él y Engels consideraban necesario mantener la autonomía de los partidos socialdemócratas frente a los partidos liberales en Europa y, en cambio, ambos sugerían a esos mismos partidos socialdemócratas en Inglaterra o Estados Unidos que se incorporaran en el seno de los partidos liberales. Algo similar a la polémica de Lenin en 1905, cuando se opuso a la decisión del partido socialdemócrata ruso de no incorporarse al Soviet de San Petersburgo por ser considerado un espacio espontáneo y desideologizado. Tanto Marx y Engels, primero, como Lenin, después, no eran unos fetichistas de las organizaciones políticas sino que su práctica política dependía de cómo entendían la construcción y evolución de las clases sociales en contextos históricos. Por eso se ha dicho que lo importante es la clase social y no el partido. Y aun así, Marx nunca elaboró una explicación detallada del concepto de clase.
    En el análisis del capitalismo que hace Marx en El Capital o en el Manifiesto Comunista, él detecta la existencia de dos clases fundamentales que le permiten explicar el desarrollo de la propia historia: los capitalistas y los trabajadores. Desde este punto de vista, el capitalismo genera una estructura de huecos en las relaciones de clase que luego son ocupados por personas reales. Es como si primero existiera la estructura, creada por el sistema económico, y luego las personas reales que «hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado»[6]. Estamos ante un esquema de clases típicamente polarizado donde sólo parecen existir capitalistas y trabajadores. Así, en este enfoque la clase es una realidad objetiva que varía según el desarrollo de las fuerzas productivas.
    Sin embargo, en otros escritos Marx analiza la realidad social de una manera mucho más compleja, atendiendo a las particularidades de cada contexto. En este caso los escritos son de carácter más político y coyuntural, y en ellos Marx ya no trata con sólo dos clases sino que llega a diagnosticar clases, fracciones, facciones y una red mucho más compleja de grupos sociales. Un ejemplo paradigmático es el 18 Brumario, en el que Marx analiza el golpe de Estado dado por Luis Bonaparte (1808-1873) en 1851. Esta segunda opción está conectada con la visión de Lenin y, especialmente, de Edward Thompson, según la cual las clases sociales son también construcciones sociales que dependen de las prácticas políticas y no sólo huecos en las relaciones de producción.
    Sea como sea, estas dos diferentes formas de analizar la clase social carecen de algún tipo de vínculo en la teoría de Marx. Es más, hay abundante material para creer que Marx «pensaba que la tendencia histórica del capitalismo apuntaba hacia una creciente polarización en lo concreto»[7], es decir, que la dinámica capitalista apuntaría a la destrucción de todas las clases sociales que no fueran la de los capitalistas y los trabajadores. En su visión, la complejidad de la vida real se estaba simplificando por el propio desarrollo del capitalismo puesto que éste creaba cada vez más proletarios y al mismo tiempo reducía el número de capitalistas –aunque los restantes vieran su poder incrementado. Esta idea, recogida después por Kautsky, se tuvo que enfrentar a las transformaciones del capitalismo a finales del siglo XIX y a la aparición de las llamadas clases medias. Este debate, como hemos insistido en otros lugares, es crucial para entender los fenómenos sociales y el desarrollo de la política hoy en día.
    Por otra parte, Marx no supo o no pudo, también por diversas razones, incorporar cuestiones ecologistas y feministas en sus escritos. Marx fue un hombre de su época, y aunque hay autores como Elmar Altvater o Bellamy Foster que reivindican su temprana inclinación ecologista, no podemos dejar de advertir que tanto Marx como Engels asumieron no sólo las tesis más productivistas de la Economía Política y sus categorías sino también los prejuicios –en este caso bastante más Marx que Engels- propios de vivir en un sistema patriarcal. Para la actualización de los parámetros ecologistas y feministas desde una perspectiva marxista es necesario dejarse acompañar por autores más modernos que, aun inspirándose en Marx, despliegan su trabajo de un modo diferente.
    En suma, leer a Marx es una fuente de inspiración que nos brinda la oportunidad de dar con las preguntas y respuestas adecuadas. Y 150 años después de la publicación de El Capital, a mi juicio conviene leer y estudiar con mucha atención la obra marxista. Así, además, corregiremos una deriva que ha afectado mucho a la calidad, y también utilidad, de los análisis marxistas. Me refiero, especialmente, a la tendencia a ignorar las cuestiones materiales y económicas en los análisis políticos.
    Para entender esto debemos recordar que los fundadores del llamado socialismo científico y los llamados clásicos, entre los que se encuentran Marx, Engels, Lenin, Luxemburg, Kautsky, etc. pusieron su atención fundamental en cuestiones de Economía Política y de lo que se llamaría base económica. Pero a partir de los años veinte el marxismo occidental adquiere otro tono y asume otras preocupaciones. Como dice el historiador Perry Anderson (1938-), «el marxismo occidental en su conjunto, cuando fue más allá de cuestiones de método para considerar problemas de sustancia, se concentró casi totalmente en el estudio de las superestructuras»[8], especialmente las cuestiones culturales. Dicho de otra forma, el análisis cultural suplantó a la Economía Política. Pero, además, el tono fue cambiando desde un optimismo antropológico, basado en gran medida en la asunción de que la concepción de la historia era correcta, hasta convertirse en un pesimismo antropológico más que notable. Esto fue coincidente, además, con tres hechos adicionales. Por un lado, el desplazamiento del estudio y análisis marxista desde el continente europeo hacia el mundo anglosajón. Por otro lado, con el cambio de perfil de los intelectuales marxistas, que hasta los años veinte habían sido tanto dirigentes políticos como estudiosos del marxismo y a partir de entonces se produciría una profunda desconexión entre el movimiento obrero organizado y los intelectuales. Y, finalmente, el desarrollo de un Estado del Bienestar que, a partir de un compromiso entre capital y trabajo, parecía cuestionar la necesidad del socialismo para gran parte de la clase trabajadora[9].
    Esto condujo a una paradoja. El geógrafo marxista David Harvey cuenta, por ejemplo, que durante los años de posguerra y especialmente tras la caída del muro de Berlín, pocos querían estudiar un libro como El Capital. La razón estaba en que «el hecho real era que El Capital no tenía demasiada aplicación directa a la vida diaria» porque «describía el capitalismo en su versión cruda, inalterada y bárbara típica del siglo XIX»[10]. Esta situación, sin embargo, ha cambiado en la actualidad. El marxismo ha vuelto a estar de moda. Pero aún más, la razón es que hoy El Capital parece hablarnos no del capitalismo del siglo XIX sino del actual. Las reestructuraciones empresariales, que implican despidos de miles de trabajadores, la crisis económica y sus efectos macroeconómicos, los comportamientos del capital financiero y de los diferentes tipos de capital… es como si estuviéramos volviendo poco a poco al siglo XIX. O puede ser, más probablemente, que El Capital tenga la capacidad de explicar el funcionamiento de un sistema que ha cambiado poco y cuyos principales fundamentos se mantienen invariables, con lo que su lectura y estudio, como todo el marxismo que de ahí se deriva, pueden sernos de extraordinaria utilidad para comprender el mundo que vivimos. Y para transformarlo.
    El marxismo no es, por lo tanto, la llave que abre todas las puertas. El marxismo es, más bien, una herramienta para el análisis social y también para la práctica política. Y al mismo tiempo también es una concepción del mundo, inspirada por esa tradición política y de investigación, que nos anima a mirar determinadas trazas de la totalidad social. Como dice Manuel Sacristán (1925-1985), la concepción marxista de mundo «supone la concepción de lo filosófico no como un sistema superior a la ciencia, sino como un nivel del pensamiento científico: el de la inspiración del propio investigar y de la reflexión sobre su marcha y resultados»[11]. En efecto, lo que hace que un investigador de orientación marxista se centre en cuestiones como las clases y la desigualdad y no en otros campos posibles, es la creencia de que haciéndolo así se encontrarán más y mejores respuestas. En consecuencia, el marxismo tiene que ir cambiando en la medida que vamos incrementando nuestro conocimiento sobre el mundo que nos rodea y en la medida que va cambiando la sociedad a la que pertenecemos.

    Alberto Garzón
    Público.es

    Notas:

    [1] Engels, F. (1883): “Discurso ante la tumba de Marx”, disponible en https://www.marxists.org/espanol/m-e/1880s/83-tumba.htm
    [2] Citado en Arnal, S. (2009): “Darwin, Marx y las dedicatorias de El Capital”, disponible en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=95700
    [3] Marx, K. (1877): “Carta al director de Otieschéstvennie Zapiski”, disponible en https://www.marxists.org/espanol/m-e/cartas/m1877.htm
    [4] Gramsci, A. (1917): “La Revolución contra El Capital”, disponible en https:// www . marxists . org / espanol / gramsci / nov1917 . htm
    [5] Gramsci, A. (1917): “La Revolución contra El Capital”, disponible en https:// www . marxists . org / espanol / gramsci / nov1917 . htm
    [6] Marx, K. (1851): El 18 Brumario de Luis Bonaparte, disponible en https://www.marxists.org/espanol/m-e/1850s/brumaire/brum1.htm
    [7] Olin Wright, E. (2015): Clases. Siglo XXI, Madrid
    [8] Anderson, P. (2012): Consideraciones sobre el marxismo occidental. Siglo XXI, Madrid.
    [9] Anderson, P. (2012): Consideraciones sobre el marxismo occidental. Siglo XXI, Madrid.
    [10] Harvey, D. (2015): Espacios de esperanza. Akal, Madrid.
    [11] Sacristán, M. (1964): “Sobre el anti-dürhing”

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    El Gobierno quiere cambiar las normas que permiten a las páginas web evadir la responsabilidad por los anuncios que alojan

    La denuncia fue presentada en el puesto de la Guardia Civil en Mogán.
    Polémica alrededor de una nueva propuesta de ley para hacer responsables a páginas web de anuncios como Backpage de los contenidos publicados por sus usuarios
    La empresa Oracle, que ofrece servicios en la nube, es una de las pocas empresas tecnológicas en respaldar un proyecto de ley del Senado para combatir la explotación sexual en Internet.
    La Stop Enabling Sex Traffickers Act de 2017 (ley de detención de la trata de personas con fines sexuales) modificaría la Sección 230 de la Communications Decency Act (ley de decencia en los medios de comunicación, o CDA, por sus siglas en inglés) para hacer responsables a las páginas web que publiquen información “diseñada para facilitar la explotación sexual”. Hasta ahora, la Sección 230 de la CDA protegía a las empresas de Internet de cualquier responsabilidad penal basada en la conducta del usuario.
    Presentado por el senador republicano Rob Portman, de Ohio, y el demócrata Richard Blumenthal, de Connecticut, el proyecto legislativo se ha convertido inesperadamente en el centro de un debate sobre libertad de expresión. La mayoría de las tecnológicas, entre ellas Google, está presionando para que no llegue a convertirse en ley.
    El proyecto surge de una investigación de dos años del subcomité de seguridad nacional sobre los anuncios clasificados de la web Backpage.com. Según el informe de la investigación, Backpage.com facilitó a sabiendas la explotación sexual de niños en la sección “adultos” de su página web. Lo hizo modificando el texto de los anuncios para borrar palabras como “violación”, “alerta AMBER”, “niña”, y “lolita” antes de publicarlos para así ocultar las verdaderas intenciones del anuncio. Backpage.com no quitó esos anuncios ni los denunció ante las autoridades.
    “Si llega a promulgarse, la ley establecerá cierto grado de responsabilidad para los que venden espacios de publicidad interesadamente, pero no están listos para ayudar en la lucha contra la explotación sexual”, escribió Kenneth Glueck, vicepresidente de Oracle, en una carta a Portman y Blumenthal.
    En un artículo de opinión publicado el jueves, Portman citó cifras del Centro Nacional para Menores Desaparecidos y Explotados: el CyberTipline, como llaman al canal que tienen abierto para denuncias cibernéticas, mostró un aumento del 846% entre 2010 y 2015 para las denuncias de explotación sexual de niños. Según ese Centro, el sitio Backpage.com representa el 73% de las denuncias de tráfico de niños hechas por los internautas.
    “Increíblemente, las leyes federales protegieron sus prácticas comerciales inescrupulosas”, escribió Portman.
    Según Portman, las protecciones a empresas previstas por la CDA “no fueron previstas para ser aplicadas, y no deberían ser aplicadas, en casos de empresas que de manera cómplice facilitan la explotación sexual. Es hora de que esta ley de 21 años de antigüedad se ponga al día con el siglo XXI”.

    Empresas responsables

    La industria tecnológica y algunos defensores de la libertad de expresión dicen que la ley contra la explotación sexual allana el camino para hacer responsables a las empresas, de una manera amplia y excesiva, por el contenido generado por los usuarios.
    En un correo electrónico al que tuvo acceso the Guardian, el consejero de políticas públicas de Google, Stewart Jeffries, describió el proyecto como una “legislación controvertida” que socava “uno de los estatutos fundamentales para Internet”, en referencia a la Sección 230 de la CDA. Jeffries también señaló la labor de Google en la lucha contra la trata de personas, en la que se incluye impedir a sitios como Backpage.com que hagan publicidad, y crear una herramienta, Thorn, que escanea anuncios para detectar posibles víctimas infantiles, desarrollada por sus ingenieros para la organización benéfica dedicada a la lucha contra la explotación.
    El grupo Internet Association, que representa a gigantes de Silicon Valley como Google, Amazon, Facebook y Twitter, firmó una carta junto a otras patronales dirigida a Portman y Blumenthal. Argumentaban que, mientras que “personajes aislados” como Backpage.com deberían hacerse responsables, la ley de tráfico sexual “socavaría gravemente una protección fundamental para las empresas de Internet legítimas y sería contraproducente para los esfuerzos de esas empresas en la lucha contra los delitos de trata”.
    “La Sección 230 de la CDA es la protección legal fundamental de los servicios en línea”, decía la carta. “Sin esta protección, esos proveedores de servicios se verán forzados a pecar de cautelosos y quitar el contenido generado por los usuarios o afrontar una responsabilidad insostenible por el contenido de los usuarios que terminaría dañando a la creación de servicios en línea legítimamente diversos”.
    El portavoz del senador Portman, Kevin Smith, dijo a the Guardian que las peticiones de las tecnológicas eran “absurdos e irrisorios”. “Hicimos las debidas comprobaciones, nos reunimos con las tecnológicas durante meses pero no nos ofrecieron ninguna respuesta constructiva”, dijo. “Es triste que se opongan a una ley de dos páginas para ayudar a impedir la explotación sexual en Internet de mujeres y niños”.
    Para la directora de la Coalición contra el Tráfico de Mujeres, Taina Bien-Aimé, “no se trata de un tema de libertad de expresión sino de un asunto penal”. “Internet se ha convertido en una herramienta fácil de usar, casi sin riesgo y con grandes ganancias para la actividad ilegal de compra y venta de mujeres jóvenes en estado de vulnerabilidad”.
    Debido a las protecciones que establece la Sección 230, se han rechazado varias de las demandas que víctimas de la explotación sexual presentaron contra Backpage.com.
    El nuevo proyecto de ley tiene 28 copatrocinadores en el Congreso, tanto de izquierda como de derecha, una poco habitual demostración de consenso en Washington.
    El mes pasado, unos 50 fiscales de distrito y de otros territorios de EEUU firmaron una carta respaldando la campaña para modificar la CDA de manera que permita enjuiciar a las empresas que avalen, faciliten o asistan la explotación sexual en Internet.
    En los últimos días, el apoyo para el proyecto de ley se intensificó: figuras públicas como la cómica Amy Schumer y la exembajadora de la ONU Samantha Power pidieron a la gente que respalde el proyecto.
    Una persona cercana a la discusión entre las tecnológicas y los patrocinadores del proyecto en Washington dijo que la pelea era, en algunos aspectos, una demostración de la creciente importancia de Silicon Valley.
    “Hay una cierta dosis de arrogancia en este asunto, donde muchos miembros de la comunidad tecnológica se creen intocables”, dijo. “Su cuenta de resultados es más importante que cualquier otra cosa, incluso más que los intentos lógicos para controlar la explotación sexual en Internet”.

    Olivia Solon y Sabrina Siddiqui
    The Guardian / El Diario (España)

    Traducido por Francisco de Zarate

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    Como presidenta firmó el decreto que autorizó la intervención del Ejército en Tucumán. Provincialmente, el peronismo y el radicalismo recibieron de brazos abiertos al ensayo general del genocidio.

    Las semanas previas al inicio de la megacausa por el Operativo Independencia se especuló sobre la posibilidad de que María Estela Martínez de Perón -más conocida como Isabelita- fuese citada a declarar. En consecuencia con las cuatro décadas en donde la “sociedad civil” estuvo lejos del banquillo de los acusados, la Justicia Federal desestimó tanto la imputación de la viuda de Perón como un llamado a declarar como testigo. Un capítulo más del pacto tácito en el régimen político, judicial y económico que, desde 1983, busca dejar atrás las responsabilidades compartidas en los años de plomo y maquillar las continuidades.
    El Operativo Independencia se inició con un decreto secreto firmado por Martínez de Perón (el N° 261, fechado el 5 de febrero de 1975). Allí instaba al Ejército a “ejecutar las operaciones militares que sean necesarias a efectos de neutralizar y/o aniquilar el accionar de elementos subversivos que actúan en la provincia de Tucumán”. El gobierno peronista se aprestaba a una respuesta de mayor tenor para intentar disciplinar a los sectores del movimiento obrero y popular que avanzaban en su radicalización (posteriormente habrá un pico con el paro general en las jornadas de junio y julio de 1975). Pronto, la acción militar que involucró a unos 5000 efectivos no se circunscribió a la compañía de monte del ERP -integrada por alrededor de 100 hombres- sino que se extendió en todo los pueblos azucareros. Los métodos: secuestro, desaparición forzada y tortura de personas en centros clandestinos de detención.
    El decreto de Martínez de Perón es, en un sentido, un corolario de las políticas represivas que ejecutó el propio Juan Domingo Perón mientras implementaba el Pacto Social. Se puede citar por caso la actitud del viejo caudillo al fomentar el golpe policial en Córdoba conocido como “Navarrazo”, a la par de avalar la ofensiva sobre los gobernadores del “peronismo de izquierda”. Además hubo iniciativas como endurecer las penas del Código Penal y, en septiembre de 1974, una sanción express de una “ley de seguridad nacional” que habilitaba represiones. En simultáneo se aceitaba la Triple A como banda parapolicial con base en el Ministerio del Interior de López Rega.
    Esta secuencia de hechos deja sin consistencia la interpretación exculpatoria de Martínez de Perón (y así del peronismo) que afirma que hubo un malentendido en la interpretación del decreto, en particular del término “aniquilar”, por parte de las fuerzas armadas. Pero esta interpretación también se cae si retoma los dichos y actitudes de la viuda de Perón.
    En abril de 1975, Martínez de Perón llegó a Tucumán para saludar a las tropas. “Vengo para presentar mis respetos a quienes ofrendan sus vidas para la tranquilidad de los argentinos. Hoy vengo aquí a rendir mi tributo al Ejército argentino. El Ejército es hijo del pueblo y lo será siempre”, dijo en su paso por Santa Lucía, uno de los epicentros de la represión. Muchas declaraciones de ese tenor pueden encontrarse en el trabajo Responsabilidad civil y genocidio de Matías Artese y Gabriela Roffinelli.
    En los hechos, Martínez de Perón nombrará como nuevo comandante general del Ejército a Jorge Rafael Videla en agosto. Luego en octubre el senador peronista Ítalo Luder firmó como presidente interino una serie de decreto legalizando la participación de las Fuerzas Armadas para “aniquilar el accionar de los elementos de los elementos subversivos en todo el territorio nacional”.
    El rol activo del peronismo fue acompañado por el otro partido principal del régimen: la Unión Cívica Radical. En su libro El Dictador, María Seoane y Vicente Muleiro afirman que “a instancias de VIdela y Viola, Anaya [por entonces jefe del Ejército] se reunió con (Ricardo) Balbín y con Luder para definir el apoyo del radicalismo al decreto de intervención militar en Tucumán”.
    Sobre el final del periódo de Vilas, Balbín decía que “las FFAA están realmente puestas al servicio de las instituciones y de nuestro sistema democrático”. Por esos días, un joven senador llamado Fernando De la Rúa promovió una vista de políticos y periodistas a Tucumán para “contrarrestar la campaña que se había iniciado en el exterior, tendiente a denunciar violaciones a los derechos humanos en la represión militar de la guerrilla”. Otro senador radical, el cordobés Eduardo Angelóz, afirmaba en febrero de 1976 que “la actual conducción militar es la cúpula más inteligente de los últimos 30 años, la que ha de recoger, con seguridad, este reclamo de la civilidad para tratar de poner todo su esfuerzo para salvar las instituciones del país”.
    El rol del peronismo y el radicalismo también se tradujo en la política tucumana. El gobernador de ese entonces, electo en 1973, era Amado Juri, “un histórico del PJ (...). No había razones para sacarlo del cargo. Por eso el Operativo Independencia no incluyó la intervención federal”, sintetiza María Sáenz Quesada en La Primera Presidente, una biografía de Martínez de Perón. “Estamos cumpliendo con la consigna del General Perón de hacer la revolución en paz con la verdad, con la razón, con la justicia de nuestras realización, y no con la sangre y la violencia como pretende la subversión apátrida a la que felizmente nuestras gloriosas Fuerzas Armadas y de Seguridad están combatiendo con heroica decisión para erradicarla definitivamente de nuestro suelo”, fueron las clarificadoras palabras de Juri en enero de 1976.
    Similares expresiones tuvieron los intendentes, como el capitalino Carlos María Torres, parlamentarios y dirigentes del sindicalismo peronista ortodoxo. “Los bloques políticos integrantes del Honorable Senado de la provincia declaran (...) defender nuestra tradición y vocación de vida argentinista y profundamente cristiana, respetando la voluntad mayoritaria del pueblo ratificar una vez más el inquebrantable y decidido apoyo a las Fuerzas Armadas y de Seguridad en su lucha patriótica contra la subversión y el terrorismo para mantener la estabilidad de las instituciones democráticas”, dice una declaración de diciembre de 1975, firmada por los bloques del PJ, la UCR y Vanguardia Federal.
    Tras el decidido apoyo al Operativo Independencia, algunos integrantes puntuales de estos dos partidos fueron detenidos, como fue el caso de Juri, o secuestrados y desaparecidos luego del 24 de marzo de 1976. Esto no impidió que los partidos sigan colaborando, por ejemplo, en las intendencias. En todo el país, el radicalismo tuvo 310 intendencias, mientras que el peronismo 169; el Partido Demócrata Progresista 109, el Movimiento de Integración y Desarrollo 94, Fuerza Federalista Popular 78 y 44 entre otros partidos.
    Tras 1983, el peronismo y el radicalismo serán garantes de las leyes de obediencia debida y punto final, y los indultos. Aunque en los últimos años se reactivaron los juicios por la dictadura, ninguno de estos dos partidos fue llamado por la justicia para dar cuenta de sus responsabilidades. La ausencia de Martínez de Perón y de cada funcionario involucrado durante la megacausa del Operativo Independencia suma un nuevo capítulo de impunidad.

    Maximiliano Olivera
    @maxiolivera77

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    Hechos reales que niega el presidente estadounidense

    El océano Atlántico ha experimentado en las últimas semanas potentes y peligrosos fenómenos naturales al pasar simultáneamente por sus aguas tres poderosos huracanes y dejar en las tierras impactadas, desastres materiales y humanos.
    José, y sobre todo Irma, arrasó con las islas de San Martin, Antigua y Barbudas y provocó numerosos daños en Puerto Rico, República Dominicana, Cuba, mientras Katia arremetía contra México
    En su desastroso paso, Irma llegó hasta territorio norteamericano, y unido al Harvey, que semanas antes penetró por Texas con enorme cantidad de agua y viento, costarán a Estados Unidos 290 000 millones de dólares, equivalentes a 1,5 % del Producto Interno Bruto (PIB) según informó el servicio meteorológico privado Accuweather.
    El Centro Nacional de Huracanes Estadounidense, explicó que al sureste de Houston, se detectaron 125,27 centímetros, superando el récord precedente de 121,9 establecido durante el ciclón tropical Amelia de 1978, en Medina (Texas).
    La formación simultánea de tres huracanes en la cuenca atlántica, como fueron los casos de Irma, José y Katia es poco frecuente, unido a la potente intensidad que alcanzaron de 5, 4 y 3 en la escala de Richter.
    Las últimas ocasiones en que simultáneamente llegaron dos huracanes a esa categoría sucedieron en 1935 y 2010.
    Con vientos de 295 kilómetros por hora durante 35 horas, Irma se convirtió en el huracán de mayor duración con semejante intensidad desde que se tienen datos sobre estos fenómenos, según el meteorólogo cubano José Rubiera. Irma superó el récord del tifón Haiyan, que en 2013 en Filipinas, suscitó vientos de la misma magnitud durante 24 horas y dejó más de 7 000 muertos y desaparecidos.
    El presidente norteamericano Donald Trump, ha venido declarando desde 2012 que “El concepto de calentamiento global fue creado por y para los chinos para hacer no competitiva a la manufactura de Estados Unidos".
    Durante la campaña electoral, el republicano repitió varias veces que el cambio climático era un “engaño” y no era un gran creyente en la contribución del hombre al cambio climático.
    Tras ganar las elecciones aseguró tener una “mente abierta” sobre el asunto, pero canceló las futuras regulaciones que impondría el gobierno de Barack Obama para adaptarse a los Acuerdos de París.
    Pero no han sido solo los huracanes los que han golpeado últimamente a Estados Unidos. Extensos incendios, que ya consumieron más de 4 300 kilómetros cuadrados, han ocurrido desde Nuevo México y Arizona, hasta Washington y Montana, afectando también zonas de Texas, Oklahoma, Kansas, Florida y Colorado.
    Las condiciones calurosas y secas empeorarán la situación, explicó en un parte el Servicio Meteorológico Nacional que advirtió de la presencia de tormentas secas, con rayos pero sin lluvia, pueden provocar más fuegos.
    En las recientes semanas, los bomberos han estado luchando contra 45 incendios a través de la parte occidental de Estados Unidos, detalló el Servicio Forestal estadounidense.
    Solo en California, bajo las condiciones calurosas y secas existentes, miles de californianos evacuaron sus hogares debido al peligro de los incendios forestales, mientras 5 000 bomberos luchan contra 14 fuegos diferentes en todo el Estado.
    Al menos 17 estructuras, incluyendo casas, fueron destruidas por el fuego en el Estado, mientras que otras cinco resultaron dañadas, dijeron las autoridades. Unas 5 400 estaban amenazadas.
    Pese a todos esos desastres, Trump retiró a su país del Acuerdo de París sobre cambio climático aprobado por 195 países en diciembre de 2015 y que tiene como fin ir reduciendo las emisiones de gases invernaderos a partir de 2020.
    Durante un anunció realizado desde la Casa Blanca el pasado mes de junio, el presidente adujo que "para cumplir mí solemne deber de proteger a Estados Unidos y a sus ciudadanos, mi país se retirará del acuerdo climático de París” y agregó que pedirá renegociar el tratado "en términos justos para Washington" como condición para retornar al mismo.
    El mundo quedó en ascuas ante la declaración del mandatario y hasta sus aliados de la Unión Europea expresaron: "Estamos completamente convencidos de que el Acuerdo de París no se puede volver a negociar, ya que es un instrumento vital para nuestro planeta, nuestras sociedades y nuestras economías".
    Alrededor de 400 especialistas y profesionales de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, incluyendo a 30 premios Nóbel, en una carta publicada en el portal Climate Interactive denunciaron que “esa decisión traerá graves y largas consecuencias para el clima de nuestro planeta y el incumplimiento del Acuerdo empeorará claramente las perspectivas de calentamiento global”.
    El magnate republicano aclaró el porqué de su decisión al agregar que “abandonar el Acuerdo de París ayudará a las industrias de petróleo y carbón. Fui elegido para representar a los ciudadanos de Pittsburg, no a los de París".
    Desgraciadamente, el multimillonario presidente deja a la deriva a millones de personas con menos recursos en su país y en el mundo que deberán enfrentar cada día mayores y más fuertes embates de desastres naturales, mientras que abre las oportunidades para que las empresas transnacionales continúen enriqueciéndose.
    En conclusión, Trump y su equipo de dirección no desean salvar el futuro del planeta aunque con ello desaparezcan no solo sus negocios y edificaciones suntuosas sino también la especie humana.

    Hedelberto López Blanch

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    Los jóvenes son un factor explosivo en la historia, capaz de poner en jaque al poder existente con sus ideas y su cuerpo. Ésta es la amenaza que la dictadura pretendió borrar aquel septiembre de 1976, y es el legado que retomamos hoy en las calles.

    ¿Qué escriben nuestros lápices?

    A mediados la década del 60, el boom económico posterior a la Segunda Guerra Mundial llegaba a su fin y el capitalismo mostraba los límites de su recuperación. El imperialismo desparramaba su napalm en Vietnam y los pueblos oprimidos levantaban su cabeza. Fue entonces cuando en todo el mundo –desde Europa hasta Latinoamérica-, obreros y estudiantes confluyeron en luchas que cuestionaron el corazón del sistema. En Argentina, este proceso tuvo su expresión en distintos hitos cuyo punto culminante fue aquella gran gesta de la clase obrera argentina: el Cordobazo.
    En 1970, durante el ascenso revolucionario más importante de la historia argentina, codo a codo con los jóvenes trabajadores, los universitarios y los secundarios tuvieron un protagonismo indiscutible. Un ejemplo fue la pelea que desarrollaron a lo largo de 1975 en La Plata y otras ciudades que, lejos de limitarse al boleto estudiantil, mostraba los mejores elementos de una generación que sostenía en alto las banderas de la insurrección.
    Por ello, cuando en septiembre del año siguiente, la dictadura -a cargo del Batallón 601 del Servicio de Inteligencia del Ejército y la Policía de la Provincia de Buenos Aires- chupó y torturó a diez de estos jóvenes, lo hizo como parte de un plan sistemático para borrar a la vanguardia que constituía su mayor amenaza. Tenían entre 14 y 17 años y eran, en su mayoría, militantes. Claudio de Acha, Horacio Úngaro, María Claudia Falcone, Francisco López Muntaner, María Clara Ciocchini y Daniel Alberto Racero aún continúan desaparecidos, y Gustavo Calotti, Pablo Díaz, Patricia Miranda y Emilce Moler lograron sobrevivir.

    Cinceles del futuro

    Gustavo Calotti, uno de los estudiantes que vivió luego de haber sido sometido en los Centros Clandestinos de Arana y el Pozo de Quilmes, la Comisaría 3 de Valentín Alsina y la U-9 de La Plata, afirmaba: “Se construyó una historia con el boleto estudiantil y se hizo de ésta un símbolo que vació el contenido”. Esto no es casual. Las clases dominantes se han empeñado una y otra vez en limar el filo rebelde de nuestra historia, negándola o convirtiéndola en un instrumento para sus propios fines. Son aquellos que reivindican discursivamente a la “juventud maravillosa” pero alertan que los tiempos han cambiado, que ya no se necesita pelear para alcanzar nuestras conquistas. Los que, con su cinismo habitual, apoyan a candidatos enemigos de los laburantes y los jóvenes, mantienen la precarización laboral y las policías asesinas así como la impunidad de ayer y de hoy, pero instituyen el 16 de septiembre como “Día Nacional de la Juventud”.
    El pensador marxista Walter Benjamin entendía que “la imagen de los antepasados esclavizados” constituye, para los explotados, “el nervio de su mejor fuerza”. Para él, la propia revolución podía ser entendida como un “salto de tigre al pasado” y, en este sentido, decretaba: “tampoco los muertos estarán seguros ante el enemigo cuando éste venza”.
    A lo largo de la última dictadura militar desaparecieron 250 jóvenes entre 13 y 18 años y, de acuerdo con la CONADEP, el 21% del total de los perseguidos y encarcelados provino de secundarios y universidades. El propio Ramón Camps, a cargo del operativo de septiembre del 76, justificó los secuestros por el "accionar subversivo en las Escuelas". Lejos de ser una“revuelta estudiantil y utópica”, como muchas veces se pretende, los secundarios se alzaron para transformar radicalmente al mundo.
    Para nosotros, desde la Juventud del PTS en el Frente de Izquierda y las agrupaciones No Vamo a Calmarno y En Clave Roja, el día de hoy no es una fecha para conmemorar pasivamente. Sino que es un día de memoria viva, donde marchamos contra las fuerzas represivas, los burócratas sindicales, las cúpulas eclesiásticas y los entregadores, que fueron los aliados del Proceso y continúan hoy garantizando la represión y la persecución.
    Por eso, hoy marchamos para exigirle al Estado la aparición con vida de Santiago Maldonado y que no se transforme en otro monumento a la impunidad como es el caso de Julio López. Nosotros no contraponemos desaparecidos con desaparecidos, luchamos contra la impunidad y contra los encubridores de ayer y hoy, y este lunes nos va a encontrar otra vez en las calles, 11 años después de la desaparición de Julio López.
    Magalí, referente del Carlos Pellegrini y la agrupación En Clave Roja nos dice: “41 años después, las fuerzas represivas siguen fieles a su rol. A mí no me van a contar lo que son, mi abuelo fue asesinado por la triple A, en el 2014 enfrentamos a la gendarmería en LEAR, hace unos meses en el desalojo de Pepsico, y todos los días se quieren meter a los colegios tomados y amedrentarnos. No les tenemos miedo, los enfrentamos en todos lados. Por eso yo retomo la lucha por cambiar este sistema de raíz que dieron nuestros compañeros desaparecidos de la Plata y toda su generación.”
    Los lápices siguen escribiendo porque no vamos a dejar que conviertan en papel mojado lo que fue marcado a fuego. La pregunta está planteada: ¿qué vamos a escribir hoy? En momentos de convulsión, los jóvenes se muestran como un factor decisivo para girar el curso de los acontecimientos. Lo que está en disputa es cómo nos preparamos y bajo qué banderas lo hacemos.

    Jazmín Pecci

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    Benjamin Netanyahu acaba de pasar por Argentina, la primera escala de una gira de 10 días que sigue por Colombia y México y culmina en Nueva York, donde se reunirá con el presidente norteamericano y participará en la Asamblea General de Naciones Unidas.

    Mientras que en otros rincones del mundo Netanyahu es considerado un criminal de guerra, Mauricio Macri lo recibió como un “amigo”. Le dio la tribuna de la Casa Rosada para que planteara su pliego de reclamos y condenara a Irán, acusando a este país de “promover el terrorismo” en Barcelona, París y Londres, sin importar que el Estado Islámico que ha reivindicado esos atentados, es un enemigo acérrimo del régimen iraní.
    Desde sus años de jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Macri viene construyendo una relación institucional y personal con Netanyahu. Es conocida su predilección por los servicios de inteligencia del estado sionista. Con su llegada a la presidencia estos vínculos se han estrechado. Gran parte de la novedosa parafernalia represiva y de vigilancia que despliegan las fuerzas de seguridad locales son de factura israelí y han sido probadas primero en las calles de Cisjordania y los territorios ocupados contra la resistencia palestina.
    Los beneficios parecen ser mutuos. Netanyahu usó su visita a la Argentina para amplificar su mensaje a Washington. Macri para agitar la causa contra CFK por el memorándum de Irán, que sirve tanto para profundizar la polarización electoral como para licuar el impacto del caso Maldonado.
    En Colombia Netanyahu jugará aún más de local. Los gobiernos de la derecha colombiana han sido aliados incondicionales, al punto de ser uno de los pocos países de la región que sigue sin reconocer en Naciones Unidas al Estado Palestino. Los une la guerra sucia y el terrorismo de estado, en Colombia contra las FARC, en Israel contra la resistencia palestina.
    En México habrá que ver, más allá de la buena voluntad del gobierno de Peña Nieto y de los múltiples negocios, cómo se digiere el apoyo explícito que Netanyahu le dio a Trump para la construcción del muro fronterizo.
    La gira latinoamericana de Netanyahu hay que leerla como una parte de una política exterior proactiva que intenta aprovechar el clima geopolítico más friendly para los intereses de la extrema derecha sionista, bajo la cobertura de la “guerra contra el terrorismo”, creado por la llegada de Trump a la Casa Blanca y, en particular, por el cambio de signo político en América Latina, con gobiernos más proclives al alineamiento automático con la Casa Blanca. Hay que recordar que durante las dos presidencias de Obama las relaciones entre Tel Aviv y Washington habían alcanzado su punto más bajo, aunque sin cuestionar la alianza estratégica entre Estados Unidos e Israel. Netanyahu consideró casi una traición el acuerdo nuclear con Irán y desafió la política diplomática del entonces presidente norteamericano incrementando la construcción de asentamientos de colonos en Cisjordania y Jerusalén.
    Los objetivos del primer ministro israelí, más políticos que económicos (aunque también los tiene), son precisos y ambiciosos teniendo en cuenta la crisis interna de su gobierno y el desprestigio del Estado de Israel por sus crímenes de guerra. Estos incluyen:
    Recomponer la legitimidad internacional del Estado de Israel, en particular, generar una contratendencia a la exitosa campaña BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones) de la que participan centenares de organizaciones y académicos de todo el mundo, entre ellos muchos de origen judío, que pone en primer plano la condena a la ocupación militar y el terrorismo de estado ejercido contra el pueblo palestino.
    Revertir la llamada “mayoría automática” en las Naciones Unidas, donde por primera vez en diciembre del año pasado, la abstención de Estados Unidos –aún bajo la presidencia de Obama pero ya con Trump electo- permitió que prosperara una condena a Israel por la expansión de los asentamientos ilegales en territorios palestinos.
    Crear, si no un sistema de alianzas, al menos una masa crítica de apoyo en la “comunidad internacional” que decida a Trump y al congreso norteamericano a endurecer la política contra Irán. Esto implicaría de mínima reformular los términos del acuerdo nuclear y de máxima repudiar este acuerdo sin descartar alguna acción militar puntual contra objetivos iraníes. En esto Israel tiene un acuerdo de conveniencia con la monarquía de Arabia Saudita que rivaliza con Irán por la hegemonía regional.
    Garantizar que nunca va a existir un Estado palestino, ni siquiera en la configuración actual de gueto y absolutamente compatible con un régimen de apartheid.
    Sin embargo, no todo es alegría para Netanyahu. En el plano externo acaba de sufrir un golpe con la suspensión por parte de los gobiernos africanos de la promocionada primera cumbre entre Israel y África que se iba a realizar en octubre y que era resistida por movimientos solidarios con el pueblo palestino.
    En cuanto a la geopolítica regional, está claro que a Trump no le falta voluntad para avanzar contra el régimen iraní. De hecho su primer viaje al exterior, que fue al Medio Oriente, culminó con la conformación de una “alianza sunita” contra Irán encabezada por Arabia Saudita. Pero a poco de andar, se mostró que esta política exacerbaba al extremo los conflictos en una región ya incendiada. Además de que por ahora, el conflicto con Corea del Norte (es decir, con China) concentra gran parte de la política exterior norteamericana.
    En el plano interno, su gobierno, una coalición inestable de organizaciones e individuos de la extrema derecha sionista, atraviesa una crisis de magnitud.
    Netanyahu está siendo investigado por al menos tres casos de corrupción, uno involucra también a su esposa y miembros de su familia. En un acto organizado por el Likud, el partido de la derecha al que pertenece Netanyahu, el primer ministro acusó a la oposición, a la “izquierda” y a los medios de querer darle un “golpe de estado” y reemplazar su gobierno por otro que haga “concesiones a los palestinos”. Esto lo lleva a sobreactuar las medidas contra la población palestina, desde la expansión de los asentamientos hasta pedir la pena de muerte para “terroristas” y amenazar con cerrar la filial israelí de la cadena Al Jazeera.
    Por ahora mantiene la unidad de su partido, pero si llegaran a prosperar las denuncias no se puede descartar una escalada de la crisis política. El antecedente más próximo es el del ex primer ministro Ehud Olmert que renunció para evitar ser destituido por casos de corrupción, y fue sentenciado a un año y medio de prisión.
    El otro gran escándalo que enfrenta por estos días Netanayahu es su lentísima reacción contra las manifestaciones neonazis en Charlottesville, Estados Unidos, y la indulgencia ante las declaraciones justificatorias de Trump en uno de los peores hechos de violencia racista. Por si fuera poco, su hijo le viene dando también dolores de cabeza. A Netanyahu junior se le ocurrió caricaturizar a enemigos de su padre, entre ellos el magnate Soros y al exprimer ministro Ehud Barak, con simbología antisemita, lo que fue celebrado por grupos de la “alt right” norteamericana.
    Aunque parezca un oximoron, lo que une a la extrema derecha neonazi y nativista que está con Trump con la extrema derecha sionista es el racismo, el colonialismo y la xenofobia. Contra las minorías latinas, los negros, los árabes y musulmanes.
    Los crímenes del Estado de Israel contra el pueblo palestino son cada vez más difíciles de ocultar. No solo las grandes masacres, como la operación “Margen protector” para nombrar solo la última guerra israelí contra la Franja de Gaza, sino la pesadilla de la vida cotidiana de millones de palestinos que viven bajo la ocupación militar, como ciudadanos de segunda en Israel o como refugiados permanentes en Jordania y otros países de la región.
    La maniobra de equiparar la crítica al estado sionista con el antisemitismo ha perdido efectividad. Entre aquellos que denuncian esta situación colonial hay decenas de miles de personas de origen judío que forman parte de campañas como BDS. El historiador Ilan Pappé ha documentado valientemente no solo el “hecho colonial” de la fundación del estado sionista sobre la base de la limpieza étnica de la población local, sino la perpetuación del terrorismo de estado, al que llama “genocidio incremental”. Y contra la reafirmación del carácter exclusivamente judío del estado sionista, proponen un estado único binacional, acercándose a la posición de la izquierda árabe laica que encarnaban figuras como el intelectual Edward Said.
    Este debate estratégico está abierto. Pero más allá de cómo se resuelva, la situación colonial que está en la esencia misma del estado sionista y que es un componente fundamental de la política imperialista en el Medio Oriente es lo que recrea permanentemente, desde Argentina hasta Estados Unidos, y desde Europa hasta África, la solidaridad de los explotados y oprimidos con la resistencia del pueblo palestino y la defensa de su derecho a la autodeterminación nacional.

    Claudia Cinatti

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    Ninguna otra sociedad vive en un estado tan profundo de negación como Israel. Es por eso que en este año 5778 (año judío, N. de E.) no hay ninguna posibilidad de cambio aquí.

    El año judío que acaba de terminar, 5777, ha sido maravilloso. El verano estuvo lleno de acontecimientos musicales, nunca ha habido un verano como este en el parque Yarkon de Tel Aviv. Todos actuaron allí, a pesar del movimiento de boicot, desinversión y sanciones y de Roger Waters. Dicen que la gente lo pasó muy bien. El invierno también trajo muchos placeres, al igual que la primavera y el otoño.
    Nunca se han vendido tantos automóviles nuevos aquí (excepto el año anterior). Los jeeps están primero en el gráfico de ventas. El aeropuerto Ben Gurion registró otro récord en el número de pasajeros, tanto saliendo como llegando. Casi todo está agotado. Intente conseguir una reserva de restaurante. Trate de enganchar un vuelo a Nueva York. Trate de conseguir un chándal en la nueva tienda de ropa deportiva Decathlon cerca de Tel Aviv. Trate de conseguir un espacio de estacionamiento. Intente avanzar a través de las muchedumbres en el puerto de Tel Aviv apenas antes del atardecer en el verano tardío. La cocaína en los clubes nocturnos se está vendiendo como el agua, así como el alcohol.
    Los centros de entretenimiento están llenos, al igual que los sitios al aire libre. Hay centros comerciales en cada intersección. Estacionamientos en cada esquina, pero no un lugar de aparcamiento. El concepto de hora punta es una cosa del pasado, ahora hay constantes atascos de tráfico. Y desde hace mucho tiempo todos los trabajadores tienen coche.
    Europa está explotando con ataques terroristas mientras aquí hay algunas personas con cuchillos en el otro lado de las colinas oscuras, en los territorios. Está más seguro en nuestras calles de la ciudad en la noche que casi en cualquier capital occidental. Europa tiene millones de refugiados mientras que en Israel hay apenas 40.000 solicitantes de asilo y sólo uno logró pasar por las vallas el año pasado.
    Fue un año sin guerra, incluso durante el verano. Puede haber habido derrotas de fútbol, ​​pero hubo una medalla histórica en gimnasia rítmica. El desempleo había bajado y la esperanza de vida había aumentado. Hay tantas grúas de construcción en Tel Aviv como en Shanghai. No hay calle sin proyecto de construcción. Se elevan rascacielos junto con las rotondas de tráfico, túneles, excavaciones, pavimentación, expansión, conservación y renovación. Todo el país está lleno de polvo de construcción.
    Las charlas del café giran sobre lo mismo: dinero. Intenta escuchar. Se trata de dinero en todas sus formas cuánto cuesta esto o aquello. Los precios son altos pero las protestas han caído. Porque así es en el paraíso cuando todo es atractivo.
    Algunos sufren y algunos están oprimidos, pero sus voces no se escuchan. La gente está exultante. Por favor, no les moleste. Las manifestaciones son malas. Perturban a los vecinos y causan atascos de tráfico. Las investigaciones policiales, la corrupción, los casos criminales, también son malos, pero no lo suficiente como para agitar a la gente. Un nuevo restaurante gourmet asiático acaba de abrir y dicen que es fantástico.
    Desde el exterior parece increíble. Desde el interior parece igualmente increíble. Un año tan malo disfrazado de tan buen año. La putrefacción se ha extendido a una velocidad espantosa, extendiéndose a cada campo, mientras la exaltación ha aumentado al mismo ritmo. La democracia se daña diariamente, incluso para los judíos israelíes. Ha habido decretos cada vez más locos, sin embargo los israelíes dicen que todo está bien. En el Día Internacional de la Felicidad de este año, Israel ocupó el puesto 11 entre Suecia y Costa Rica. ¿Y los Estados Unidos? Israel está tres lugares más arriba. ¿Qué más podemos pedir?
    Sería tan bueno si no fuera tan malo. No hay otra sociedad viviendo en tan profunda negación. Israel nunca se ha mentido a sí mismo como lo está haciendo ahora. Cada paquete turístico y mini Jeep sólo ha intensificado la represión y la ceguera. Es una danza de autoengaño, una orgía nacional de distracción. Los que sufren no cuentan. La angustia está oculta, la podredumbre cubierta. Y los medios de comunicación participan con entusiasmo.
    Pocas personas tienen alguna idea de lo que está pasando aquí por la noche en los clubes nocturnos. Pregunte a cualquier taxista y él le dirá. Pocos saben también lo horrible que es la ignorancia entre los jóvenes y lo que esto anuncia para el futuro. Pocos se preocupan por él. Pocos saben cómo es la ocupación y aún menos quieren saber. Pocos saben hacia dónde nos dirigimos y pocos quieren saberlo. En este estado de cosas no habrá cambio positivo. ¿Por qué debería haberlo?
    Todos las señales indican que seremos bendecidos en 5778, tal como lo hemos sido en el último año. No más profecías de condenación. No más siembra de desaliento. Los israelíes están exultantes y ellos saben por qué.

    Gideon Levy, corresponsal de Haaretz.

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    La ONU también prevé en 2017 una cifra récord en la producción mundial de cereales

    El 26 de septiembre Naciones Unidas conmemora el Día Internacional para la Eliminación Total de las Armas Nucleares. La ONU recuerda que hoy existen en el mundo cerca de 15.000 armas de estas características, y que los países que las poseen cuentan con programas de “modernización” a largo plazo, lo que incluye la dotación económica. Asimismo, más de la mitad de la población mundial vive en países que disponen de este tipo de armamento o forman parte de “alianzas” nucleares. Naciones Unidas informa que, tomando como referencia 2016, no se ha destruido ningún arma nuclear de acuerdo con lo establecido en los tratados, ni tampoco existen negociaciones en marcha; sin embargo, “ha habido importantes reducciones de armas nucleares desplegadas desde el apogeo de la 'guerra fría'”, señala la ONU. Otro motivo de preocupación para Naciones Unidas es que la doctrina de “disuasión nuclear” se mantiene como factor de la política de “seguridad” de los estados.
    El pasado siete de septiembre la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) anunciaba la posibilidad de que en 2017 se produjera un récord en la producción mundial de cereales, que alcanzaría las 2.611 millones de toneladas, por encima del registro máximo anterior, el de 2016. Así, está previsto que la producción global de trigo en el presente año se eleve a 748,8 millones de toneladas; que la de cereales “secundarios” (como maíz y cebada), a 1.359 millones de toneladas; y que también alcance un récord la producción mundial de arroz: 503 millones de toneladas.
    Son realidades que coexisten. Dos días antes de que se difundieran las previsiones citadas, responsables de la FAO, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) resaltaron que las diferentes sequías dejaron en Etiopía a cerca de 8,5 millones de personas con necesidades de ayuda alimentaria. En regiones como Ogaden (Somali), en el sureste del país, la escasez pluvial se prolongó por tercer año consecutivo. Naciones Unidas concluyó en un comunicado que la muerte de numerosos animales estaba colapsando los medios de vida pastoriles, e incrementando el hambre y la malnutrición en el país.
    Los medios informativos se hicieron eco el 16 de septiembre del informe de la FAO sobre “El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo” (2017). El documento apunta que el hambre afectó durante 2016 a 815 millones de personas en el planeta, lo que representa el 11% de la población mundial. La cifra supone un repunte, afirma Naciones Unidas, tras una década de descenso. Además la ONU subraya la existencia de conflictos -489 millones de personas castigadas por el hambre viven en países afectados por conflictos- y factores como el cambio climático o la crisis económica global como causas del incremento (el hambre afectó en 2016 a 38 millones de personas más que en 2015). Entre otros ejemplos, el documento resalta las hambrunas a principios de 2017 declaradas en Sudán del Sur, donde cinco millones de personas padecen inseguridad alimentaria; y los riesgos de que ocurra otro tanto en Yemen, Somalia y el noreste de Nigeria. La FAO también alerta de que el hambre azota hoy a la mitad de la población en la República Centroafricana.
    En la síntesis del informe de 144 páginas, Naciones Unidas añade que cerca de 155 millones de niños menores de cinco años sufren desnutrición crónica y 52 millones, desnutrición aguda (porcentajes singularmente elevados se registran en la subregión del Asia Meridional). Otro aspecto sobre el que se llama la atención es el de los adultos obesos: 641 millones (13% de los adultos del planeta); además, 41 millones de niños menores de cinco años padecen sobrepeso. Por otra parte, la cifra de mujeres entre 15 y 49 años afectadas por anemia alcanza los 613 millones, lo que supone el 33% de las mujeres en edad fértil de todo el planeta.
    El documento de la FAO analiza el hambre por regiones. Así, el continente más afectado por la subalimentación es África (20% de la población continental); en este punto se observa una notable diferencia entre el África Septentrional, donde las personas que sufren hambre representan el 8,3% de la población, y el África Subsahariana (22,7%). Los mayores índices mundiales se registran en el África Oriental, donde el 33,9% de la población está subalimentada. El segundo continente más castigado por el hambre según la FAO es Asia (11,7% de la población), seguido por Oceanía (6,8%) y América Latina y el Caribe (6,6%); en esta región se observa un agudo contraste entre la población afectada en América Latina (5,9%), y en el Caribe (17,7%). En otra escala se sitúan, según la FAO, América del Norte y Europa, donde las tasas de hambre/población resultan inferiores al 2,5%.
    Otro punto en el que se advierten grandes desequilibrios territoriales es el de los niños con retraso en el crecimiento o “deficiencia” en talla para su edad: la gran mayoría viven en Asia (87 millones) y África (59 millones). En cuanto a la obesidad, se ha producido un incremento a escala global desde 1975, “y el ritmo se ha acelerado en la última década”, apunta el informe “El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo”. De hecho, mientras que en América del Norte, Europa y Oceanía el 28% de los adultos son obesos, el porcentaje se reduce al 11% en África y el 7% en Asia; En América Latina y el Caribe, la obesidad afecta a cerca del 25% de la población adulta.
    “Puesto que las grandes empresas dominan cada vez más los mercados, los alimentos altamente procesados son más fáciles de conseguir, en detrimento de los alimentos y hábitos dietéticos tradicionales”, constata Naciones Unidas. También la anemia afecta a las mujeres en edad reproductiva de modo diferente: más del 35% de las mujeres entre 15 y 49 años en África y Asia, y una tasa inferior al 20% en América del Norte, Europa y Oceanía, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
    El informe de la FAO destaca los conflictos como una causa cada vez más relevante de inseguridad alimentaria y malnutrición en el planeta. La tendencia apunta al crecimiento: más de 100 millones de personas sufrían en 2016 un “nivel crítico” de inseguridad alimentaria, en comparación con los 80 millones de 2015. Actualmente la FAO informa de que 19 países registran crisis prolongadas (14 de ellos desde 2010, la mayoría en África) debido a situaciones de conflicto y violencia, además de otras como grandes sequías (Irak, Afganistán y Siria), el fenómeno El Niño en Sudán, Burundi y la República Democrática del Congo y tanto las inundaciones como los ciclones tropicales en Yemen; en estos casos, una parte significativa de la población es “muy vulnerable” al hambre, la enfermedad y la erosión de los medios de vida.
    Otra consecuencia son los desplazamientos, que afectan a más del 20% de la población en Somalia y Sudán del Sur, y a más del 60% en Siria. Asimismo Naciones Unidas ha informado recientemente de la llegada a Bangladés de 400.000 refugiados de la etnia rohingya (de religión musulmana), que escapan a la “limpieza étnica” en Myanmar (antigua Birmania).
    El informe advierte que muchos de los conflictos que se prolongan en el tiempo franquean las fronteras nacionales y cobran una dimensión regional. Así ocurre en el Cuerno de África y la región africana de los Grandes Lagos; entre Afganistán, India y Pakistán; o en el caso de Camerún, Chad y el norte de Nigeria por la violencia del grupo terrorista Boko Haram. A la afección sobre la vida y los derechos humanos de los procesos señalados, se agrega la dimensión macroeconómica. Así, un estudio reciente de S. Costalli, L. Moretti y C. Pischedda -“The economic costs of civil war”- realizado en una veintena de países, concluye que la existencia de conflictos armados reduce un 17,5% el PIB por habitante (cifra promedio). Sin embargo el porcentaje varía de modo notable según los países, ya que si la caída de la producción en Siria fue, según el citado estudio, del 50% entre 2010 y 2015, la merma del PIB en Libia llegó al 24% en 2014 “después que se desatara la violencia”, apunta Naciones Unidas. En el caso de Yemen, el desplome de la producción nacional osciló entre un 25% y un 35% en 2015, año en que comenzaron los bombardeos en el país liderados por Arabia Saudí.

    Enric Llopis

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    Hay países enteros “secuestrados” por los monopolios mediáticos

    Existe, imperfecta, una cultura de la democracia en Latinoamérica. Una cultura joven que tiene, en su forma teórica y en su forma práctica, años escasos plagados con muchas experiencias amargas. Es, dicho propiamente, la joven “democracia burguesa”. Pero ni su edad, ni su condición de clase, han sido obstáculo para que en su contra se hubieren ensayado todo genero de ataques y deformaciones producto de la avaricia, la alevosía y la obscenidad de quienes impusieron su concepto autoritario de poder disfrazado como “voluntad de la mayoría”. Democracia con avances a pesar de todo.
    Aunque fueron derrotadas las “dictaduras militares”, operan hoy por adentro de las democracias (incluso las burguesas) las tendencias más anti-democráticas. Han logrado infiltrarse, con pasaporte democrático, todas las formas del engaño que encontraron ahí terreno fértil para su irresponsabilidad premeditada. Nada hay qué los obligue a cumplir lo que prometen, nada hay que les limite el exhibirse impúdicamente con sus prontuarios delincuenciales más aberrantes. Nada hay que garantice su lugar al mérito por servir probadamente en la solución de los problemas sociales concretos y, por eso, cualquier “inútil”, sin base social ni electoral, puede llegar a las cumbres de la “fama” inflada con artificios de propaganda. ¿Qué democracia es esa que se sustenta en amenazas contra los pueblos? Hay golpes de estado vestidos de “democráticos”.
    Contra la democracia la “novedad” es una “quinta columna” mass media que afinó métodos y tecnologías para taladrar los núcleos más profundos de la voluntad y operar desde ahí con dispositivos de guerra psicológica capaces de obligar a las víctimas del capitalismo-neoliberal a votar por sus verdugos. Parte de su mejor conquista es convencernos de que no existen y, si se los descubre, mostrar sus camuflajes de “entretenimiento” para hacernos creer que son inocuos, superfluos, divertidos e indispensables. ¿Qué democracia es esa que no sanciona a los traidores del pueblo?
    Operan como una forma mutante de la farándula. Acuden a todos los recursos atesorados por el “show bussines” y juegan con ese tipo de “fama” que crea predilecciones -espejismo- más por las fachadas que por las ideas políticas. Crean la política de la anti-política. Política del des-entendimiento, la indiferencia, la abulia y el abandono de toda responsabilidad social a cambio de designar, de la manera más aséptica posible, un “representante” de “buena apariencia” que haga el trabajo sucio necesario para no perder beneficios. Incluso si todo eso no importa, se ignora y aburre. Chantaje de urnas.
    Operan en la semántica idealista de la felicidad y del cambio. Parlotean sobre la “honestidad” y de la “abundancia” como cuentas de vidrio a cambio de votos. Engañan de manera profesional e impune. Prometen lo mejor del “bien” amorfo y van por el mundo como paladines del “trabajo eficiente” vendiendo planes de “reforma” (reformismo), “ahorro” (ajuste), “productividad” (reforma laboral) y “educación” como panacea mitológica para conjurar todos los males de todos los tiempos. Eso relatado con televisoras, diarios, radiodifusoras, cines, muros, volantes y “actos públicos”. Dicen que no les gusta la “confrontación”, que “ya basta de peleas” entre políticos, que todo lo pasado ya pasó y que el único futuro son ellos.
    Operan en los tuétanos de una democracia porosa y poco rigurosa, pensada para no ser manejada directamente y autónomamente por los pueblos. Una democracia burguesa saturada de dinero lavado con intereses sucios, de lideres sospechosos y de ausencia de pueblo. Hay que ver las cifras del ausentismo. Una democracia que sólo se representa ceremonialmente como trance circense que lo “cambia todo para que nada cambie”. Le llaman “alternancia” pero son los mismos. Siempre los mismos. ¿Qué democracia es esa que se intercambia por bolsas de comida y materiales de construcción?
    Con excepciones honrosas es una democracia joven pero esclerotizada para obturar el paso de cualquier liderazgo distinto al de los intereses burgueses o distinto al de los intereses de sectas. Principalmente de las sectas mediáticas. Si los pueblos viven bajo amenazas explícitas o implícitas; si la extorsión -directa o indirecta- es preámbulo o acompañamiento de la vida diaria; si para emitir sufragios se ha de sufrir todo tipo de ignorancia, desinformación, engaños, demagogias y falacias; si hay acoso, presiones o compra-venta de votos. Si hay cataratas de promesas incumplidas -e incumplibles- a costos de campañas políticas ingentes… El costo promedio de los votos es una pachanga presupuestal sin freno. ¿Qué democracia es esa? En ese paisaje todo logro político desde las bases tiene siempre un valor -y esfuerzo- histórico doble.
    Si la vida y la experiencia política depende casi exclusivamente de lo que se dice y se exhibe en los “medios de comunicación”; si los políticos son personajes efímeros que sólo son vistos en la publicidad del partido en las entrevistas cómodas pagadas para lucirse; si el contacto con la realidad es falsificado con escenarios aparentemente reales y actores contratados como decorado; si la dirección de imagen, moda y pose es más importante que la dirección política de un programa social consensuado… ¿en qué clasificación de la Democracia inscribimos éste repertorio? Jolgorio de publicistas.
    El informe MacBride de 1980 advirtió que el proceso de concentración monopólico de “medios de comunicación” constituía una amenaza a las democracias. La profecía, entonces diagnóstico, se cumplió. Estamos hoy ante un fenómeno viejo en su presencia pero renovado en sus consecuencias que se mueve con toda libertad en el corazón de las democracias burguesas y exige un debate hondo basado en una Semiótica emancipadora que deje ver los estragos y los alcances de un fenómeno que recién comienza su fase actual de exterminio de las democracias con discursos “democráticos”.
    Para poder encontrar respiro hay que frenar la injerencia de lo peor contra los pueblos. Hay que identificar y neutralizar los laboratorios de guerra psicológica que se camuflan como agencias propaganda política. Hay que explicar el nexo entre los monopolios mass media y los candidatos burguesía, especialmente sus nexos serviles. Hay que desmontar el arsenal de armas de guerra ideológica que operan día y noche esparciendo los anti-valores del establishment. Y, sobre todo, hay que democratizar la democracia sin los vicios burgueses que la infectan. Mejorar la organización de los trabajadores. Garantizar el poder del pueblo para los pueblos, que gobierne la voluntad popular. Democratizar las herramientas de comunicación, democratizar la producción simbólica y la cultura. En suma, hacer todo lo posible -y más- para sacudirnos el fardo de falacias e hipocresía de un sistema de representación que debe fenecer en manos de un sistema nuevo de participación amplio, de base, confiable y transformador dispuesto a perfeccionarse desde la praxis y desde la autocritica, científica y permanente. Nada menos.

    Fernando Buen Abad Domínguez

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    En los campamentos de refugiados de Sabra y Chatila, en el Líbano, las Falanges cristianas en connivencia con el ejército israelí llevaron adelante una masacre que costó la vida de 3500 palestinos.

    Como consecuencia de la creación del Estado de Israel, en 1948, muchos árabes que habitaban en Palestina escaparon de las fuerzas armadas israelíes y cruzaron la frontera hacia el Líbano, en donde comenzaron a vivir como refugiados. La Organización para la Liberación de Palestina (OLP), creada 1964, tenía campos de entrenamiento militar en Jordania, pero luego de la masacre que sufrieron sus militantes a manos del rey Hussein, en 1970, en los hechos conocidos como “Septiembre Negro”, la mayor parte de sus miembros huyeron hacia el Líbano. Allí se fueron asentando y consolidando en la zona sur del país desde donde empezaron a llevar adelante ataques contra Israel. Esta situación comenzó a incomodar, cada vez más, los intereses de la clase dirigente cristiana libanesa, que tenía el monopolio del poder político desde que el Líbano dejara de ser una colonia francesa y se independizara en 1946.
    Durante los primeros años de la década de 1970 comenzaron a sucederse enfrentamientos entre las fuerzas cristianas nacionalistas, conservadoras y derechistas contra organizaciones político-militares musulmanas e izquierdistas hasta que en 1975 estalló una guerra civil que iba a durar 15 años. El ejército israelí comenzó a intervenir en el conflicto bélico, a fines de la década de 1970, invadiendo el Líbano y conformando una alianza con las fuerzas cristianas de derecha. Como resultado de esa alianza, en 1982, Beirut fue tomada por las tropas israelíes y estas dejaron como “zona liberada” los campos de refugiados palestinos Sabra y Chatila para que ingresaran las milicias cristianas y masacraran a sus habitantes.

    El Contexto de la Masacre

    El 1 de septiembre de 1982 seiscientos treinta y tres fedayines(1) se embarcaron en el “Mediterranean Star” con destino a Tartus (base naval siria en el Mediterráneo) con el Comando Militar de la OLP. Así terminó la evacuación de las fuerzas militares de la OLP de Beirut. El mismo día el entonces presidente de los Estados Unidos de América (EUA), Ronald Reagan, expuso en una alocución televisada su Plan de Paz para Medio Oriente. Allí sostuvo que:
    “Ya es tiempo de que todos los pueblos de Medio Oriente den prueba de un nuevo realismo: la existencia del Estado de Israel es un hecho consumado… Sin embargo esa legitimidad solo fue reconocida por muy pocos países y negada por todos los países árabes con excepción de Egipto. Israel existe; tiene derecho a existir en paz detrás de sus fronteras seguras y defendibles”(2).
    Al día siguiente de la difusión del Plan de Paz, Israel publicó un comunicado oficial en el que rechazaba, punto por punto, todo lo dicho por Reagan. Para el primer ministro israelí, Menahem Beguin, la aceptación hubiera sido una traición al pueblo israelí. El 5 de septiembre el ministro de defensa, Ariel Sharon, en una suerte de respuesta al Plan Reagan, anunciaba la implantación de tres nuevos asentamientos en la Ribera Occidental. Yitzhak Shamir, ministro de relaciones exteriores, legitimaba los nuevos asentamientos declarando que: “Nos quedaremos en Judea, en Samaria y en Gaza. Nos instalaremos allí y nosotros mismos nos ocuparemos de nuestra seguridad”(3).
    Desde la Conferencia Sionista Extraordinaria, celebrada en New York en mayo de 1942, EUA se había convertido, tomando la “posta” de manos británicas, en el principal promotor y sostenedor del movimiento sionista. Desde mediados de la Segunda Guerra Mundial (SGM) y hasta el presente todas las administraciones estadounidenses han sido las principales aliadas del Estado de Israel. La intermediación de Washington en los Acuerdos de Camp David en 1978, cuatro años antes de las matanzas de Sabra y Chatila, entre Israel y Egipto había posibilitado que el hasta entonces país líder del panarabismo dejara su hostilidad hacia Tel Aviv y reconociera su derecho a existir en Medio Oriente.
    Sin embargo, quizás jugando al “policía malo” y al “policía bueno” o simplemente por tener diferencias entre “amigos” el gobierno de Menahem Beguin hizo oídos sordos a la “paz reaganiana” y tiró más leña al fuego avanzando militarmente sobre Beirut cuando ya se habían retirado buena parte de las fuerzas militares palestinas.
    Por su parte la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), por medio de la agencia telegráfica TASS, sostuvo que la iniciativa estadounidense se inscribía “integralmente en un gran plano cuyo objetivo es el de reforzar la influencia norteamericana en la región del Cercano y del Medio Oriente, cuya importancia estratégica y económica fue subrayada por Reagan”(4). Más adelante, el 15 de septiembre, un día antes de la masacre, el líder político de la URSS, Leonid Breznev, dio a conocer un plan de paz para Medio Oriente con seis puntos centrales, destacándose los tres siguientes : 1) principio de inadmisibilidad de conquista de tierras por medio de la agresión (restitución de los territorios ocupados por Israel en 1967), 2) derecho de los palestinos de volver a sus hogares u obtener una compensación por los bienes que tuvieron que abandonar, 3) debe de establecerse un respeto de las fronteras territoriales de ambos Estados, el judío y el árabe.
    Sí bien en un comienzo Stalin apoyó la resolución 181 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que promovía la creación de dos Estados (uno judío y otro árabe) en Palestina, ya a partir del conflicto del Canal de Suez, en 1956, pero sobre todo luego de la Guerra de los Seis días, en 1967, la URSS e Israel se encontraron absolutamente distanciados, como resultado de la toma de posición de cada Estado en el marco de la Guerra Fría. La venta de armas de Moscú y sus satélites europeos a Egipto, Siria, Libia, etc daba cuenta de los negocios y la tensión político-militar en la zona. En definitiva, sí bien la URSS apoyó diplomáticamente los movimientos antiimperialistas en Medio Oriente no fue mucho más allá.

    Matanzas de Sabra y Chatila

    En el marco de la guerra civil libanesa, el 14 de septiembre de 1982, el líder maronita y mandatario electo libanés Bashir Gemayel fue asesinado junto a cuarenta personas más en un atentado con explosivos contra la sede central de las Fuerzas Libanesas en Beirut. Este hecho, nunca del todo esclarecido, pudo haber sido llevado a cabo por las facciones pro-sirias y pro-palestinas que se enfrentaban a las fuerzas cristianas e israelíes, o por las mismas fuerzas israelíes para justificar su avance sobre Beirut y legitimar el aniquilamiento de las fuerzas palestinas que pudieran quedar en el país luego que la OLP se hubiera retirado días antes.
    Como resultado del atentado dos divisiones del Tzáhal(5), al mando del Ministro de Defensa Ariel Sharón, invadieron el oeste de Beirut al día siguiente, incumpliendo así su acuerdo con los Estados Unidos de no ocupar la parte occidental de la ciudad. El ejército israelí había rodeado, el 15 de septiembre, por completo los Campos de refugiados de Sabra y Chatila, dominando todas las entradas y salidas. Ese mismo día, a última hora, Rafael Eitán, jefe del Estado Mayor, y Ariel Sharon se reunieron con los dirigentes de la Falange(6) cristiano-libanesa en el aeropuerto de Beirut y acordaron maniobras conjuntas para el día siguiente.
    El día 16 casi todas las localidades del país quedaron sometidas al toque de queda israelí. Ese mismo día el embajador de Israel en Washington, Michael Arens, afirmó a una cadena de televisión estadounidense: “Se debe tener en cuenta de que el ejército israelí es hoy la única fuerza verdaderamente estable en el Líbano. ¿Imagínese un minuto lo que sería ahora el Líbano sin el ejército israelí?”(7). El Departamento de Estado, tanto como la Casa Blanca se negaron a condenar la iniciativa militar israelí, sosteniendo que era imperativo restablecer la calma y la tranquilidad.
    El 16 de septiembre la masacre comenzó cuando cientos de falangistas entraron armados a los campos de refugiados y llevaron adelante violaciones, mutilaciones y asesinatos de ancianos, mujeres y niños durante más de 30 horas. Cómo una suerte de apoyo logístico, combinado con una especie de “celebración festiva”, las fuerzas israelíes dispararon bengalas durante la noche con el fin de “iluminar” el trabajo de los falangistas. La responsabilidad del Estado de Israel, con la legitimación diplomática estadounidense, es innegable puesto que fueron sus fuerzas militares las que habían tomado el control absoluto de Beirut, en general, y de los campos de Sabra y Chatila, en particular, generando las condiciones para que los falangistas perpetraran la masacre
    Al menos 3000 refugiados palestinos resultaron asesinados como consecuencia del ataque. El primer ministro israelí, Menahem Beguin, desentendiéndose de la participación de su ejército en la masacre, sostuvo: “En Chatila no judíos mataron a no judíos ¿qué tenemos que ver nosotros con eso?(8). Sin embargo la ciudadanía israelí, a través del movimiento pacifista Shalom Ahshav(9) y la oposición política, desestimando las palabras de su jefe de gobierno, llevó adelante el 25 de septiembre la manifestación más grande de la historia del país exigiendo responsabilidades, dismisiones y una investigación independiente.
    Tanto como la masacre de Deir Yassin(10), el Al Nakba(11) y otras tantas barbaries cometidas contra los palestinos por parte del Estado de Israel, la Masacre de Sabra y Chatila es una herida que no se ha curado y que permanecerá abierta hasta que no se haga justicia con el legítimo derecho del pueblo palestino a vivir en su tierra sin ser oprimido ni explotado.

    Diego Gómez
    Sociólogo

    Notas:

    1. “Luchadores por la libertad” del pueblo palestino. Laicos.
    2. Revista Estudios Palestinos, Número 1 (1984) “Cronología”. Instituto de Estudios Palestinos. Buenos Aires.
    3. Ídem.
    4. Agencia de Telégrafos de la Unión Soviética 2/09/1983.
    5. Acrónimo de Tzava Hahagana LeYisrael (Fuerzas de Defensa de Israel). Nombre genérico para las fuerzas armadas israelíes.
    6. Formación política cristiano-católica inspirada en la Falange Española. Su lema fundacional es “Dios Patria y Familia”.
    7. Revista Estudios Palestinos, Número 1 (1984) “Cronología”.Ob. cit..
    8. http://www.palestinalibre.org/articulo.php?a=40763.
    9. Organización política israelí que se opuso firmemente a la invasión del Líbano en 1982. Ha rechazado los asentamientos en Cisjordania y la Franja de Gaza, y ha abogado por la negociación como herramienta para la solución al conflicto árabe israelí.
    10. Masacre de palestinos en la aldea Deir Yassin llevada adelante por las milicias sionistas Irgún y Leji.
    11. Al Nakba, en árabe catástrofe. Término utilizado por el pueblo palestino para referirse el éxodo forzado por las milicias y el ejército sionista en 1948 en el marco del surgimiento del Estado de Israel.

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    A finales de 1961 yo estaba de aprendiz de dibujante en la revista Mella. Había llegado allí cuando la enseñanza secundaria no se había reactivado del todo, tras la recién concluida Campaña de Alfabetización. Embullado por mi padre, me había presentado en la publicación con algunos dibujos bajo el brazo y resultó que mi ídolo, el gran Virgilio Martínez, hizo colocar una mesa al lado de la suya, para que desde aquella posición privilegiada aprendiera en qué consistía el arte de la historieta. Tiempo después, cuando las secundarias reabrieron puertas, decidí matricular en la sesión nocturna, porque durante el día, en los dos años siguientes, no hubo quien me sacara de mi rincón del Mella. Allí, en la calle Desagüe números 108 y 110, miliciano e imberbe, incluso viví la Crisis de Octubre del 62.
    La revista, que después se convirtió en semanario tabloide, tenía una sección donde se publicaban cartas, artículos y dibujos de los lectores. Casi todas aquellas colaboraciones me pasaban por las manos y recuerdo que un día presté atención a unos dibujos humorísticos que, por su calidad, estaban siendo procesados para ser publicados. Se trataba de la colaboración de dos adolescentes hermanos, nativos de la ciudad de Cárdenas. Uno de aquellos chistes era un soldadito con casco alemán de la primera guerra, estilo Káiser, trepado a un cañón y presto a dispararlo hacia la punta de un tabaco que apretaba entre los dientes. Lo firmaba un tal Juan Padrón.
    En 1964 me tocó el servicio militar y alguna vez que pasé por el Mella, ya con el uniforme, me encontré allí con Padroncito (que era Juan) y también con su ingenioso hermano Ernesto. Ya por entonces había dado yo con la guitarra, compañera que estaba cambiando radicalmente mi destino, aunque todavía no me daba cuenta. Pero aun cuando comenzaba a prestar más atención a mis cuerdas empatadas, continué siendo un rastreador y lector infatigable de dibujos e historietas, deleite que todavía conservo.
    Así, primero porque lo había visto surgir y después atrapado por el magnetismo de su talento, le fui siguiendo el hilo a Padroncito, cada vez sorprendiéndome por la calidad creciente de sus dibujos y por la frescura de sus ideas. Y de hecho me convertí en uno más de los cientos de miles de admiradores de las venturas y desventuras de verdugos, vampiros y piojos. Por entonces me llamó la atención lo de los piojos, porque era un tema que le facilitó regresar al tipo de muñeco que hacía al principio: una cabezota redonda sobre un cuerpecito menudo. Como cualquier lector especulé sobre los posibles orígenes de aquellos bichos y exploré las variantes en las que la imaginación picarona del cubano los iba ubicando. Justo cuando ya comenábamos a llamarlos ladillas, maldecí y deploré, como muchos, el uso imbécil del Escabicín seudoideológico con el que pretendieron fumigarlas.
    Tiempo después supe que Padroncito estaba en el ICAIC, haciendo dibujos animados. Era increíble: primero coincidir en el Mella y ahora en el ICAIC. Y un buen día, cuando solo habían salido unas pocas aventuras del coronel Valdés, se me apareció en la casa y me dijo que quería que le compusiera una balada para aquellas aventuras.
    Nunca supe bien por qué lo de balada. Él le decía balada y yo pensaba todo el tiempo en un son originario, salvaje, tratándose de un mambí oriental como Elpidio. Con tal concepto en mente rastreé por Cayo Hueso a un negro viejo al que había escuchado tocar la marímbula y le pedí a Jesús Ortega una vihuela. Difícil me fue afinar la vihuela: seis cuerdas pareadas y para colmo viejas. Luego pensé que me iba a ser duro hacerle entender al marimbulista la idea de aquel son precario, pero en eso me equivoqué. Tan pronto me puse a sincopar el bajo, el golpe de los flejes se convirtió en su sombra. No había tiempo para retoques, los muñequitos esperaban, y de pronto habíamos terminado la grabación, creo que en la segunda toma. Si no recuerdo mal, Padroncito me ayudó en algo de la letra; cuando menos lo de “gaitos” lo tomé de lo que él decía: uno de los nombretes insurrectos contra las tropas de la corona.
    Después de aquel día me quedé con la idea de mejorar el tema y creo que lo hablamos, pero nunca se hizo. La que suena es la misma versión de entonces y con el tiempo he llegado a tomarle cariño. Ahora hasta quizás sea un sacrilegio hacerla con otro músico que no sea aquel viejo incógnito, del que quisiera recordar el nombre y que posiblemente esté descansando ya con su marímbula, su sombrerito y su tabaco.
    Muchos años después, una noche en la esquina de Gran Vía y Fuencarral, en Madrid, Juan Padrón estaba parado, conver- sando con alguien, cuando de pronto, en medio del estruendo de los carros que pasaban, se escuchó una voz gritar: “¡Viva el coronel Elpidio Valdés! ¡Viva Cuba libre!” Padrón empezó a mirar enloquecido a todas partes, buscando de dónde había salido aquello. Pero ya el taxi culpable se alejaba conmigo adentro, muerto de risa y de júbilo por haber podido hacerle semejante regalo en el mismísimo corazón de la antigua metrópoli.

    Silvio Rodriguez
    La Gaceta de Cuba

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    Cuba es la palabra de orden. Lo es, porque hoy, como antes, se dirime en su espacio una pugna que parece impertérrita. En ese duelo, ocurren cambios que atañen a la mentalidad prevaleciente hasta hace algunos años; pero, del mismo modo, conciernen a los sentimientos, anhelos, virtudes o defectos de aquellos que —aunque habitan allende los mares—, siguen viviendo simbólicamente en ese lugar.
    Cualquier avezado en la cotidianidad cubana más reciente podría llegar a afirmar que su razón es conciencia común. Sin importar de qué lado, a veces esas aserciones omiten que la nación es más ese sentimiento que junta, los rasgos que reúnen, la palabra que agolpa; y menos la segregación del factor humano en cualesquiera de las circunstancias que le resulte útil a algún docto occidental. De más está escribir que desde sus palabras, Nicolás Guillén chotearía poéticamente algunos de esos juicios crecidos sin conocer la historia y Jorge Mañach analizaría al poeta mestizo para evaluar esa particular psicología. La de esos “mercenarios de la oratoria”, que ni ante la muerte misma sienten el rubor de su “descoco”; “descoco punible”; “descoco inaudito”; “descoco sin rubor”.
    Y es que los cambios paulatinos que se registran en Cuba crecen junto a razones esgrimidas, que conscientemente son convulsivas y que excluyen —en y fuera de—; dejando menos espacios para análisis basados en el conocimiento. Quizás el problema es que “ningún habitante de este inefable planeta es tan disconforme como el cubano. La protesta es su actitud permanente. Nunca está de acuerdo con nada. Ni siquiera consigo mismo. Todo le molesta y lo critica. Incluso se opone al disfrute del paraíso en la tierra”.
    Precisamente en torno a esas brechas se entrevera el conflicto de nuestro tiempo. Este es un trance que parece dirimir quién tiene la razón sobre la consabida cuestión ideológica en el discurso. Ello por los fracasos en materia económica, por la frustración que estas decepciones han conllevado para generaciones distintas y en diferentes sentidos; y por la aquiescencia sobre las representaciones sociales de bienestar, basadas en el consumo de bienes tangibles y no tan simbólicos, que globalmente disminuye el alcance del conflicto social resultante del crecimiento y la reproducción de la vida humana en un ámbito de bienestar.
    Aun cuando no hay crisis sin solución, a pesar de que no hay “Untergang sin Aufgang en la historia” se vuelve a dirimir en la Isla el drama social de nuestro tiempo: aquel que brota de “la paradójica coincidencia de la generalización progresiva de la miseria como condición específica de existencia de la mayoría de los hombres y del instrumental técnico apto para superarla definitivamente. Esta circunstancia objetiva —la reducción vertiginosa de las posibilidades del hombre en un mundo que él ha puesto socialmente en condiciones de garantizarle la vida y enriquecerle el almario totalizando su humanidad— lleva, forzosamente, a plantear el problema de las relaciones entre el individuo y la sociedad, a desentrañar el sentido de lo que la sociedad sea y el individuo sea en ella”.
    Lo contrario es reducir la Nación a la sentencia circunstancial. Aquella que no logra percibir la contradicción latente entre un paisaje natural —imagen de paraíso perdido, descrito en Europa por utopistas en el siglo XVI, con una sensualidad mestiza, con cimbreante contorno y claro dintorno, ambos codiciados— y un paisaje social; resultante de una curiosa combinación de independencia política con una omnipresente dependencia económica y un evidente retraso productivo.
    Evitar la pervivencia de esa contradicción latente parece ser también un problema que se dirime en estos tiempos. Hasta hace muy poco esta parecía ajena. No obstante, ya antes Cuba fue tierra de explotación y medro bajo condiciones de dependencia y heterogeneidad. Esa condición es latente aun —piénsese en el rol que hoy tiene la Inversión Extranjera Directa, su relación con la deuda externa, cambios operativos en los sistemas de propiedad y tipo de actores internacionales que participan— por la heterogeneidad productiva que la Isla comporta y por la no incorporación eficiente de los factores humanos de la cubanidad en la búsqueda de soluciones sólidas.
    Así, el sentido de la sociedad en estos tiempos y su significado actual para los factores humanos de la cubanidad, conlleva el repaso consciente del pensamiento cubano. Un estudio consciente para entender los cambios, los problemas, las soluciones posibles. Un examen necesario, porque esos cambios son resultantes de cuestiones ya descritas y pensadas por una hornada de hombres y mujeres de pensamiento que entre los años 30 y 50 aportaron fecundas interpretaciones sobre los problemas de la Isla. También es imperativa esa revisión, porque algunos de los problemas ya son pretéritos: el de la economía, las relaciones Cuba-Estados Unidos, el de la raza, el de la exclusión política, el de la ciudadanía. Problemas pretéritos que adhieren nuevos significados claro está, como por ejemplo el de la emigración y los sujetos transnacionales.

    Lo cubano del pensamiento de Raúl Roa

    En términos históricos, el pensamiento cubano debería considerarse en relación a cómo este se desarrolla dentro de la conciencia de ser cubano y la voluntad de quererlo ser. Fernando Ortiz explicaba cómo la cubanidad “no consiste meramente en ser cubano por cualesquiera de las contingencias ambientales que han rodeado la personalidad individual y le han forjado sus condiciones; –sino que– son precisas también la conciencia de ser cubano y la voluntad de quererlo ser”. Esto podría considerarse bajo un prisma en el que la “conciencia de ser cubano y la voluntad de quererlo ser” validen lógicas de análisis y participación necesariamente incluyentes. La cubanidad se configuraría como un espacio de síntesis y reflexión.
    Intelectualmente, ello no significa que la conciencia de ser cubano se interprete bajo una exclusión relativa aupada por una ideología —cualquiera que esta sea—, cuando esta pretenda o consienta el soslayo de factores humanos que disientan o recurran a otras maneras de concebir la vida en sociedad. El raciocinio humano ha configurado cierta normatividad sobre la organización social. En la misma, cuestiones como la solidaridad, la garantía de los derechos y los deberes que operan bajo la Nación, la satisfacción de necesidades, y otros, evitan el libre albedrío sobre las cuestiones relativas a las formas de reproducción socioeconómica de los seres humanos. En tal sentido, una necesaria interpretación del pensamiento cubano consiente visiones distintas —formas diferentes de concebir la reproducción social—, pero que tienen como común denominador el abordaje de los problemas que afectan la vida de esos factores humanos. De esa manera, las soluciones posibles pueden ser consideradas en relación a cómo afectan o favorecen la vida de esos factores mencionados. Ya sean los elementos que se consideren de índole político, social o económico.
    En el caso de Raúl Roa, se podría afirmar que es un intelectual de izquierda que llega a sintetizar, de acuerdo a sus propias circunstancias, lo más relevante del pensamiento cubano de su época. Ello, porque reúne en su pensamiento cuestiones esenciales como la independencia política, la necesidad de transformación económica, los conflictos sociales y la relación con Estados Unidos. Llega a esa síntesis siendo martiano y alejándose del dogma marxista. Fue un intelectual que le gustaba escribir con cuchilla. Asimismo empinar su papalote en tiempos borrascosos. Dicen que se subía en la mesa del profesor para dar sus clases y que era fumador empedernido.
    Al ser martiano se asumía como antimperialista. Revolucionario en sí mismo, llegó a reconocer como un problema central de Cuba la opresión que era justificada por «grupos nativos privilegiados»; los mismos que influyeron en el despertar político de las «masas sojuzgadas» en los treinta del siglo XX. En la radicalización de su pensamiento y en el de varios de su generación, influyó la frustración que opciones políticas nacionalistas como las de Mario García-Menocal y Miguel Mariano Gómez generaron al promover “reformas puramente adjetivas, dejando intacta (…) la estructura colonial del país, fuente de su servidumbre, atraso, ignorancia y miseria”.
    Sin embargo, el juicio revolucionario de Roa no se determinaba por la necesidad abstracta de la insurrección per se, sino por la circunstancia concreta —Gerardo Machado, su gobierno y la frustración posterior de movimientos nacionalistas—, que exacerbaba la condición económica de la dependencia. Llegó en su vida a sintetizar esta cuestión como un problema fundamental, alcanzando una madurez evidente en sus escritos.
    En 1948 subrayaba: “Cuba ha ganado una nueva conciencia política y un complejo más avanzado de relaciones sociales. Aún subsisten las raíces de la estructura económica de factoría; mas, está en parte cimbrada y totalmente puesta en cuestión. Se distribuyen más migajas de la riqueza, creada por el trabajo social. La clase obrera le ha arrancado al poder público algunas concesiones importantes. Y, asimismo, la clase campesina. Pero distan mucho de las que les corresponde por su posición creadora en el proceso productivo”.
    Esta es una cuestión relevante entonces y en la coyuntura del presente cubano. Hoy, bajo otra concepción política, con la diferencia cualitativa de que los recursos humanos contenidos en la Isla tienen una capacidad de innovación que no se integra eficientemente al proceso productivo. En este aspecto Roa era preciso, para disminuir la dependencia a activos foráneos y para fomentar el progreso resultaba necesario provocar desde lo político la “posición creadora” de esos grupos económicos.
    Dos cuestiones relacionadas con este aspecto y de singular trascendencia para la actualidad fueron: en primer lugar, la inoperatividad para el progreso en la Isla de lo que él denominaba “empréstitos rapaces”; de los que poco recibió el pueblo cubano. La inversión extranjera como hoy se conoce, se contempla por la Teoría de la Dependencia como una de las causas más importantes que impiden el ahorro o excedentes económicos útiles para el mejoramiento del bienestar en las naciones en América Latina. En segundo lugar, Roa criticó la tendencia de algunos sectores a manifestarse a favor de la economía libre y la abstención del Estado en el proceso de distribución de la riqueza.
    Para él, la cuestión de la distribución de la riqueza a favor de clases en desventaja era una cuestión moral. Ello implicaba una labor consciente desde lo político para garantizar los medios necesarios de subsistencia a los seres humanos en sociedad. También, un tipo de transformación social en la que se liberase la tensión presente en el sistema de relaciones políticas, jurídicas, económicas y culturales, derivado de la organización dominante de la propiedad y de la distribución de la riqueza correlativa.
    Sin embargo, esa distensión no implicaba una erradicación de toda forma de propiedad privada, en tanto la sociedad la entendía como un espacio dialéctico en el cual el propio estado de desarrollo de las fuerzas productivas alentaría o disminuiría la presencia de unidades operativas con lógicas propias a partir de los procesos de distribución de esa riqueza material. Cuando presentó sus oposiciones a la cátedra de Doctrinas Sociales, para Roa no era perentorio el análisis ético sobre si la propiedad privada es consustancial o no a la naturaleza humana. Lo apremiante para Roa era cambiar en Cuba la estructura semi-feudal y colonial en la que vivían insertadas formas industriales con evidentes separaciones entre una burguesía que se apropiaba de los beneficios que producía una masa “aborregada”. Para ello se necesitaba el concierto de diferentes grupos sociales que profundizarían en una “revolución democrática”. La alianza era obligación previa e ineludible.
    En la visión teórica que respaldaba sus acciones, aceptaba el marxismo como un «instrumento de redención social y humana» en el período histórico que le tocó vivir, pero no renunciaba al libre examen. Entendía que el marxismo era una visión peculiar de la vida y de sus problemas y reconocía que en las experiencias históricas el principal inconveniente de esta ideología fue el dogmatismo que dudó del mundo previo a la instauración del comunismo en muchas naciones. En los 50 negó su afiliación al Partido Comunista de Cuba por sus arraigadas convicciones democráticas. La solución marxista en términos políticos no debía entenderse como la solución final.
    Él mismo explicó qué quiso decir con eso en una misiva beligerante que envió a Jorge Mañach. Allí enfatizó que el problema cubano se resolvía “con datos cubanos y no con datos rusos”. “Si la salvación del mundo no está en manos cubanas, sí lo está la de Cuba”. Tampoco vendría de Estados Unidos —o de ninguna otra parte—, y en caso de esperarla desde allí, sería “aplazar la causa de Cuba para las calendas griegas”. Creía en el método revolucionario para minar las bases coloniales cubanas. Entendía que las causas de esa dependencia y pobreza provenían de esa suerte de fatalidad histórica en la que Cuba parece ser el espacio idóneo para cambiar de época: Colón descubrió de “chiripa” a América y España sentó las bases de dominación en la Isla —justo en la fase incipiente de la modernidad—; como después también lo hizo Estados Unidos —justo cuando la modernidad entraba en otra etapa en que necesitaba nuevos mercados, nuevas fuentes de bienes primarios y materias primas.
    Le quedaba claro a Roa que si se explica la historia como resultante de la evolución de los medios de producción, se podría entender que existen grupos sociales que van a estar vinculados a esa forma global. Y, entonces, sus intereses allanarían el camino para que precisamente esos intereses globales determinaran el proceso de distribución de riqueza en la nación cubana. Además de estos, Roa reconocía otras lógicas que no necesariamente estaban relacionadas de forma directa con los medios de producción, pero que también abogaban por esa reconformación de las relaciones de poder globales. Según Roa, estos últimos “¡… entre el yugo que engorda y humilla y la estrella que ilumina y mata, se hubieran abrazado alegremente al yugo! No; no hubieran podido estar junto a Martí los que ahora, con la boca enjoyada de citas y las manos repletas de infolios, están contra él en la práctica política y en la conducta ciudadana”. Entonces, Roa le puso de ejemplos en Carta a Mañach, a Bernabé Sánchez y Narciso López. Hoy quizás otros encajarían en aquella descripción.
    Una cuestión contenida en la misma carta era su valoración sobre la independencia de Cuba —y los contingentes esfuerzos para lograrla—, que en muchos sentidos era periférica, en lo cual influía su estructura económica más que la Enmienda Platt en sí. La ausencia de diversificación agrícola y la concentración del comercio internacional —en aquellos tiempos con Estados Unidos—, eran causas más profundas que lastraban la propia moneda y el carácter independiente. Esta era una explicación teórica que desconocían las masas de espaldas tumefactas y que esquivaban los comensales plumíferos del Grupo Orígenes según su siempre transgresora opinión. Su sentencia: soslayar esa elucidación era irse por la tangente.
    También es teórica su explicación al considerar el capitalismo «la reproducción amplificada de la concurrencia capitalista» que orienta la política del Estado hacia la dominación; teniendo esta múltiples formas de expresión en términos de política exterior. Contra esa dominación, Roa reconoce que participan en conjunto diferentes sectores de la sociedad: la pequeña y mediana burguesía, empleados, obreros y estudiantes en el caso cubano. De forma agregada, estos sectores buscaban lo que entendía Roa era la solución definitiva del problema de Cuba: cambiar sustantivamente la estructura económica de la Isla.
    En su labor como profesor en los años 40 intentó reproducir y enseñar las ideas comentadas anteriormente. Al asumir la cátedra de Historia de las Doctrinas Sociales en noviembre de 1940, su primera acción fue retomar el pensamiento martiano con un premio especial dirigido a los estudiantes. Entendía que la ciencia era el vehículo para enriquecer la misión fundamental del profesor: no defraudar a la sociedad en la cual está inmerso. Por su labor, es elegido en 1947 como decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Derecho Público. Intentó bajo su labor mantener una actualización académica de los profesores y de los programas de estudio. Hacer ciencia para crear conciencia.
    Supo del exilio, de la vida emigrada. Su conflicto personal con Fulgencio Batista le hizo tomar ese camino. En México fue director de la revista “Humanidades”. Al volver en 1956 inauguró el edificio José Martí que fue destinado a la facultad de la que fue decano. En el mismo año, junto a Mañach, participó en los decimoprimeros cursos de la Universidad del Aire, donde expuso el rol de la educación para ganar conciencia sobre los problemas de Cuba. La Universidad de la Habana era el espacio donde concebía la posibilidad de exclaustrar la cultura y derramarla, como lluvia fecundante, sobre el surco ávido de la conciencia nacional. Su labor académica fue reconocida en varias universidades internacionalmente.
    Su manera de ser irreverente podría interpretarse a partir de nociones que compartía. Estaba seguro de que uno de los principales conflictos del hombre en sociedad era que “…cuando nacemos (…) nos encontramos insertos en un sistema de relaciones sociales, cuya profusa urdimbre nos ata y esclaviza a lo que nos viene dado”. Pensaba que todos estamos a merced de usos, costumbres y normas inventados por otros; siendo solamente actores de una pieza mil veces escenificada. Complicada filosofía para mantener el orden social y la conciencia humana regida, según su criterio por la estática y las dinámicas sociales. El dilema, que es universal, se constreñía a la disyuntiva: “… o se decide uno por el cómo reptar de la vida prefabricada o por el riesgoso imperativo de ser el que es…”.
    ¿En qué medida esa definición formaba parte de su vida? José R. Fernández Figueroa pensaba que sí, que era un hombre excepcional. Era “…de esa estirpe de hombres, tan escasa en estos [y aquellos] tiempos de mediocridad y de acomodamiento, que se agarra a un ideal y lo levanta como una bandera de fe y de esperanza. Si su palabra peregrina de la verdad, levanta ronchas aquí, agravios allá, vítores, más adelante, poco le importa, porque no escribe para agradar a unos ni lastimar a otros. Lo hace para cumplir con su conciencia de hombre…”.
    En estos tiempos donde ocurre una reconfiguración global, donde los costos sociales crecen como resultado de la brecha entre: la anomia sistémica que simboliza la prevalencia de intereses de rentabilidad dentro de un marco institucional normativo —que internacionalmente, exacerba un tipo de solidaridad utilitaria—, y donde se constata el desvanecimiento de las alternativas políticas y económicas eficientes en generar soluciones que mitiguen los efectos de esa anomia particular; resulta ineludible retomar el pensamiento cubano y encontrar allí alternativas posibles para el progreso que demanda Cuba y sus factores humanos. La ciencia brindaría argumentos para solidificar la conciencia cubana. Raúl Roa nos persuadiría de volver a José Martí, para desarrollar un examen de aquella visión que ha sido siempre síntesis del pasado y reveladora de un futuro posible.

    Edel José Fresneda Camacho. Licenciado en Historia y master en Sociología por la Universidad de La Habana. Posee un doctorado en Estudios del Desarrollo.

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  • 09/18/17--16:15: Fidel y la cultura.


  • Del genio de Fidel extrañaremos bastante; quizá más que nada su especial sentido del momento histórico; esa extraordinaria capacidad de penetrar la esencia de las cosas, para emprender acciones de éxito donde otros las pospondrían escudándose en una supuesta falta de “condiciones objetivas”. Por ejemplo, ¿qué habría hecho por la cultura el común de los mortales, de haber dirigido un país como Cuba, en medio de la convulsa circunstancia de aquellos primeros años de la Revolución? Si nos atenemos a la conocida máxima del filósofo español José Ortega y Gasset: “Yo soy yo y mi circunstancia”, esa particular coyuntura histórica probablemente hubiese polarizado las acciones del líder —siempre que este no fuera Fidel— hacia aspectos muy alejados de la promoción cultural.
    Repasemos los contextos, y veamos si aconsejaban otra cosa que no fuese dedicar el máximo esfuerzo al fusil y la trinchera. Solo entre 1959 y 1960, mediante aviones procedentes de los Estados Unidos, la contrarrevolución realizó más de 50 bombardeos con explosivos o fósforo vivo, a centrales azucareros o áreas urbanas. El más alevoso crimen de aquella época se registró en marzo 1960, cuando fue volado el vapor francés La Coubre: hecho que segó la vida a 101 trabajadores cubanos. Según documentos desclasificados, el gobierno de Dwight Eisenhower puso en manos de la subversión interna armamentos y explosivos que, en los seis meses anteriores a la invasión de Girón, provocaron 110 atentados dinamiteros, la detonación de 200 bombas, 950 incendios y seis descarrilamientos de trenes.
    El 3 de enero de 1961, los Estados Unidos rompen relaciones diplomáticas con Cuba, y si bien el bloqueo económico y comercial se implanta oficialmente el 3 de febrero de 1962, ya desde octubre de 1960 se habían prohibido las exportaciones a Cuba, excepto medicinas y alimentos; mientras, en la práctica, también se hallaba suspendida la importación de azúcar cubano. Entretanto, en las montañas del Escambray, decenas de bandas armadas realizaban acciones subversivas, y asesinaban maestros y campesinos.
    Ante la inminencia de una invasión, había que preparar al pueblo. El 26 de octubre de 1959, Fidel proclama la creación de las Milicias Nacionales Revolucionarias, y ya para marzo de 1960, apenas cinco meses después de creadas las MNR, medio millón de cubanos formaban parte de sus filas. El 15 de abril de 1961, aviones de combate bombardean la pista de Ciudad Libertad, y las bases aéreas de San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba. Dos días más tarde, 1500 mercenarios cubanos, apoyados por aviones y buques de guerra, desembarcan por Playa Larga y Playa Girón, solo para ser vencidos en menos de 72 horas.
    Tras ese fracaso, el gobierno norteamericano no cejó en su empeño de derrocar la Revolución naciente, y para ello puso en práctica el programa subversivo llamado Operación Mangosta. Durante su período de vigencia, en un lapso de diez meses, se registraron más de cinco mil acciones de sabotaje y actos terroristas contra objetivos económicos y sociales, mientras que, solo con interés de asesinar a Fidel, se emprendieron o planificaron 80 atentados (38 en el gobierno de Eisenhower y 42 en el de Kennedy).
    En medio de este complejo momento histórico, ¿sería posible realizar transformaciones sustanciales en la cultura? Veamos cómo para Fidel el desgaste impuesto por el enemigo, y el valioso tiempo que debió dedicar a enfrentarlo, no fue impedimento. El 31 de marzo de 1959, por su orientación expresa, fue creada la imprenta Nacional de Cuba, entidad que, con el nombre de Editorial Nacional, a partir de 1962 estaría bajo la dirección de Alejo Carpentier. Al contrario de lo que podría suponerse, dadas las circunstancias, el primer libro publicado no fue un manual para milicianos, ni un folleto de adoctrinamiento político, sino El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes y Saavedra.
    No fue casual la selección de esa obra, con la cual quedó inaugurada la Colección Biblioteca del Pueblo, destinada a los clásicos de la literatura universal. Al respecto, en 1979 Armando Hart Dávalos señaló: “Al símbolo del personaje inmortal que encarna los más puros ideales humanos, se unía la voluntad de reconocer como propio el patrimonio cultural de la humanidad y el homenaje a todo lo que de tesoro comunal unificador encierra nuestra lengua en la figura del más preclaro de sus escritores”.
    Los cien mil ejemplares de aquella edición del Quijote fueron puestos a disposición del público lector a un precio simbólico, y luego —también en tiradas masivas y a precios muy bajos—, se publicaron otras obras relevantes de la literatura universal. Entre los primeros autores editados estuvieron César Vallejo, Rubén Darío y Pablo Neruda. ¡Sencillamente extraordinario!: el Estado cubano destinando recursos a la publicación de poesía, mientras el enemigo más letal de la historia bañaba en sangre a nuestro pequeño país y creaba condiciones para emprender una invasión a gran escala. Naturalmente, en dicha institución no solo se imprimieron textos literarios, sino también los millones de ejemplares de las cartillas y manuales que serían utilizados durante la exitosa Campaña Nacional de Alfabetización, en 1961.
    Sin duda alguna, la Campaña Nacional de Alfabetización fue el más grande evento cultural emprendido por nuestra nación en cualquier época. En ella participaron 271 mil educadores, que alfabetizaron 707 mil personas, para, de este modo, convertir a Cuba en uno de los países con menor tasa de analfabetismo en el mundo. Las palabras de Fidel, expresadas el 22 de diciembre de 1961, resumen el gigantesco esfuerzo: “Ningún momento más solemne y emocionante, ningún instante de legítimo orgullo y de gloria, como este en que cuatro siglos y medio de ignorancia han sido derrumbados”.
    En enero de 1961, fue creado el Consejo Nacional de Cultura. Su objetivo fundamental fue llevar a cabo una política cultural amplia y profunda, destinada a todas las capas sociales de la población y, de manera especial, a los sectores populares. Como concreción de tales propósitos, se fortalecen instituciones como el Ballet Nacional de Cuba, la Biblioteca Nacional y la Academia de Artes Plásticas de San Alejandro. Se retoma la construcción del Teatro Nacional y se fundan la Orquesta Sinfónica, la Casa de las Américas, el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), y el Instituto de Etnología y Folklore, entre otras instituciones.
    Fruto de los intensos debates que durante tres jornadas nuestro Comandante en Jefe realizara con destacados artistas y escritores cubanos —los días 16, 23 y 30 de junio de 1961, en la Biblioteca Nacional— ha quedado para la historia el memorable discurso titulado Palabras a los Intelectuales. Este documento, más que reflexión puntual ante un público preocupado por sus derechos en la nueva realidad sociopolítica, constituyó sólida base de lo que es hoy la Política Cultural de la Nación. “La Revolución no puede pretender asfixiar el arte o la cultura —dijo Fidel entonces—, cuando una de las metas y uno de los propósitos fundamentales de la Revolución es desarrollar el arte y la cultura, precisamente para que el arte y la cultura lleguen a ser un verdadero patrimonio del pueblo”.
    Apenas mes y medio más tarde, en el hotel Habana Libre, se celebró el Congreso de Escritores y Artistas, clausurado por Fidel, que dejó como resultado la creación de la Uneac. Los intelectuales se sumaban así, de manera organizada y consciente, a un turbión cultural cuyas olas creativas aún baten con fuerza. Como muestra del alto nivel artístico rápidamente alcanzado en la época, tan solo recordemos las novelas de Carpentier, especialmente El siglo de las luces; las películas de Titón (La muerte de un burócrata y Memorias del subdesarrollo), el Teatro Estudio encabezado por Raquel y Vicente Revuelta, el Ballet de Alicia y Fernando Alonso, la mejor poesía de Nicolás Guillén, la explosión creadora de René Portocarrero…
    En 1962, tan solo un par de meses antes de que nuestro país viviese el peligro de ser barrido por un ataque nuclear, se funda la Escuela Nacional de Arte. Erigida en terrenos del antiguo Country Club de La Habana, por primera vez en Cuba una escuela de arte recibía alumnos procedentes de todas las capas sociales y regiones del país, previa rigurosa prueba de aptitudes artísticas. De este modo, se creaban las bases para que la enseñanza artística pudiera extenderse por toda la geografía nacional, lo cual posibilitó el extraordinario salto que en materia de cultura habría de ocurrir en las siguientes décadas.
    Entre los años 70 y 80 del pasado siglo, Cuba logró convertirse en innegable potencia cultural. Fueron fundadas decenas de academias, conservatorios y escuelas de arte en los niveles elemental, medio y superior; algunas de la más alta cota profesional posible, tales son los casos del Instituto Superior de Arte y la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños. No hubo municipio del país que no contara con cines, museos, casas de cultura, galerías de arte, talleres literarios, bibliotecas, agrupaciones musicales, teatrales y danzarias de alto nivel. El arte penetró las fábricas, las unidades militares, los círculos infantiles, los asilos de ancianos… muchas de tales instituciones también fue posible tenerlas en pueblos y comunidades donde antes ni siquiera hubo escuelas. Allí, donde poco tiempo atrás los niños morían de enfermedades curables, donde imperaba el hambre, la explotación, el atraso y la absoluta falta de oportunidades, ahora llegaba el poder dignificante de la cultura.
    A nivel central, en La Habana y otras ciudades del país, surgen decenas de importantes eventos culturales, entre los que se hayan las muy prestigiosas Ferias Internacionales del Libro; de la Música, “Cubadisco”; de Artes Plásticas, “Bienal de La Habana”; de Artesanía, “Fiart”; los Festivales Internacionales de Ballet; del Nuevo Cine Latinoamericano; de Cine Pobre, en Gibara; del Circo en Verano, “Circuba”; de Música Electroacústica, “Primavera”; de Jazz, “Jazz Plaza”; de la Canción en Varadero; de la Trova, “Pepe Sánchez”; de la cultura caribeña, “Fiesta del Fuego”; de Poesía de La Habana; de Humorismo Gráfico, “Bienal de San Antonio de los Baños”; de Teatro de La Habana; así como la Temporada Escénica Latinoamericana y Caribeña “Mayo Teatral”, entre otras muchas acciones artísticas y culturales de envergadura.
    En 1991, producto del derrumbe de la Unión Soviética y el Campo Socialista, así como por el recrudecimiento del bloqueo comercial y financiero impuesto a Cuba por los Estados Unidos, el país se adentró en una larga y profunda crisis económica en la que el PIB se contrajo un 35 %. Particularmente severas fueron las carencias alimentarias y de portadores energéticos, al extremo de que se sufrieron apagones de entre 16 y 20 horas diarias. Otra vez el momento histórico hubiera aconsejado realizar reducciones en los presupuestos destinados a la cultura. ¡Si no había qué comer ni cómo cocinar, cómo íbamos a gastar nuestros muy limitados recursos en acciones culturales!
    Entonces Fidel, evocando a Martí, alza su voz para recordarnos que trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras. Lo primero a salvar es la cultura, porque “la cultura es espada y escudo de la nación”. Ninguna institución cultural fue cerrada, ningún evento dejó de realizarse, porque “ser culto es la única manera de ser libre”; y sin identidad, no hay libertad posible. De modo que apenas la situación económica ofreció respiro, se retomaron con fuerza proyectos culturales pendientes. En el año 2000, al calor de la Batalla Ideas, Fidel aprueba la construcción de las nuevas Escuelas de Instructores de Arte, con el objetivo de consolidar las escuelas y círculos infantiles como los centros culturales más importantes de la comunidad.
    Ese mismo año se inaugura el programa de Universidad para Todos, donde los estudios socioculturales y de comunicación social tendrían un peso significativo; al tiempo que se crean dos canales educativos en la televisión, los cuales contarían con una programación marcadamente instructiva y cultural. Las Ferias Internacionales del Libro, que antes se celebraban cada dos años en La Habana, se extienden ahora por todas las provincias del país con un carácter anual, mientras se multiplica la edición de ejemplares.
    Al respecto, quiero recordar aquella anécdota de Fidel, cuando en reunión efectuada con intelectuales y funcionarios de la cultura, tras culminar la Feria del Libro del año 2000, de pronto preguntó: ¿Dónde publica su primer libro un genio que, digamos, viva en el municipio de Colón? Le explicaron que el país contaba con decenas de editoriales, y que estas habían publicado decenas de miles de títulos en los años de Revolución; le explicaron procedimientos y mecanismos; y, en realidad, parecía suficiente el esfuerzo. Sin embargo, Fidel consideró que no lo era; aún faltaba mucho por hacer. Así surgió uno de los proyectos más inclusivos que en materia cultural podía soñarse: El Sistema de Ediciones Territoriales, popularmente conocido como Riso, el cual abarca 22 nuevas casas editoriales en todas las provincias del país. En sus 16 años de existencia, gracias a este sistema de impresión, han visto la luz más de cinco mil títulos, y cuatro millones de ejemplares, que de otro modo no hubieran dignificado ese principio revolucionario vigente desde el 1ro. de enero de 1959: “Al pueblo no le vamos a decir cree; le vamos a decir lee”.

    Antonio Rodríguez Salvador
    La Jiribilla

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    Las sucesivas convulsiones en el tablero político, los “bloques históricos” de la clase dominante (tradicional y “boliburguesa”) erosionan contemplando “salidas de fuerza”, y un “empate catastrófico” con final abierto, elementos que cifran el cuadro de “crisis orgánica” del capitalismo rentista y semicolonial venezolano

    El año que corre venimos atestiguando los episodios más variados de una profunda “crisis de hegemonía” [política, económica y social], como no se había visto en décadas. Ya en los últimos días de marzo, cuando presenciábamos aquellas dramáticas divisiones de la cúpula gobernante, puntualizábamos que toda ella era “expresión de la profunda crisis orgánica que atraviesa el país, una disputa por la transición al post chavismo en la que, sin embargo, los de abajo no tenemos ni arte ni parte”, en los últimos meses, semanas y días, luego de la Constituyente fraudulenta y de cara a las elecciones regionales, esta tendencia lejos de disiparse sólo se complejiza y ramifica.

    Crisis orgánica: más que otra crisis de fin de ciclo

    Ya en su formulación original, Antonio Gramsci precisaba que “en cada país el proceso es diferente, aunque el contenido sea el mismo” se trata, pues, de una “crisis de hegemonía de la clase dirigente” sea porque esta “fracasó en alguna gran empresa política para la cual demandó o impuso por la fuerza el consenso de grandes masas” o bien porque “vastas masas (…) pasaron de golpe de la pasividad política a una cierta actividad y plantearon reivindicaciones que en su caótico conjunto constituyen una revolución”.
    Como toda gran definición, la que aquí retomamos atrae hacia sí todas las peculiaridades del caso. En líneas gruesas puede explicarse como el colapso de un proyecto que contando con un amplio apoyo de masas –y la oposición de sectores tradicionales de la clase dominante– como lo fue el chavismo, sostuvo lo fundamental de la estructura rentista y semicolonial del capitalismo nacional; un sacudimiento que termina inquietando al conjunto de los partidos que han administrado, administran y pretenden administrar dicho esquema en un futuro próximo.
    Mas el elemento distintivo de nuestra crisis orgánica consiste en que después del fracaso de esta “gran empresa” que fue la llamada “Revolución Bolivariana” no presenciamos la entrada de “vastas masas” interviniendo políticamente como factor independiente, ni reivindicaciones inmediatas que impliquen cuestionamientos a las clases hegemónicas sino subordinación y entrampamiento de las clases subalternas a las expresiones políticas de aquellas, de igual modo, podemos ver que la represión ejercida por las FF.AA. en el pasado reciente estuvieron coyunturalmente dirigidas contra esa clase media que se movilizaba en favor de la derecha tradicional con el respaldo del imperialismo, aunque la bonapartización creciente del gobierno beneficie en última instancia a la clase dominante de conjunto.
    Pero esto solo evidencia el trauma social que generan los enfrentamientos entre las clases dominantes tradicionales desplazadas del control político directo, y las camarillas boliburguesas que la sucedieron, una profunda pugna de intereses por echar mano de la renta petrolera cuya expresión política genera, a decir de Gramsci, “los fenómenos morbosos más variados” mientras se mantiene irresoluble.
    Para el marxista italiano, estas crisis se verifican especialmente en momentos en que “los viejos dirigentes intelectuales y morales de la sociedad sienten que les falta el terreno bajo los pies, advierten que sus ‘prédicas’ se han convertido precisamente en eso, ‘prédicas’” [aquí], no se trata pues de una crisis económica o política coyuntural más, sino de algo mucho mayor, una clara manifestación de imposibilidad de los partidos hegemónicos para hacerse cargo de las grandes contradicciones estructurales con sus métodos habituales, su personal político y sus bases sin afectar la hegemonía creada y la autoridad del Estado, dado que esta relación se volatiliza al extremo aflorando las divisiones, desatando pugnas y nuevas crisis, especialmente entre “representantes y representados”.
    También bajo el “puntofijismo” cada gran crisis (“Viernes negro” [8.02.1983] o “Caracazo” [27.02.1989]) llevó inscrita en su ADN las contradicciones del capitalismo rentista y dependiente y su relación con los planes (cipayos) de los partidos del régimen (AD y COPEI), del imperialismo norteamericano en la región y las fluctuaciones económicas del mercado petrolero internacional, ello explica los ciclos de equilibrios e inestabilidades económicas y políticas que atenazan la semicolonialidad venezolana, a esto correspondían las metáforas “Laberinto y Péndulo”, en las que “La dialéctica pendular de los momentos ‘reformista’ y ‘conservador’ recompone el orden burgués en transiciones que suelen ser convulsivas”. [Molina, Eduardo; IdZ, Jun. 2016]
    El chavismo en el gobierno pudo sobreponerse al bienio recesivo 2009-10 –la primera caída importante de los precios internacionales del crudo bajo el período “bolivariano”– no así a la recaída económica del 2013 [08 de febrero] que en poco tiempo coincidirá con la desaparición física [05 de marzo] de quien por más de década y media fungiera como sostén del “bloque histórico” posneoliberal en el país y la región. Allá (2009-10) contaba con el rol bonapartista de Chávez al frente del Estado y el respaldo económico exterior de China y los bloques de países “amigos” en la región, pero una vez que pierden este sostén [especialmente en el último año y medio], emerge el sismo político, económico y social, que caracteriza a esta crisis. Como en su momento escribimos, la desaparición física del “bonaparte” sería también “generador de caos” combinándose esta vez con una profunda crisis económica de carácter catastrófico.
    Toda la catástrofe posterior no hace sino desnudar la debilidad estratégica del “socialismo con empresarios” por el que apostó siempre el chavismo y sobre el que erigió una forma institucional hoy en crisis, propiamente “el fracaso de una gran empresa”. De conjunto, lo que le otorga el carácter “orgánico” a la actual crisis es precisamente la imposibilidad de que tanto el chavismo como la derecha tradicional logren con sus métodos habituales recomponer su hegemonía perdida, y poner en marcha el desarrollo económico, en condiciones de fuertes cuestionamientos por abajo, confrontación entre poderes y de estos con sectores de masas, profunda recesión nacional e internacional, aislamiento exterior, sucesivas divisiones y pugnas intestinas en los propios partidos; de ahí se deriva el papel cada vez más preponderante de las FF.AA.
    El momento político encuentra a “conservadores” y “progresistas” en un juego “suma cero”, donde amplias masas recelan tanto la herencia del puntofijismo como la del chavismo en su decadencia, al menos si prescindimos de las dudosas cifras que se adjudican desde ambos polos, para el periodista Manuel Felipe Sierra: “la crisis en Venezuela desbordó al gobierno y a la oposición” [El Falconiano, p. 2; 10.08.2017] y esto es precisamente de lo que se trata el tipo de crisis al que nos referimos.
    Es aquí donde arrecian las campañas de injerencismo imperialista desde Washington, que va desde sanciones económicas hasta amenaza militar, y desde la Unión Europea alentada por la propia derecha venezolana, y se destapan las continuas “ollas podridas” y denuncias cruzadas sobre casos de corrupción que comprometen la credibilidad del chavismo y la derecha, las inverosímiles cifras de apoyo popular que se adjudican Gobierno y Oposición y las verdaderas intenciones detrás de sus reuniones a espaldas de la "opinión pública", informes como el del periodista Eleazar Díaz Rangel sobre la gran cantidad de constituyentistas “con demasiada riqueza” y la consecutiva dimisión de Earle Herrera de la ANC que rápidamente fue frenada, esto nos da un cuadro muy elocuente de la compleja crisis de hegemonía.

    Crisis de Estado y las “soluciones de fuerza”

    El fraude Constituyente vino de hecho para acentuar la deriva bonapartista del Gobierno de Maduro, quien avanza en la concentración de poderes, medidas proscriptivas y se apoya fundamentalmente en las FF.AA. con el objeto de sellar los ajustes en curso y los acuerdos con el sector empresarial nacional y trasnacional. Esto es necesario subrayarlo como elemento cardinal de la crisis de autoridad en ciernes.
    La impopularidad de Maduro, y la derrota del chavismo en las elecciones parlamentarias [6.12.2015], provocan –como es sabido– el salto decisivo en este escenario de crisis, llegando a perturbar las estructuras estatales que con exclusividad había copado el chavismo post 2002, por otro lado, sólo develó a continuación los límites y contradicciones de dicho triunfo electoral de la derecha el 6D, así como su verdadero rol demagógico, entreguista y antipopular.
    Ciertamente, bajo los gobiernos de Chávez las FF.AA. tuvieron un papel importante luego que al “refundarlas” su autoridad fuera remozada, pero comienzan a aparecer como un actor político indispensable en este escenario con la Resolución 8.610 del Ministerio de la Defensa, la activación de un estado de excepción permanente, el despliegue de operativos “especiales” en los barrios pobres (OLP’s), así como en el control de las manifestaciones, donde ya hubo más de 5 mil manifestantes detenidos, y hasta la destitución de Luisa Ortega Díaz, la Fiscalía General contabilizaba 128 muertes violentas, al menos 25% directamente imputables a órganos represivos del Estado, 40% por parte de civiles armados, y donde al menos 60% de los responsables se mantienen impunes.
    De la mano de Maduro son jugosas las prebendas obtenidas, que van desde acceso a divisas baratas, hasta 20 grandes empresas bajo su control, pasando por el manejo a discreción de un presupuesto milmillonario (más de Bsf. 2 billones), por supuesto van acumulándose a su paso varias denuncias de corrupción no investigadas ni por el gobierno ni por la oposición, quienes por cierto han visto en estas podridas FF.AA. un posible apoyo para la transición post chavista, y no dudarán en implementar todo ese poder para asegurarse la gobernabilidad del ajuste.
    En el último año, las FF.AA. constantemente se erigen como árbitro en la confrontación de poderes, ahí donde el actual CNE proscribe las posibilidades de representación electoral ajena a los dos bloques dominantes, obstaculiza procesos electorales en diversos niveles, incluyendo elecciones sindicales y gremiales donde el gobierno se ve en desventaja, la “Ley Constitucional contra el odio” apunta a limitar aún más las libertades democráticas. También resuena el fantasma de fracturas internas en el seno mismo de las FF.AA., mientras un amplio sector de masas populares cuestiona su papel represivo y corrupto.
    Aún no está claro cuál será el desenlace para este agitado intervalo, no podemos afirmar de antemano si la balanza se inclinará más a sectores del oficialismo, o de la oposición, o combinaciones que apenas se avizoran. Los venideros comicios a las gobernaciones operan como “válvula de escape” para contener momentáneamente las acciones de calle, frente a ellos –dado el marcado carácter plebiscitario que adquieren– las diferentes fuerzas políticas se aprestan para calibrar su ventaja, más lo fundamental de la crisis persistirá creando nuevos estragos, para los que las élites dominantes preparan “salidas de fuerza”. También de lo que pueda surgir de las actuales negociaciones en República Dominicana, que han sido avaladas hasta por el imperialismo yanqui pasando por el Vaticano, donde chavismo y oposición tejen sus posibles pactos.
    Sea por vía de negociación, cuartelazos, o alguna otra salida que vaya de la mano con las FF.AA., podemos estar seguros de que estas arreglarían una profunda derrota de masas en el siguiente período.

    Lo nuevo que no acaba de nacer y la “crisis de dirección revolucionaria”

    Este interregno no cuenta con una duración que pueda ser calculada a priori, puede prolongarse sin resolverse por mucho tiempo, y aun podría desatar desde “crisis revolucionarias” hasta las tendencias más reaccionarias de las élites dominantes amenazadas. Pero si lo viejo se niega a morir y lo nuevo no puede nacer es también una consecuencia de aquello que el dirigente marxista León Trotsky ante la crisis los años 30’ (modelo arquetípico de “crisis orgánica”) acuñara acertadamente como “crisis histórica de dirección revolucionaria”.
    El consenso de grandes masas creado para erigir el modelo político-económico de la “revolución bolivariana” contó con el respaldo no solo de aquellas masas, sino de casi todo el arco de la izquierda tradicional que hizo parte de dicho “bloque histórico”, marcando la pauta en la mayoría de las instituciones creadas por el chavismo y que hoy operan como muros de contención de la enorme fuerza obrera y popular, por eso todavía se mantiene bajo la superficie su profundo malestar provocado bajo los embates de la crisis y las medidas de ajuste con las que el gobierno suele responder.
    Eventualmente estas direcciones tampoco escaparán del cuestionamiento histórico que se abre en estos períodos, donde se generan nuevas maneras de interrogar y de pensar. El fin de las ilusiones de reivindicación social que despertaron los proyectos posneoliberales no puede significar consuelo alguno, pues se trata justamente de un vacío político a nivel de grandes masas, de alternativas progresivas a los grandes problemas de la vida de la clase trabajadora y sectores populares, tal es la distancia que hoy existe entre la profundidad de la crisis y la conciencia de la crisis.
    La única salida progresiva a ella tendría que liberar la energía revolucionaria de los trabajadores y el pueblo pobre y ponerlos en movilización permanente, pero esto solo es posible asegurándose de antemano la más resuelta independencia política frente al Gobierno, la oposición de derecha y el imperialismo, una verdadera opción política de la clase trabajadora que estimule la confianza únicamente en sus propias fuerzas de clase en alianza con el resto de los sectores explotados, unificando demandas comunes y articulando planes de lucha y movilización; que logre poner en marcha la lucha por un verdadero plan económico de emergencia obrero y popular donde se afecte directamente la hegemonía burguesa, así como la estructura rentista y dependiente del capitalismo nacional, para el cual ninguna las fuerzas políticas de la burguesía o sectores marginales de ella estarían dispuestas a emprender hasta el final. Todo esto en la pelea por organismos de autodeterminación de las masas en la perspectiva de la lucha por un gobierno de los trabajadores y el pueblo pobre.
    Solo de esta manera podremos abreviar los actuales padecimientos de los asalariados y pobres del país, “corregir” los males incurables que emanan de la estructura económica en crisis –el capitalismo semicolonial dependiente-, así como frenar el desarrollo de mayores catástrofes sociales enterrando este sistema de explotación, peleando a brazo partido por la resolución íntegra y efectiva de nuestras demandas estructurales en una revolución en permanencia en el camino del socialismo, que sólo puede ser llevada hasta el final por la clase trabajadora apoyada por los pobres urbanos y campesinos pobres, teniendo al frente un partido revolucionario.

    Humberto Zavala
    Venezuela | @1987_zavala

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    Reportaje a Felisa Curamil y Juan Lincan, miembros del Parlamento mapuche en Río Negro

    El ataque contra la comunidad mapuche de Lof Cushamen y la desaparición de Santiago Maldonado han replanteado a nivel nacional el debate sobre la represión estatal y el vasto proceso de apropiación capitalista de tierras y desarrollo de negociados mineros y petroleros en la Patagonia. En el presente reportaje, Felisa Curamil y Juan Lincan (miembros del Parlamento mapuche en Río Negro) se refieren a este proceso y realizan una mirada histórica de la opresión contra los pueblos originarios, concentrándose en lo sucedido durante los gobiernos de Kirchner y Macri.
    Reclaman, también, la prórroga de la Ley de Tierras (26.160) que impide los desalojos y convocan, en tal sentido, a una marcha para el 27 de septiembre en Buenos Aires.
    -¿Qué consecuencias tendría para la provincia el nuevo código de tierras?
    -FC: Cuando asume Macri recorre muchos países para hacer acuerdo con los empresarios que quieren venir a explotar nuestras tierras, y hoy la problemática que hay acá es justamente que el objetivo de ellos son los territorios, y los territorios son los indígenas.
    Luego del recorrido que hizo el gobierno y haber firmado acuerdos, en la provincia de Río Negro [el gobernador Alberto] Weretilneck saca el proyecto del Código de tierras. Este le permitirá a las empresas, al municipio y la gobernación la entrega de lo que ellos llaman “tierras fiscales”, nosotros decimos que es el territorio donde están asentadas las comunidades mapuche, donde ya han entrado camionetas y están haciendo cateos. Acá existe una organización, que es el Parlamento mapuche con el cual el gobierno nunca ha dialogado. Nosotros venimos reuniéndonos con las comunidades de toda la zona y realizamos una gran marcha, que culminó en Viedma y nunca nos recibieron, ni siquiera recibieron el documento donde rechazamos el código de tierras, y se negaron a la mesa de diálogo, violando el derecho de las comunidades indígenas a ser partícipes y generar una consulta previa. Están en juego nuestro territorio y nuestra cultura. No hay ni en Río Negro ni en todo el país una voluntad política de diálogo. El proyecto del código de tierra también contempla el cierre de escuelas. El no tener escuela en el espacio donde vivís te obliga a un desarraigo de tu zona. Hay un proyecto minero de carbón (Pico quemado, en Rio Chico Abajo en el departamento de Ñorquinco), donde quieren cerrar una escuela, con la excusa que no hay alumnos, para cederle las tierras a las mineras.
    -¿Cómo ha sido el recorrido de su lucha en las últimas décadas?
    -FC: Luego de la reforma de la Constitución de 1994, después de un gran movimiento de las diferentes comunidades, presionamos para que se nos reconozca como pueblos preexistentes, porque todas las leyes que habían eran de la dictadura, y no nos reconocían absolutamente nada, hablaban de indios domesticables que debían ser evangelizados. Luego seguimos trabajando a nivel internacional, a través del convenio 169 (antes era el convenio 107). Estos convenios están basados en la OIT (Organización Internacional del Trabajadores) y allí hay varios artículos que reconocen (14, 16 y 21) los territorios indígenas, y dicen que el Estado debe garantizar la participación, la consulta previa y libre e informada de los pueblos indígenas cuando se traten cuestiones de intereses relacionados a los territorios. Desde que el Estado firma la ratificación de este convenio, tiene que dar garantías de participación. Si hay algo que no han hecho los gobiernos es avanzar sobre esto.
    Somos conscientes que dentro de lo que es el Estado argentino nos toca convivir con una sociedad donde hay diversidades, donde estamos nosotros como pueblo preexistente. Es absurdo pensar que nosotros queremos crear un estado paralelo. Esa idea que quiere hacer creer el gobierno es de quienes responden a los intereses de los terratenientes y empresarios. Su fin es enfrentarnos con el resto de la sociedad y no cumplir con los derechos que se han consagrado en la misma Constitución que ellos dicen defender.
    En esta región muchos trabajadores somos mapuche, las empleadas domésticas, los gastronómicos, empleados municipales, somos mapuche, somos trabajadores también. Desde Roca y Sarmiento nos decían que éramos los vagos, los indios, las lacras y ahora en pleno siglo XXI nos encontramos con el mismo discurso. Ellos generan la violencia y ese enfrentamiento. Lo peor que nos puede pasar es enfrentar a los pueblos indígenas con los trabajadores, y en realidad acá tiene que haber una lucha común de los pueblos originarios con el movimiento obrero contra el Estado y los capitalistas. Lo que se está viendo hoy es una lucha de clase, entre los que manejan el poder y los trabajadores.
    -JL: los peñi [compañeros] en la asamblea del parlamento plantearon que el pueblo originario quiere la tierra para el sustento de vivir, y no para hacer negociados como quieren los capitalistas. Eso es necesario que lo sepa toda la sociedad, no queremos la tierra con la ambición que tienen los capitalistas de explotar nuestros recursos, con la excusa de generar trabajo que es precario y es temporal… después todo es un desastre, queda contaminada la tierra, escasea el agua, hay enfermedades en las personas y en los animales. Por eso no debemos dejar pasar esos planes y el pueblo en su conjunto debe luchar.
    -FC: Yo vengo con la historia de nuestros antepasados y tenemos la memoria viva de ellos de todo el genocidio, la humillación, la quita del idioma, de nuestra cultura y de nuestro territorio que aún continúa en este siglo XXI. El mensaje que quiere dar el gobierno a la sociedad, con la represión que sufrió la comunidad en Cushamen y la desaparición forzada de Maldonado, es que aquél que apoye esta lucha terminará como Santiago. Frente a esto tenemos la obligación de luchar en conjunto. Lo que tienen los grandes empresarios, nacionales y extranjeros, es la mira en la Patagonia, de intereses de explotación de los recursos naturales, mineros, petroleros y del agua. Históricamente, ningún gobierno ha tenido la voluntad política ni hemos sido parte de la agenda pública los pueblos originarios. Mi abuela falleció en el 2001, tenía 113 años. Vivió la campaña del desierto, la fronteriza, todo el genocidio de todos los gobiernos, de dictadura y de democracia. Ellos vivían acá con los propios recursos que nos daban la naturaleza, donde todos estos territorios eran nuestros. Nos vinieron corriendo y nos dejaron las peores tierras, asesinando a nuestros antepasados. Un genocidio, un etnocidio. Nos han asesinado y nos han despojado de nuestras tierras, en beneficio de grandes intereses económicos. Hoy el kirchnerismo podrá decir que apoya nuestra lucha, pero ellos reprimieron al pueblo qom, nosotros como parte de pueblos originarios no podemos hacer la vista gorda sobre eso. Nunca Cristina Kirchner recibió a Félix Díaz, que sí fue recibido por el zángano de Macri para sacarse la foto mientras continuaban reprimiéndolos. Los Bullrich o los Marcos Peña con sus familias han sido los que han quitado las mejores tierras de los pueblos indígenas, sus familias han matado miles de indígenas y nunca van hacerse cargo. Es gravísimo que esta misma gente sea la que hoy está gobernando.
    -JL: está bueno darle una lectura política al resto de la sociedad, que se está involucrando a partir de lo de Maldonado y que entienden lo que son los derechos de nuestras comunidades. El gobierno a partir de que no se sienta con los pueblos indígenas a una mesa de diálogo ya está planteando la violencia, con sus medios de comunicación y sus aparatos para defenestrar nuestra lucha. Hay muchos ancianos que se han muerto reclamando sus tierras y a través de los años los gobiernos no les dieron atención.
    -FC: el Estado, de forma inteligente, y para no hacerse cargo, quiere enfrentar al pueblo con los mapuche y el resto de la sociedad. El enemigo nuestro y de toda la sociedad es el gobierno y el Estado, un estado opresor, que viene a oprimirnos, a mapuche, al movimiento obrero o al campesinado. Así como Maldonado, hay miles de personas que nos han acompañado en nuestros reclamos, porque se comprometen en la defensa de nuestros derechos, en la defensa de nuestros recursos como la tierra y el agua.
    -¿Cómo ha sido la situación desde la aplicación de la ley 26.160?
    -MC: Con nuestra lucha en 2006 logramos que cada provincia comience a hablar del tema con la participación de todos los pueblos originarios del país. Con la ley 26.160 se debió haber avanzado en la regularización de los territorios de los pueblos originarios, pero aquí en Rio Negro solo se reconoció el 50% a las comunidades. Por más que la ley planteaba frenar los desalojos sabemos que en otros lugares del país continuaron.
    Con la ley 26.160 lo que “omitió” el kirchnerismo fue no agregar un artículo para entregar los títulos de los territorios demarcados, que eso es lo que nos garantiza el resguardo de nuestro territorio. Tanto el gobierno K como el gobierno actual quieren evitarlo, para explotar toda la riqueza. Yo me he venido a Bariloche por una cuestión forzada, en toda la Patagonia fuimos sometidos a esa migración interna, nos han desterrado de nuestros propios lugares y luego nos toca integrarnos en las ciudades, sufrimos un doble desarraigo. Estamos llamando a una marcha a todos los pueblos para el 27 de septiembre en Buenos Aires para exigir una prórroga de la ley 26.160 e impedir un desalojo y se haga efectiva la entrega de nuestras tierras.

    Entrevista realizada por Facundo Britos, Marcos Novara y Rafael Maigua

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    La dependencia de la economía ecuatoriana de China es cada vez mayor y está poniendo en peligro la riqueza natural de el país

    El 3 de agosto pasado se capturó en aguas de las Galápagos el barco chino Fu Yuan Yu Leng 999, en su interior había 300 toneladas de pesca, fundamentalmente tiburones: más de seis mil ejemplares, adultos y neonatos, de tiburones Zorr, Silky y tiburón martillo

    La noche del 3 de agosto pasado se capturó el barco pesquero Fu Yuan Yu Leng 999. En el interior de esta embarcación estaban embodegadas 300 toneladas de pesca, fundamentalmente tiburones: más de seis mil ejemplares, adultos y neonatos, de tiburones Zorr, Silky y del protegido -y espectacular- tiburón martillo. En sacos de yute se hallaron también aletas de tiburón, obtenidas presuntamente por la abominable práctica conocida como ‘finning’: una vez capturado el tiburón, se corta su aleta en vivo y se devuelve el animal al mar, donde morirá. Cada año 73 millones de tiburones mueren para que 73 millones de aletas, a más de 500 dólares el kilo, lleguen al mercado mundial. China es el principal consumidor, debido al famoso plato de sopa de aleta de tiburón -reservado a un estatus económico muy alto- que puede llegar a costar 150 dólares.
    El barco en cuestión fue encontrado en un lugar donde las corrientes de agua son corrientes de vida, ricas en nutrientes y que -según el biólogo Eduardo Espinoza- « convierten la zona en uno de los mayores surtidores naturales de peces del Pacífico». En concreto, en la Reserva Marina de las Islas Galápagos, Ecuador, donde habitan más de 500 especies de peces y entre ellas, más de 30 corresponden a tiburones; y donde la pesca industrial está prohibida.
    Detrás de esta constatación surgen realidades gravísimas para meditar en clave global. Una gran flota pesquera china de unos 300 barcos estaría navegando en faenas de pesca alrededor de las Galápagos, agregando nuevas amenazas a esta maravilla de la naturaleza, conocidas también como Islas Encantadas, porque según decían quienes por primera vez describieron el archipiélago, «se trata de unas islas con la capacidad de aparecer y desaparecer». Junto a la pesca, el turismo de lujo -masivo y creciendo-, la introducción de especies foráneas y la inmigración desde el continente, hacen evidente la fragilidad de este complejo de islas de origen volcánico. Pero bien sabemos que no ocurre sólo en este enclave: las denuncias por pesca ilegal de la flota China se repiten en la pesca del bacalao en aguas de Argentina, en Chile por la pesca del atún y en muchos países africanos como Senegal, Guinea, Guinea-Bissau o Ghana.
    Es importante anotar que el asedio llega de un país que va tomando el control de toda la economía de algunas naciones. Precisamente Ecuador es un caso extremo de dependencia con China. Ecuador tiene comprometidos -bajo la forma de ventas anticipadas- más de 500 millones de barriles de petróleo a China a entregarse hasta 2024, que los debe conceder a cambio de recursos financieros que el gigante asiático ha desembolsado al país. Para colmo, China no se registra como compradora oficial del petróleo ecuatoriano sino que lo revende a Estados Unidos y otros países, creándose la argucia contable de que, oficialmente, China absorba menos del 5% de exportaciones ecuatorianas. A nivel de importaciones, la dependencia con China es más clara, llegando a casi el 20% del total. Pero lo más dramático es que China –en un proceso iniciado en 2012- devino en el principal acreedor de este pequeño país andino: más de 8 mil millones de dólares de deuda, el 30% del total de deuda externa; así como las ya mencionadas ventas anticipadas de petróleo que ni siquiera son registradas como deuda por las estadísticas oficiales.
    A diferencia de EEUU que ejercía su dominación vía Consenso de Washington, China no busca conseguir el repago de sus créditos imponiendo medidas de austeridad económica, sino asegurándose el acceso a petróleo, minerales, y también pesca. Además, opera controlando que los recursos que presta se destinen a la contratación de empresas chinas, al punto que, muchas veces, los empréstitos nunca salen del gigante asiático. Sin duda la expansión China representa una nueva forma de imperialismo, más sofisticada pues no se ajusta a los parámetros clásicos del neoliberalismo. Incluso, no se presenta a primera vista como dominación política pero es más voraz pues exacerba el extractivismo de las periferias con mayor intensidad que en décadas pasadas, y más audaz, pues ni siquiera necesita programas de ajuste para garantizarse el retorno de sus préstamos.
    Con la mayor población del planeta, China demanda 46% de todos los minerales extraídos en la Tierra. En tres años -2011, 2012, 2013- ha empleado 1,5 veces más cemento que lo utilizado por EEUU en todo el siglo XX. Y con su flota pesquera de más 2.600 embarcaciones, la mayor del mundo, está depredando los mares. Su capacidad de pesca es tal que –según la BBC- en una semana recoge tanto como los botes de Senegal en todo un año, un país que ha visto como se ha vaciado su mar, y la migración es la única opción.
    Así como en su momento la lucha contra el imperialismo norteamericano fue clave, hoy también lo es la lucha contra el imperialismo chino. Dentro de esa lucha, urge detener la depredación ambiental, tanto por soberanía como por la propia supervivencia humana. Un pequeño paso en ese sentido sería ampliar y garantizar la zona de exclusión para la pesca, englobando a Ecuador (y las Galápagos), Panamá, Colombia y Costa Rica . Pero, hay que profundizar en el debate pues ante este reciente y preocupante expolio del imperialismo chino, urge que las normativas nacionales e internacionales que regulan la pesca de nuestros mares (como la CONVEMAR, Convención de las Naciones Unidas para el Mar), prioricen la soberanía alimentaria, dando absoluto énfasis a una pesca local artesanal, sostenible y orientada a la alimentación popular y local. Lo que no entre en estos puntos debe vetarse, en cualquier milla marítima.
    En Galápagos, lugar que nos ha enseñado tanto sobre la evolución y la complejidad de la vida, se hace evidente que vivimos en el Capitaloceno, como ya utilizan muchos pensadores, una era o época geológica donde un sistema económico desesperado por movilizar mercancías lo más rápido posible a cualquier distancia a fin de generar y acumular dividendos, está acabando con tiburones, abejas, gorriones, rinocerontes, paisajes y medios de vida. Está exterminando la Vida.

    Gustavo Duch Guillot y Alberto Acosta
    eldiario.es

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    Se cumple un nuevo aniversario de la muerte de Cooke. Aquí repasamos la biografía, del militante más destacado que tuvo el peronismo

    Cooke nació en La Plata el 14 de noviembre de 1919 en el seno de una familia radical, su padre era militante de la UCR de Alvear. En su casa, de buen pasar y nivel cultural, donde se hablaba inglés, lo llamaron “John William”. Estudió derecho en la UNLP y se recibió de abogado en el mismo año del golpe de Estado de junio de 1943, del que Perón fue parte. Su padre quedó profundamente impactado por el entonces coronel Juan Perón que ocupaba la Secretaría de Trabajo y Previsión, demostraría simpatías renunciando al partido radical, luego del 17 de Octubre de 1945. John W. Cooke al ser colaborador de su padre, fue integrado a la lista de diputados del primer gobierno de Perón. Con solo 25 años fue el parlamentario más destacado, no solo por su oratoria, sino también porque cuando se tuvo que oponer al propio Perón, lo hizo.
    En el parlamento fue el elegido por Perón para hacer la defensa del cierre del diario La Prensa, bajo el argumento de que era vocero de la oligarquía y representaba a las grandes familias terratenientes de la Argentina como los Gainza-Paz.
    Para el segundo gobierno de Perón, Cooke no fue convocado a formar parte de la lista de diputados. Y se dedicó a publicar la revista De Frente donde profundizará su teoría de que el peronismo debe transformarse en un movimiento “revolucionario”.
    El cobarde bombardeo a la Plaza de Mayo de junio de 1955, sobre la población civil indefensa, encontró a Cooke disparando con su pistola calibre 45 a los militares que intentaban el golpe gorila. El mismo se concretará el 16 de septiembre del mismo año, dictadura autodenominada Revolución Libertadora. Allí Cooke y otros dirigentes caen presos y serán trasladados a la cárcel más austral del país, en Rio Gallegos.
    Con Perón en el exilio, una burocracia sindical dispuesta a negociar en beneficio de sus intereses y con los dirigentes encarcelados, Cooke logra fugarse a Chile junto a otros detenidos, entre los que se encontraba Héctor Cámpora. Mientras está detenido, Perón lo nombra explícitamente como único delegado en la Argentina capaz de conducir políticamente al movimiento peronista, incluso si Perón muere.
    Establecido en Chile tomará contacto con Perón que se encontraba en Venezuela iniciando una correspondencia más que intensa, donde deja ver las artimañas del líder y las pretensiones de Cooke de “izquierdizar” al peronismo. Mientras tanto, el gran protagonista del enfrentamiento en el “teatro de operaciones”; era el movimiento obrero”.
    Por los años de la “resistencia peronista”, Cooke en todo momento habla de que el objetivo es lograr la “huelga general insurreccional”, mediante la provocación del caos a raíz de los sabotajes que realiza el movimiento obrero desde la clandestinidad, en cada fábrica y barrio obrero. Esta intensa lucha de clases, darán al movimiento obrero una experiencia única que templará la fisonomía y combatividad a la siguiente generación obrera que protagonizará la gesta del Cordobazo, incluso contra la propia burocracia sindical peronista.
    Cooke fue clave en las negociaciones entre Perón y Frondizi, para que el radical ganase las elecciones presidenciales en 1958, prometiendo una serie de concesiones al movimiento obrero. La desilusión no tardará en llegar, cuando al año siguiente estalla la gran huelga del Frigorífico Lisandro de La Torre. El intento de Frondizi de privatizar el frigorífico desató la ira de los trabajadores que fueron derrotados con tanquetas y carros de asalto de las FFAA (fue el estreno del “Plan Conintes”: Conmoción Interna del Estado).
    Cooke se ubicará del lado de la huelga. Sin embargo, ese momento será el de su caída. Su rol político consistió en ser una mediación entre la combativa clase obrera por un lado y la burocracia sindical que cobrará fuerza tras la derrota y finalmente la política negociadora de Perón con civiles y militares.

    La brecha entre Cooke y Perón no harán sino profundizarse

    ¿Qué lo lleva a radicalizar sus pretensiones revolucionarias? La revolución cubana y su exilio y amistad con los Castro y el Che Guevara lo llevarán a esbozar la teoría de querer fusionar “castrismo” con “peronismo”.
    En abril de 1961 lucha como miliciano junto a los cubanos en defensa de la revolución, en la invasión de Bahía Cochinos.
    La “novedad” se convertirá en utopía cuando lejos de que Perón acepte sus postulados revolucionarios, el viejo líder estará predispuesto a negociar con quien sea, usando al movimiento obrero como factor de presión, sin que avance en conquistar la independencia de clase.
    La estrategia de colaboración de clases del peronismo en general, y de la versión “radical” de Cooke, llevará a la aventura de la guerrilla hacia los últimos años de su vida.
    De esta manera, lejos de que “el peronismo es el fenómeno maldito del país burgués”, reafirmó ser el garante del orden del país burgués.
    El 19 de septiembre de 1968, moría John William Cooke, sin llegar a ver en lo abiertamente reaccionario que se convertiría Perón a partir de su llegada en medio de la masacre de Ezeiza y el accionar de la Triple A.
    Si Cooke fue la versión más “radicalizada” del peronismo, hoy el mismo partido del orden y la contención sigue colaborando con cuanto ajuste haya en curso a nivel político, y a nivel sindical pactando la tregua de la CGT con el gobierno de Macri y bloqueando la necesidad de la independencia política de los trabajadores.

    Daniel Lencina

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    El 19 de septiembre de 1958, se produjo una de las movilizaciones más importante, por su masividad, por parte del estudiantado universitario y secundario, para defender el carácter laico de la educación pública Argentina.

    En diciembre del `55, la dictadura de Aramburu promulgó la ley 6403/55, cuyo artículo 28, define que “la iniciativa privada puede crear universidades libres”, es decir, que pueden emitir títulos oficiales, siempre y cuando se sometan a reglamento. La ley estaba hecha a la medida de la Iglesia Católica, y estaba impulsada por el Partido Demócrata Cristiano, apoyada por sectores de la burguesía más conservadores y personalidades como Álvaro Alsogaray que demandaban la “libertad” de enseñanza contra el “monopolio” estatal. El decreto fue resistido por el sector universitario de la UBA reformista, de pasado anti peronista que, incluso, había visto con buenos ojos el derrocamiento del viejo líder. En el `56, la FUA y la FUBA, llevaron a cabo huelgas, toma de facultades y manifestaciones públicas para impedir la implementación del artículo 28. El conflicto se diluyó y se llegó a un impasse, tras la renuncia del entonces rector de la UBA José Luis Romero y el Ministro de Educación Atilio Dell`Oro Maini.

    Cumplir con la curia

    En junio del `57, el electo presidente Arturo Frondizi, quien era apoyado por estos sectores laicistas como el Partido Socialista y el Partido Comunista, se pronunció contra “el monopolio del estado sobre la enseñanza”, y en agosto del `58 avanzó sobre la reglamentación del artículo 28. La respuesta del estudiantado no se hizo esperar, pero esta vez incorporando a un sector nuevo como son los estudiantes secundarios, que en el Rosariazo de mayo del `69 tendrían un papel preponderante. En mayo del `58 fundaron la Federación Metropolitana de Estudiantes Secundarios (FEMES) en medio de trifulca contra sectores más nacionalistas y reaccionarios, lo que expresaba el nivel de activismo y la tendencia a la organización de la época. Entre septiembre y octubre, las oleadas de movilizaciones, ocupaciones de colegios, asuetos, piquetes o los enfrentamientos callejeros con los “libres” van a ir en crecimiento.

    Lucha de clases, lucha de calles

    El 15 de septiembre y el 19 de septiembre, se realizaron las concentraciones de los dos grandes frentes aglutinadores en pugna. El 15 de septiembre se concentraron en la Plaza del Congreso el sector de “libres”, encabezado por el Arzobispo de La Plata Monseñor Plaza. Convocado por el “Comité de Defensa de la Enseñanza Libre” y endulzado por los principales medios de comunicación conservadores, quienes describieron a la concentración como una lección de orden, frente a las anteriores movilizaciones de los secundarios “laicos”. Ésta concentró alrededor de 60 mil personas, y contó con la participación activa y el debut público del grupo de choque abiertamente fascista Tacuara.
    En cambio, para el 19 de septiembre estaba decretado la huelga universitaria de tiempo indefinido, y la concentración en la Plaza del Congreso, lugar ocupado casi a diario por los estudiantes secundarios, quienes ya a principios de septiembre hicieron suya la lucha por la laicidad de la educación pública y que fuera escenario de todo tipo de enfrentamiento contra los conservadores “libres”. Alrededor de 350 mil se movilizaron ese día. Se concentraron la FUA, la FUBA, y la FEMES (secundarios), y se contó con la adhesión de la CGT, y los gremios de la construcción, Gastronómicos, Municipales, Telefónicos, etc. Entre los ejes programáticos no solo se encontraban las demandas propias, sino también la defensa de los recursos patrimoniales como el petróleo de manos de las multinacionales privadas.
    Pero los movimientos estudiantiles dirigentes, cometieron el pecado de confiar en los legisladores del parlamento, y mantener la presión sobre los mismos convocando al paro universitario por 48 horas y a la espera de la resolución en el congreso. Desde la FUA, llamaron a la derogación del artículo 28 por medio de una carta abierta a los legisladores, mientras las tomas de las universidades pasarían a ser tomadas como medidas extremas en caso de ser necesario.
    El 24 de septiembre, mientras el parlamento debatía el proyecto del diputado de la UCR Horacio Domingorena, alrededor de 200 estudiantes del SUD (Sindicato Universitario de Derecho), ligados a Tacuara, desalojaron una asamblea argumentando su “derecho a aprender”. Por la noche, ocuparon Rectorado y la Facultad de Filosofía y Letras. Formaron barricadas e incendiaron libros de la Biblioteca. Como respuesta, la FUBA promovió la ocupación de las universidades y FEMES la de los colegios.

    La ley Domingorena, y la injerencia de la iglesia en la actualidad

    El 30 de septiembre se votó en el parlamento, en el medio de insultos y desmanes afuera del congreso, la Ley Domingorena, lo que resultó una derrota parcial para el movimiento estudiantil. Ésta autorizaba a que las Universidades privadas expendieras títulos habilitantes, pero sin financiamiento del estado. Si bien por medio de la ley, se estableció la victoria para los “libres”, el proceso significó la incorporación de amplios sectores de clases medias a la movilización para defender a la educación pública del ataque de la Iglesia. Sectores que años atrás eran la base social del régimen de la dictadura “fusiladora” y del gobierno frondicista, y que en el ‘58 veían sus aspiraciones chocar contra la realidad. Además la importancia de la incorporación de los secundarios como un nuevo actor más radical dentro del movimiento estudiantil.
    En la actualidad, el debate salió a flote nuevamente. La Iglesia, por su parte, nunca abandonó sus propósitos de avanzar sobre la educación pública. Actualmente, se ha visto favorecida por los cambios que, como parte del consenso derechista, se vienen produciendo en la legislación nacional. En 2015, la Comisión del Digesto Jurídico (1) que se encarga de regular el ordenamiento de las leyes nacionales, y que en la actualidad se compone en su mayoría por diputados y senadores kirchneristas, como Rodolfo Julio Urtubey, hermano del Gobernador de Salta, derogó el pasado agosto, la famosa Ley 1420, dejando como única ley vigente la 26.206. Esta ley (promulgada en 2006), a diferencia de la 1420, no se pronuncia sobre la laicidad de la educación pública, dejando este tema prácticamente en el limbo. Estos cambios en la legislación favorecen el avance de la Iglesia en la educación como viene sucediendo a nivel provincial. En el caso de la Salta de Urtubey, la educación religiosa en las escuelas públicas ya es un hecho. A los alumnos los hacen peregrinar a la Catedral Basílica. Incluso, previo a la peregrinación, el alumnado tiene que confesarse con los sacerdotes. El Kirchnerismo entregó en bandeja años de lucha en las calles a esa institución anti científica, oscurantista y opresora. Política que continúa el gobierno de Cambiemos.

    Lautaro Pastorini

    Notas

    1. Ésta Comisión está encargada de regular el ordenamiento de las leyes nacionales de carácter vigente.

    Fuente: La batalla de los “laicos”: La movilización estudiantil en Buenos Aires. Septiembre-Octubre de 1958. Valeria Manzano.


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    El 17 de septiembre de 1978 en Camp David (EEUU) se firman dos acuerdos entre Egipto, el Estado de Israel; y EEUU supervisando y mediando entre las partes. Uno sobre la paz entre Egipto e Israel; otro sobre la autonomía palestina.

    Luego de 12 días de negociaciones entre las delegaciones egipcias e israelíes, con la intermediación y supervisión de Jimmy Carter, en aquel entonces presidente demócrata de los Estados Unidos, el presidente egipcio Muhamad Anwar al Sadat y el primer ministro del Estado de Israel, Menahem Begin, se firman dos acuerdos, claro que uno de ellos era sobre la parte no invitada a esas negociaciones: los palestinos.
    Egipto era el país con más preeminencia sobre los demás países árabes de la región que mantenía una larga disputa con Israel luego de que en la Guerra de los 6 días, en 1967, éste se apoderó de la Península del Sinaí (territorio egipcio), los Altos del Golán (Siria), además de apropiarse de Jerusalén Oriental, la Franja de Gaza y Cisjordania. Seis años después se enfrenta en la guerra de Yon Kipur (1973), donde una coalición con Siria obliga por primera vez a una defensa desesperada de las tropas israelíes, que finalmente hacen retroceder a las tropas árabes, pero a costa de muchísimas bajas.
    Todos estos enfrentamientos con el Estado sionista llevaron a Egipto a volcar gran parte de sus recursos económicos a su maquinaria militar, por lo cual estaba necesitado de una inyección de dólares para su economía interna, cuestión que podía provenir de EEUU, el promotor y aliado estratégico de Israel en la región.
    Esta necesidad económica y a la vez haber sido el líder de aquella coalición convirtieron a Egipto en un interlocutor válido tanto para el Estado de Israel como para el gobierno de Carter. Al Sadat, sucesor del general nacionalista Gamal Abdel Nasser, comprende muy bien esa situación y un año antes de Camp David, viaja a Israel para hablar en la knesset (parlamento israelí) sobre la posibilidad de arribar a un acuerdo.
    Claro que esto tenía un precio que Al Sadat estuvo muy dispuesto a pagar. Con la firma de esos acuerdos Egipto se convierte en el primer Estado árabe en reconocer al Estado de Israel. Algo que para las masas árabes y en particular para los palestinos, constituyó una traición para la causa de su liberación.

    Los acuerdos de Camp David (o vendiendo humo)

    El método establecido para las conversaciones sobre la posibilidad de arribar a un acuerdo, era que las dos delegaciones, israelíes y egipcios, no se cruzaran. Obviamente eran los representantes del gobierno norteamericano quienes llevaban y traían noticias, consideraciones, asentimientos y negativas de ambos países. Este inusual método permitía que Jimmy Carter y Cyrus Vance, su secretario de Estado (un defensor de la guerra de Vietnam), pudieran maniobrar a la delegación egipcia y adelantarle a los israelíes cuestiones confiadas por aquellos al presidente de los EEUU, lo que claramente hacía correr con ventaja a la delegación sionista de Camp David.
    Unos días antes de la firma del acuerdo, las negociaciones estuvieron a punto de romperse por la negativa del Israel a retirar sus bases militares de la península del Sinaí además de las colonias judías construidas en la Franja de Gaza. Pero en ese momento el gobierno de Estados Unidos hizo pesar su rol hegemónico en occidente y “convenció” mediante amenazas a Egipto de continuar las negociaciones, pese a eso y a que ya había dado el sí al reconocimiento del Estado de Israel. La amenaza era simple: Estados Unidos rompería relaciones con Egipto, esto en momentos que como dijimos, Al Sadat necesitaba dólares para reactivar su economía.
    Los acuerdos fueron divididos en dos partes. Uno trataría específicamente sobre la relación entre Egipto e Israel. Aquí se acordó que la península del Sinaí sería devuelta a sus legítimos dueños, los egipcios. La contraprestación fue además del reconocimiento del Estado sionista, que éste gozaría de las reservas petrolíferas de la región y EEUU se comprometía a financiar dos nuevas bases aéreas en el desierto del Negev. Además Egipto debería establecer una zona franca en el canal de Suez, o sea libre tránsito para Israel.
    También dejaba establecido que los principios allí expuestos deberían aplicarse a la firma de similares tratados con los vecinos de Israel: Jordania, Siria y Líbano. Esto sin que allí hubiera un solo representante de esos países.

    Sobre la Ribera Occidental (Cisjordania) y Gaza

    Aquí todo fue tan difuso (y que luego se comprobó engañoso) que la frase “vende humo” no es arbitraria. Primero establecía disposiciones transitorias para Cisjordania y Gaza por un período que no debía exceder los 5 años “a fin de dar plena autonomía a sus habitantes” Si tenemos en cuenta que después de 39 años de firmado este acuerdo Gaza constituye hoy una cárcel a cielo abierto (ya que está vigilada por la armada y la aviación israelí, además del bloqueo criminal) y que ningún palestino goza al día de hoy de “plena autonomía”, esa letra constituyó una burla descarada.
    “El gobierno militar israelí y su administración civil será retirada tan pronto como una autoridad de autogobierno haya sido libremente elegida por los habitantes de estas zonas para reemplazar el actual gobierno militar” (Los acuerdos de Camp David. El marco para la paz Oriente Medio. La Ribera Occidental y Gaza)
    Recién en 1996 se celebraron las primeras elecciones en Cisjordania y Gaza, ¡dieciocho años después! y tres años más tarde de la firma de los acuerdos de Oslo, entre el Estado judío, la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), el secretario de Estado de EEUU y el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia. Esto ya con Bill Clinton al frente del imperialismo norteamericano. Estos acuerdos de Oslo se firmaron en vistas del fracaso de los de Camp David y como respuesta a la primera intifada, la rebelión palestina, que estalló en 1987 y continuó hasta 1993.
    A 39 años de esos acuerdos de Camp David, como decíamos, el pueblo palestino sigue sufriendo oprobios, vejámenes y asesinatos a manos del ejército sionista, las cárceles del Estado de Israel, quien comete terrorismo de Estado cotidianamente, están llenas de palestinos que hace poco tuvieron que realizar una huelga de hambre para que se atendieran sus reclamos de condiciones dignas dentro de las prisiones y un juicio justo. Entre esos palestinos hay cientos de niños menores de 15 años. En Israel la Policía o el ejército pude detener a un palestino porque sí, sin que haya hecho nada, por el solo hecho de que a ellos les resulta sospechoso. Todo esto ante los ojos de la ONU, con sus cientos de resoluciones que terminan siendo papel mojado, de todos los gobiernos imperialistas europeos y por supuesto del garante de la existencia de ese Estado asesino: (más allá de que hay etapas donde la política de Israel puede resultar disfuncional a sus intereses concretos –como sucediera con Netanyahu en el último período del gobierno de Obama-) los Estados Unidos de Norteamérica.

    Mirta Pacheco

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    La información no mata, pero es un arma terriblemente eficaz. Bien utilizada puede desarmar a todo un ejército. Durante la guerra de Vietnam, los enviados especiales fueron relatando los horrores, los cuerpos destrozados, las aldeas bombardeadas con Napalm y gas naranja. La televisión, el cine y la prensa escrita se convirtieron en parte del "fuego amigo", provocando un efecto boomerang. "Los ciudadanos descubrieron a un ejército cruel e injusto. Vieron soldados realizar ejecuciones masivas a civiles, torturar prisioneros, bombardear aldeas y utilizar armas y defoliantes químicos contra la población vietnamita. En buena medida debido a la televisión, el país no estuvo ya detrás de sus soldados. La guerra se perdió militar y psicológicamente. La noción de 'trasparencia' entró en crisis. (...) El pentágono y la OTAN aprovecharon las enseñanzas. Aunque los militares no culparon únicamente a los medios de comunicación de la derrota en el sudeste asiático, quedaron convencidos de la necesidad de canalizar y controlar a la prensa y mantenerla apartada de las operaciones bélicas".1 Nunca más periodistas independientes, apegados a su trabajo, dispuestos a ser un canal de mediación entre el acontecimiento, el ciudadano y el lector. Surge una nueva definición de información. El periodista se trasforma, acude a relatar espectáculo. Para él, ya no hay causas. No hay actores. No hay contexto. No hay memoria. No existe la historia.2 Solo puede existir una verdad: "la verdad oficial".
    Al tiempo que se fabrica la "verdad oficial", la guerra psicológica gana protagonismo. Los medios de comunicación pasan a cubrir el aspecto más "mundano" de la guerra. Son el vehículo de trasmisión ideológica de los valores dominantes y hegemónicos. Mutan en dispositivos para la disuasión. Las noticias y los hechos se recrean mediante técnicas de propaganda y publicidad ad-hoc. Se inventan informes, datos, se manipula y se miente deliberadamente para distorsionar la realidad y presentar un cuadro acorde a las necesidades militares.
    En los escenarios de guerra no se puede permitir ningún desliz. Es necesario anular al enemigo en el terreno más importante: la mente. "El ser humano es considerado el fin prioritario en una guerra política. Concebido como un objetivo militar, el punto más crítico del ser humano es su mente. Cuando su mente es alcanzada, el 'animal político' ha sido derrotado sin que necesariamente haya recibido un proyectil. El objetivo es la mente de la población civil, de toda la población" Sólo a posteriori, es posible descubrir cómo se manipuló la opinión pública, cual fue el papel desempeñado por los servicios secretos, las organizaciones internacionales, así como la contaminación de las fuentes, el rol de las agencias y medios de comunicación para crear un estado de ánimo propicio a una guerra, invasión o bloqueo económico. Todos los dispositivos del poder, son mecanismos de trasmisión de mensajes sesgados, prejuicios, símbolos y sentimientos compartidos por la mass-media para recrear una imagen del enemigo y la necesidad de combatirlo.
    El periodismo de guerra está inmerso en esta batalla psicológica. Una vez definido el enemigo, el aparato propagandístico se vuelca en construir una barrera preventiva que anule cualquier información en sentido contrario. Desacreditar, enturbiar y sobre todo conseguir el apoyo de la población a sus planes se convierte en prioritario. Sumisión y domesticación.
    Hoy, se ha decidido que Venezuela es un objetivo militar estratégico para occidente. Una guerra entre el bien y el mal. Democracia versus dictadura. También por los recursos naturales. Para hacerlo creíble, es obligado presentar dos bandos en guerra, dos maneras de entender el mundo. Débiles y fuertes. Un Estado opresor y una sociedad que lucha por su liberación. Comunismo versus libertad. Desobediencia civil, contra represión. Indefensos ciudadanos contra el poder omnímodo del totalitarismo. En esta guerra, todo vale. Hasta el Vaticano se decanta. La iglesia se siente amenazada, y apoya a un bando, a los responsables de la violencia callejera, pero comprometidos con Dios, la familia y la moral católica. Los considerados oprimidos. Primero, los obispos y la curia venezolana toma partido, es parte de un bando, se siente perseguida, hostigada por las fuerzas "chavistas". No aporta datos, pero se escuda en su palabra. Excusa suficiente para que El Papa Francisco se manifieste. Ya no tiene una posición equidistante, se quita la careta. La oposición es su bando. La misma que ha quemado, baleado a trabajadores, mujeres y niños. El guión es similar a lo ocurrido con la iglesia en Chile durante el gobierno de Salvador Allende en 1973, apoyo el golpe cívico-militar. Luego vendrían las lágrimas y los arrepentimientos. Era tarde, miles de ciudadanos habían sido detenidos, torturados y asesinados. El argumento es recurrente, la fe en peligro, la amenaza a los católicos, la libertad de culto, y el sacrilegio.
    El periodismo y los medios de información pertenecientes al establishment del bloque occidental, han tomado una decisión, retrotraer a Venezuela a los tiempos del neoliberalismo, la economía de mercado, y el pacto inter-oligárquico. Sin excepción, desde esta trinchera fundamentalista, alteran hechos, crean acontecimientos y fomentan el odio hacia el pueblo venezolano contrario a dichas posiciones y que solo quiere vivir en paz. La última elección a la Asamblea Nacional Constituyente, lo demuestra. La declaran ilegal y un fraude de ley. No aportan argumentos, se parapetan en la violencia, el sabotaje y la sedición golpista. Se consideran víctimas de la opresión y la prensa así los presenta al mundo, invisibilizando que más de ocho millones de venezolanos acudieron a votar, pero eso no es noticia. El hecho se oscurece bajo la acusación de fraude. En contrapartida, y como acto democrático dan publicidad y consideran un éxito la convocatoria de plesbicito del 16 de julio, de la Mesa de Oposición democrática (MUD), donde los datos fueron falseados, las estadísticas del censo no cuadran con los votos emitidos, los lugares de votación no se atienen a la legalidad y para más inri, se queman las actas de votación, haciendo imposible una verificación de resultados. Todo lo anterior fue documentado extensamente, pero la prensa mundial califica dicho acontecimiento como expresión democrática del pueblo venezolano. Extraña manera de informar. 3
    Mientras el proceso electoral para la Asamblea Constituyente es verificable, la oposición se dedica a quemar urnas, poner barricadas, impedir el acceso a votar, amenazar a quienes lo hacen, lanzar cocteles molotov contras las fuerzas armadas y la policía ¡Vaya dictadura más extraña! La oposición campa a sus anchas, desconoce el poder ejecutivo, amenaza a sus adversarios, los quema, impide ejercer derechos, usa la fuerza, manda a sus militantes a destruir edificios públicos, sabotear las elecciones, poner barricadas, entre vítores de la prensa mundial. El mundo al revés. Tal vez por este motivo, sus representantes son admiradores de Francisco Franco, Augusto Pinochet, y se sienten cómodos con el discurso neonazi y fascista. Para los incrédulos, Lilian Tintori, abanderada del antichavismo y compañera sentimental de Leopoldo López, declaro: "los opositores venezolanos es normal que vitoreen a Francisco Franco, si viviera nos apoyaría, como Rajoy", y el ex alcalde de Caracas, Ledesma, detenido por sedición y llamar al golpe de Estado, espetó: "Augusto Pinochet era una demócrata al servicio de su pueblo".
    El control, es total. Cuando se declaró la guerra contra el gobierno constitucional y legítimo de Venezuela, se patrocina la estrategia del miedo y el terror. Así, es posible usar adjetivos como: "asesino", "corrupto", "dictatorial", para referirse al gobierno y sus funcionarios. Todo, aderezado con declaraciones tendientes a desacreditar y negar la legitimidad del Estado, a fin de declarar la "guerra a muerte al chavismo". Podríamos seguir esta política que invisibiliza la ideología de los llamados "demócratas venezolanos". La lista se haría interminable.
    Sus aliados en el exterior comparten tales afirmaciones desde el silencio cómplice, y se suman a la guerra, dando cobijo, financiando a todo aquel que les apoye. Mientras tanto, cuando urge una voz discrepante en sus filas, la atacan y desacreditan. Ha sido el caso del Alcalde de Valladolid y portavoz parlamentario del PSOE, Óscar Puente. En entrevista a los medios de comunicación subrayó: "que la crisis por la que pasa Venezuela es responsabilidad colectiva" apostillando que en España los medios de comunicación sobredimensionan el problema, "portada tras portada". No pasaron minutos, toda la prensa y los dirigentes políticos lo insultaron. La Vicesecretaria General del PSOE, Adriana Lastra, a la par se disculpó con la oposición venezolana y destacó su compromiso con la MUD. Sin olvidar la editorial de El País, donde se le insulta y llama a guardar silencio en cuanto a la cobertura informativa sobre Venezuela.
    Los principales periódicos del Estado español, secundan el golpismo en Venezuela, se unen a la guerra con editoriales incendiarias y mal intencionados. Los enviados especiales un día sí y otro también, mienten, manipulan y desinforman. En ese momento dejaron de ser periodistas, para ser títeres del poder. Hoy sus homólogos, renuncian a la profesión y se trasforman en soldados de una guerra. Antonio Caño, en El País, Francisco Maruhenda en la Razón, Francisco Rosell en El Mundo, Bieito Rubido en ABC o Marius Carol en La Vanguardia, por citar los destacados, cumplen órdenes aunque ello suponga abandonar los principios deontológicos para mentir. Se reconocen en el insulto, la descalificación y los exabruptos. No informan, son parte de las radioemisoras, televisiones públicas, privadas y por cable que se dan a la tarea diaria de mentir, bajo el manto de la una falsa objetividad. Es una guerra declarada contra el pueblo de Venezuela.4
    No es primera vez que asistimos a un teatro de operaciones donde el control de la información conlleva manipular la realidad hasta hacerla irreconocible, forjando una mentira para subir la moral de los combatientes, aunque el resultado sea la derrota. Hitler no dejo de arengar a sus generales, mintiendo y distorsionando los hechos. Estados Unidos hizo lo mismo en la guerra de Irak y hoy se repite en diferentes escenarios. Venezuela no es diferente. Sin embargo, esta guerra impuesta, ha sido rechazada e impugnada en las urnas por el pueblo venezolano. Pero aún así, la oposición no reculará, llevará esta guerra espuria hasta sus últimas consecuencias. Occidente lo tiene claro, el proyecto bolivariano debe ser reducirlo a cenizas y sus militantes aniquilados. Las declaraciones de Donald Trump, señalando que no "descarta una intervención militar" dan fe de sus planes. Sin embargo, estas manifestaciones han puesto en entredicho el carácter democrático, si alguna vez lo fue, de la oposición venezolana. Hoy se fragmenta, no sabe hacia dónde ir. Ha fracasado, dejando una estela de muerte, asesinatos, golpes fallidos o asaltos a cuarteles por mercenarios, el último, el cometido contra la 41 brigada blindada, en el Estado de Carabobo, el 6 de agosto. Así, la oposición ha ido de derrota en derrota, de fracaso en fracaso. Ojalá, abandone la sedición y la violencia, acepte dialogar, la mano está tendida, sólo hace falta ser demócrata. ¿Lo será la oposición venezolana? Ese es el dilema.

    Marcos Roitman Rosenmann
    Le Monde Diplomatique

    Nuestra fuente: Le Monde Diplomatique, septiembre de 2017.

    1Fazio, Carlos: Terrorismo mediático. La construcción social del miedo en México. Editorial DEBATE, México. 2013. Pág. 26.
    2Véase: Ramonet, Ignacio: "La guerra en los medios" Revista Papeles, Nº 62, 1997.
    3Para la información del plesbicito puede consultarse: La Jornada de México; Página 12 de Argentina; o las páginas web: Resumen Latinoamericano, Rebelión.org, Red Voltaire, entre otros medios de comunicación.
    4Como ejemplo sirva el libro publicado y financiado por los servicios de inteligencia de México en colaboración con Le Monde y El País para desacreditar al EZLN en 1994. Bertrand de la Grande y Maite Rico: Marcos, la genial impostura. Una sarta de mentiras para favorecer una acción punitiva de las fuerzas armadas en Chiapas al vincular al EZLN con grupos terroristas internacionales.

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    El presidente Santos de múltiples maneras ha dejado en claro que él es un autentico hombre del sistema neoliberal. Ha pasado por la economía, la guerra y la paz. Sabe convertir sus intereses en fines para valerse de todos los medios a su alcance y distribuye a la perfección dos discursos. En cada mano lleva algo, como si tratara de ejemplificar a Arafat en su discurso de libertad para el pueblo palestino ante las Naciones Unidas. En una mano lleva un ramo de olivo, para seguir apostando a movilizar un discurso de paz en mayor medida que su realización y en la otra una granada. El ramo de olivo para apaciguar algunos odios a nivel interno, y ganar espacio afuera y la granada para promover odios y desestabilización hacia afuera.
    Santos ha conducido la economía como ministro del presidente Gaviria que abrió las puertas al neoliberalismo y puso en retroceso derechos alcanzados. La guerra la condujo como ministro de defensa del régimen Uribe, donde se consolidó la seguridad democrática y sus aberrantes practicas de terror. Y como presidente, igual que Pedro Claver o Bartolomé de las Casas, después de servir a la causa de las aberraciones, abandonó el lado oscuro del horror y se puso del lado de los humillados, para acompañar sus voces y esfuerzos para construir la paz.
    Sin embargo, como todo poder, tiene un pero, un sabor agridulce en lo que parecía almíbar. El olivo y la granada forman una extraña combinación que llena de esperanzas pero no termina de encajar a la hora de hacer balances entre la guerra y la paz. La guerra para él fue una pasión, que disfrutó como cadete de la armada o mas bien dejó incompleta, porque los combates de su tiempo eran en las selvas, no en los mares. En sus momentos ministeriales aceleró primero la apertura neoliberal y después la aniquilación del enemigo interno, como destino neoliberal inequívoco para garantizar la confianza inversionista y el aplauso del pentágono por hacer bien la tarea y no dejar morir la guerra. Sus 34 meses en el ministerio de defensa estuvieron marcados por escalofriantes datos de guerra tales como “las capturas y bajas de ocho mil miembros de grupos armados ilegales” (elespectador, mayo de 2009), 2500 desmovilizados y mas de 1500 integrantes de bandas criminales neutralizados (muertos?), solo en una año (2008 y 2009). Estos logros fueron estratégicos y gerenciales, además de útiles para consolidar un equipo de inteligencia efectiva coordinada y cooperada entre Fuerzas Militares y de Policía, y afianzar la legitimidad de las tropas y con ello evitar que la luz cayera en las zonas grises de los abusos de autoridad y los crímenes de estado en impunidad.
    Los falsos positivos no fueron ajenos a la política de terror que dejó una mancha indeleble en el hoy presidente y nobel de paz, cuyo Ministerio de Defensa fue convertido en agencia de guerra, y tampoco se oyó su voz para desmentir a los generales que repetían alocuciones negando hechos y alegando que las denuncias sobre el horror eran falsas. No fue ajeno al afán expansivo de la política de seguridad democrática de traspasar las fronteras o exhibir las recompensas pagadas por aleves crímenes de rebeldes como el de Ivan Ríos, del que Rojas su verdugo entregó su mano ensangrentada justo adelante de una valla que anunciaba a los héroes de la patria defendiendo derechos humanos.
    Pero la paz firmada también es su mejor trofeo, un nobel de paz recibido en nombre de las victimas, las mas de ocho millones del conflicto armado, lo que hace que el pero se ponga a su favor por sus esfuerzos y tesón para dirimir las disputas internas y lograr un espacio para el diálogo y la salida del conflicto con una negociación política, que se cerró con una paz en marcha, que tiene palos en la rueda y ruedas de negocios donde se posa. La paz a veces aparece como un símbolo de liberación y soberanía y otros como un valorizador del despojo. Todo porque la suma de ministro de economía, guerra y paz se confunde en los pasos del presidente que lleva en su boca dos discursos uno de la paz que hace que el país sea mirado, tenido en cuenta y otro discurso para promover intervenciones, e injerencias jalonadas por el presidente Trump, que se niega a aceptar que Colombia quiere vivir en paz, tranquila, sin odios, sin crispación ni polarización. Los dos discursos se cruzan, ¿como hacer creíble que producto de la felicidad que produce la paz se enviaran tropas a Norcorea, de donde quizá nunca regresen (al menos si el reality de Trump termina con una bomba atómica sin olvidar que hace pocos meses dejo caer en Afganistán la llamada madre de todas la bombas, sin que nadie haya objetado su crueldad). O ¿cómo entender que en nombre de la paz que ayudó a conseguir la demócrata Venezuela, ahora resulte odiosa y se llame a pedirle al gobierno que vuelva al cauce de la democracia? Lo que mirado de cerca no funciona bien ni aquí ni con Temer o Macri, con común denominador en tramas de corrupción. A nivel interno Santos tiene la habilidad de mantener el suspenso con verdades a medias. Por ejemplo, ¿Es creíble que de verdad no quiera saber del candidato Vargas Lleras en quien depositó la confianza de vicepresidente y le permitió disponer de mas de 25 billones de pesos, suficientes para financiar mas de 10 campañas presidenciales?. ¿O es creíble que de verdad este defendiendo la soberanía si al parecer le acepta a Mr. Trump participar de operaciones militares conjuntas con Brasil y Perú en la Amazonía mas cercana a Venezuela como provocación de guerra? ¿O es creíble que Uribe no le importe para nada y en cambio de denunciar su legado de barbarie, anuncie que Uribe no cree en el cambio climático, lo que podrá poner feliz a Mr. Trump?. Frente a dos discursos la única salida es promover uno solo, de unidad, sin vacilaciones para tomar el poder.

    Manuel Humberto Restrepo Domínguez

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    Para la historia oficial norteamericana la guerra fue una revolución ¿lo fue? Esta es una de las grandes discusiones históricas.

    Con la rendición del general Conrwallis en el sitio de Yorktown, en 1781, efectivamente terminó la guerra por la independencia de las trece colonias británicas en América del Norte. Esto fue ratificado en el Tratado de Paris de 1783. A partir de ese momento se desató una inmensa discusión historiográfica y política en torno al contenido y al significado de esa independencia. Para la historia oficial, lo que había ocurrido era la Revolución Americana que “había impactado al mundo”. Para otros, sobre todo los revisionistas estadounidenses como Charles Beard, lo que había ocurrido era un levantamiento popular de productores, con potencialidad revolucionaria, que había sido truncado por la labor de los “parásitos” comerciantes y terratenientes, sobre todo los esclavistas. ¿Qué fue lo que ocurrió?
    La guerra comenzó sobre todo por una disputa en torno a autonomía, derivada de la falta de control de la Corona en el siglo XVII; pensemos que Virginia, la primera colonia británica, se estableció en 1607 más de un siglo después de Colón y escasos veinte años antes del comienzo de la Guerra Civil Inglesa. Eso significó que la Corona tuvo escaso control sobre sus colonias durante todo el siglo XVII y recién hacia 1746, con el fin de las guerras jacobitas, se planteó afirmar su control en función del desarrollo económico inglés. Con el comienzo de la revolución industrial, Inglaterra modificó su sistema colonial incrementando controles y estableciendo criterios para poner el comercio a su servicio (mercantilismo, comercio triangular). La Guerra Franco-India (1754-1763) aumentó la presencia inglesa, sobre todo con el envío de tropas que fueron acuarteladas en casas de vecinos (la carencia de cuarteles era reveladora de que antes esto no existía). Asimismo, Inglaterra acordó con distintas naciones indígenas (los Iroqueses en particular) alianzas y otorgó garantías de respetar su territorio. Esto generó resentimiento entre los colonos que deseaban libre acceso a las tierras del oeste y desplazar a los indios.
    La revolución industrial también generó importantes modificaciones: exportación de algodón, creciente importancia del sector artesanal y comerciante, enriquecimiento de los terratenientes (en particular los de Virginia), y crecimiento del sistema esclavista.El mercantilismo afectó a la población campesina (95% del total) incorporándolos lentamente al mercado, mientras reforzaba la inserción en el sistema comercial mundial de la población urbana. Las reformas de la metrópolis en cuanto al comercio y a la imposición de impuestos sobre el té y el papel afectaban solo a un sector de comerciantes y a los maestros artesanos, o sea a la elite colonial.El tema era quién decidía las leyes económicas en un contexto donde la autonomía de la elite colonial había sido alta durante casi un siglo y medio.
    Durante el invierno de 1774 los colonos de Massachussets, cercanos a Boston, se habían estado preparando para la confrontación organizando milicias llamadas Minutemen, puesto que responderían “al minuto” una agresión británica. En abril de 1775 el General Gage, al mando de las tropas británicas en Boston, envió un destacamento a los pueblos de Lexington y Concord para capturar pertrechos rebeldes. Los comités de artesanos de Boston decidieron enfrentar a las tropas y movilizaron a las milicias locales que dieron batalla en Lexington. El resultado fueron ocho colonos muertos, el comienzo de una guerra de guerrillas, y la decisión por parte de las milicias de artesanos y granjeros de sitiar Boston. Esta movilización de los artesanos dio comienzo a la disputa entre democracia radical y republica conservadora que va a signar la historia norteamericana hasta nuestros días.
    El problema más serio para los independentistas es que no contaban con mucho apoyo popular fuera de los sectores urbanos. Los indios apoyaron a la Corona que les ofreció protección de la expansión de los colonos sobre sus tierras; trece mil indios pelearon a favor de los ingleses. Al mismo tiempo, la Corona le ofreció la libertad a los esclavos que la apoyaran y miles se fugaron o recibieron la libertad poniendo en crisis el sistema esclavista.John Adams explicó que el apoyo popular a la Guerra fue dudoso: dijo que 30% de la población estaba con la independencia, 30% con los ingleses, y a 40% no le importaba. Esto se logró revertir con el papel de propagandistas, sobre todo de Tomás Paine que fue fundamental para gestar apoyo popular.
    Sin embargo, para las elites acaudaladas una guerra popular era algo peligroso. ¿Una vez ganada, cómo harían para que los campesinos volvieran a ser explotados? Más aún si estaban organizados y armados. Esto generó un conflicto entre el sector popular, y miliciano, del independentismo y aquellos que pretendían mantener la misma estructura socioeconómica que estaba siendo subvertida por las reformas inglesas. Una expresión de este conflicto fue el nombramiento de George Washington al frente de los ejércitos independentistas. Como escribió Herbert Gutman:
    “El Congreso Continental tuvo varias razones para nombrar a George Washington al mando de este ejército de ‘chusma’. Una era su reputación como líder militar durante la guerra contra los franceses; otra fue su disponibilidad [...] pero buena parte de las razones fueron políticas. Washington era sureño, y su nombramiento era necesario si la guerra iba a ser algo más que un asunto de Nueva Inglaterra. Sobre todo, era un acaudalado miembro de la clase dominante de Virginia, y traería prestigio y apoyo.
    “Desde el comienzo el objetivo de Washington fue formar un ‘ejército respetable’. [...] La ruda, y a menudo sucia, democracia de los meses iniciales cedió ante una brutal disciplina. Washington y sus ideas sobre la disciplina simbolizaron perfectamente las esperanzas de muchos de los miembros del Congreso para una América independiente. La partida de los británicos, cuando ocurriese, llevaría a una sociedad ordenada y bajo el control de una elite americana” (1).
    Según Charles Beard, George Washington era uno de los hombres más acaudalados de las colonias: dueño de miles de hectáreas, varios cientos de esclavos y ganado. Su fortuna personal se calculaba en medio millón de dólares de 1791. Era también un prestamista y especulador en tierras por lo que deseaba un gobierno estable que impulsara la expansión de la frontera hacia el oeste. Washington era esclavista, terrateniente, y miembro de la elite virginiana, y por ende confiable amén de conservador. Fue un militar muy pobre pero un gran político que logró mantener unidas a las colonias.Si bien Washington sirvió como comandante de los ejércitos de la independencia por un sueldo nominal de un dólar anual, el Congreso Continental se hizo cargo de sus gastos de representación por lo que le pagó 64.355,30 dólares de la época.
    La Guerra en sí comenzó con serios problemas y las elites conformaron un ejército regular, disciplinado, y evitar el predominio de las milicias. A pesar de la incompetencia de los generales norteamericanos (Washington ganó una sola batalla), la mayor incompetencia de los generales ingleses más el apoyo internacional y la crítica situación europea contribuyeron al triunfo final. De hecho, Francia ingresó en la guerra en 1778 apoyando a los independentistas; España atacó Inglaterra; y el reino hindú de Mysore hizo lo mismo. La batalla final en Yorktown fue ganada por el ejército combinado franco-americano, luego de que la flota francesa derrotara a la inglesa. Una vez finalizada la guerra casi un tercio de los americanos leales a Inglaterra emigraron a Canadá.
    ¿Cuál fue su impacto sobre Europa? Escaso, excepto como cuestión de recortar el poderío inglés, y debilitar a la Corona francesa abriendo el camino a la Revolución seis años más tarde (1789). Sobre América Latina el impacto fue mucho mayor debido a sus características ordenadas y de defensa de la propiedad privada (particularmente a la luz de la Revolución Francesa), por lo que fue admirada por las elites latinoamericanas.
    Para la historia oficial norteamericana la guerra fue una revolución ¿lo fue? Esta es una de las grandes discusiones históricas. Si por revolución entendemos cambio de régimen político, entonces lo fue. Si por eso entendemos una modificación en la estructura social de poder, entonces no. De hecho, la independencia fue realizada para mantener las prerrogativas de elite obtenidas durante la debilidad de la Corona (por sus guerras internas) en el siglo XVII.Opinamos que fue una revolución inconclusa y que esta se completará como revolución burguesa con la Guerra de Secesión.

    Pablo A. Pozzi
    Historiador, docente titular de "Historia de Estados Unidos" -UBA

    1. Herbert Gutman et alia. Who Built America? Working People and the Nation´s Economy, Politics, Culture and Society. New York: Pantheon Books, 1989. Vol. 1, pág. 153.